domingo, 5 de abril de 2009

Los trastornos de la alimentación: Consejos para padres

Hemos hablado en el Blog de los problemas de la Adolescencia y en él de los tratornos de la alimentación.
En la Universidad de California encontramos consejos que reproducimos, especialmente la definición de cada uno de los trastornos.

¿En qué consisten los trastornos de la alimentación?
Los trastornos de la alimentación más comunes —anorexia nerviosa y bulimia— afectan anualmente a más de 8 millones de estadounidenses, según la Asociación Nacional de la Anorexia Nerviosa y Trastornos Afines.

La anorexia nerviosa es una enfermedad compleja caracterizada por una pérdida excesiva de peso por privación de alimentos. Las personas anoréxicas se obsesionan por lucir delgadas y nunca están satisfechas con su peso corporal. Niegan tener un problema de peso y siguen ayunando y haciendo ejercicio de manera compulsiva. La anorexia puede detener el crecimiento, debilitar los huesos y causar otros problemas médicos que afectan el cerebro y el corazón.

Normalmente, este trastorno da comienzo entre los 13 y los 18 años de edad. Ciertos rasgos de la personalidad presentes en la infancia pueden incrementar las probabilidades de desarrollar estos comportamientos. Aunque es menos común, la anorexia también ocurre en niños y niñas de primaria.

La bulimia se caracteriza por la ingestión excesiva de comida, seguida del vómito forzado, sin ningún tipo de control. La bulimia no es un trastorno que ocurra en niños pequeños.

¿Quién corre riesgo?
Entre los rasgos de comportamiento que pueden hacer que una persona sea susceptible a un trastorno de la alimentación, cabe citar los siguientes:

La coexistencia de estos rasgos de personalidad con ciertas conductas —niños que expresan disgusto con su peso o que son extremadamente particulares con su comida, por ejemplo— podría indicar la existencia de un trastorno de la alimentación.

Cuando cualquier padre o madre observa estos comportamientos tiene que estar atento y pedir asesoramiento. El diálogo abierto y la comunicación con los/as hijos/as es clave en estos casos y más en la adolescencia (ver el capitulo de la adolescencia.).

Señales de advertencia
Un trastorno de la alimentación es un problema tanto físico como emocional, según todos los expertos. Los padres quizás noten cambios obvios de apariencia, tales como una pérdida drástica de peso, y el ejercicio compulsivo. Otros síntomas pueden ser la depresión, el retraimiento social o la atención excesiva a la comida y a las calorías. Estos son síntomas muy significativos para intervenir.

Cómo obtener ayuda
Si sospecha que su hijo o hija sufre un trastorno de la alimentación, obtenga tratamiento de inmediato. Busque ayuda de su medico de familia o del Psicologo/a. La meta de la intervención es ayudar a los niños a adquirir una imagen sana de sí mismos y una actitud positiva hacia la comida. Hay que intentar llevar a cabo en el entorno familiar una dieta con una variedad de alimentos nutritivos y exprese la importancia de seguir una dieta equilibrada. El ejercicio debe fomentarse como parte de un estilo de vida saludable.

Lo más importante que los padres centren su atención en brindar apoyo y en ser un buen ejemplo. Los padres no deben criticar el peso ni los hábitos de alimentación de sus hijos de una manera dañina, explica el doctor. Los niños se darán cuenta de esto si oyen a sus padres criticar su propio peso obsesivamente o si tratan de controlar su dieta de un modo excesivo.



SZeñales de alerta: Niñas pequeñas que pueden indicar trastornos
Algunas niñas pequeñas de peso normal pueden quejarse de que están gordas, haciendo que los padres se pregunten si su hija corre el riesgo de desarrollar un trastorno de la alimentación.
Aunque las distorsiones y las insatisfacciones profundas con la imagen física de la persona son aspectos clave de un trastorno clínico de la alimentación, tal como la anorexia nerviosa o la bulimia, no es inusual que las adolescentes jóvenes deseen adelgazar o perciban su cuerpo de un modo distorsionado. Se calcula que un 60 por ciento de las adolescentes —y a veces niñas de tan sólo 8 ó 9 años de edad— exhiben estas características. Sin embargo, solamente un porcentaje muy pequeño de estas adolescentes acaban desarrollando trastornos de la alimentación clínicamente significativos.

No reaccione de forma exagerada

Los expertos indican que existe el mismo riesgo de reaccionar de forma exagerada por la presencia de preocupaciones de peso, por el deseo expreso por adelgazar y por las dietas que por la posibilidad de no tener en cuenta su posible significado.
La bulimia —el síndrome de comer hasta hartarse y después provocar el vómito— es extremadamente rara antes de los 13 años de edad; resulta más común con el inicio de la pubertad, pero tiende a llegar a su máxima incidencia entre los 18 y 22 años de edad. La anorexia nerviosa, por otro lado, ocurre antes de la pubertad, aunque menos comúnmente que en la adolescencia. En ciertos aspectos, la característica clave de la anorexia nerviosa —una preocupación claramente irracional por el peso y la imagen física, unida a dietas radicales— es más obvia en niñas más pequeñas ya que no saben como ocultarlo con la misma habilidad que las adolescentes.

En estas páginas encontramos consejos sobre una adecuada nutrición. Pinche aquí y amplie y complemente la información.

CONSEJOS A LOS PADRES PARA EVITAR QUE SE DESARROLLE UN TRASTORNO DE LA ALIMENTACION EN SUS HIJOS

Extractados del libro "Hambre a la moda" de Mary Phiper.

1. Restad importancia a la apariencia física a la hora de describiros a vosotros mismos, a vuestros hijos o a los demás.

2. No convirtáis la comida y el peso en una cuestión moral. No uséis nunca la comida como recompensa o como castigo.

3. Insistid en que vuestros hijos hagan ejercicio al menos cinco veces por semana. El mejor método para incitarles es hacerlo vosotros mismos.

4. Dad a vuestros hijos el regalo de vuestra compañía, en vez de dulces.

5. No pongáis a vuestros hijos a dieta. Comprad y servidles comidas saludables y enseñadles unos hábitos alimenticios sanos.

6. Cenad en familia varias noches por semana. Todos pueden ayudar a preparar la comida que debe ser simple y nutritiva. Durante esas comidas, apagad la televisión y no contestéis al teléfono.

7. Planead diversiones familiares que no estén asociadas a la comida. A la mayoría de los niños les encanta salir al aire libre y hacer actividades que requieren esfuerzo físico.

8. Limitadles a vuestros hijos las horas de televisión. La televisión promueve estilos de vida sedentarios, el aparentismo y la comida basura.

9. Limitad el acceso de vuestros hijos a medios de comunicación que sugieren que la apariencia es la cualidad más importante de las personas. Discutid los estereotipos de los medios acerca de los obesos y de la belleza con vuestros hijos.

10. Enseñad a vuestros hijos a ser buenos consumidores, incluido un sano escepticismo acerca de la publicidad.

CONSEJOS ESPECIFICOS PARA LOS PADRES

Extractados del libro "Vencer la Anorexia y la Bulimia" de Marianne Apostolides.

- Escuchad a quien haya notado señales de un trastorno de la alimentación en vuestra hija. Es fácil descartar las preocupaciones de otra persona, sobre todo si no se han notado las señales o se ha tenido miedo de actuar. Pero, por el bién de vuestra hija, utilizad las observaciones de esa otra persona como estímulo para buscar las señales vosotros mismos y hacer algo al respecto.

- Preguntaos si le estáis transmitiendo a vuestra hija vuestra manera de comer y de considerar el cuerpo: siguiendo un régimen, haciendo comentarios sobre el peso de otras personas, etcétera. No se trata de que os sintáis culpables del trastorno de la alimentación de vuestra hija; sólo os pido que seáis conscientes de vuestra propia relación con el cuerpo y la comida.

- Pedid a personas a quienes vuestra hija admire y en quienes confíe que hablen con ella. A veces, un consejero o un pariente más mayor puede llegar hasta la adolescente de una manera en que vosotros no podéis. La relación que tenéis con vuestra hija es posible que esté cargada de rabia o de miedo; la relación que vuestra hija tiene con un consejero, por lo general, está llena de sentimientos positivos. Los padres podréis utilizar este recurso para ayudar a vuestra hija.

- Acudid a un terapeuta familiar con vuestra hija y otros miembros de la familia. Os proporcionará un espacio seguro donde podréis hablar de temas que quizá no os atrevéis a abordar sin un profesional que actúe como mediador, conciliador y guía. Quiero recalcar que la terapia familiar no consiste en culpar a los padres, sino en establecer una dinámica más saludable para toda la familia.

- Iniciad una terapia individual si eso es lo que recomienda el terapeuta familiar.

- Aliviad parte de la preocupación, la rabia, la tristeza y otras emociones relacionadas con el comportamiento de vuestra hija entrando en un grupo de apoyo para padres con hijos que sufren trastornos de la alimentación. Por vuestra propia salud y por la de vuestra hija, necesitáis hacer frente a las emociones que su trastorno de la alimentación crea en vosotros.

-Debéis darle tiempo al terapeuta y al médico, si es necesario, para que traten a vuestra hija. Ella no necesita presión, lo que necesita es apoyo, espacio, tiempo y amor para poder avanzar a través de su propio proceso de curación. Ese proceso es arduo, frustrante y lleno de tristeza, pero es el único camino hacia la libertad.

Esperamos que con este capitulo tengais la información necesaria para afrontar mejor estos problemas.

Cuéntanos tu experiencia, como te has enfrentado a estos problemas, como los has superado, que ha hecho gente que tú conoces, como crees que se debe actuar ? escribenos en un post o a través de email . Gracias por tu colaboración, Tus aportaciones ayudan a mucha gente...


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Adelgacé 22 kilos y ahora estoy en un peso de 60 quilos y mido 1,67, soy consciente de que estoy bien, pero por otro lado estoy bastante agobiada con el gimnasio, no recuperar, perfeccionar las carnes flaccidas... en fin, varias cosas que pensé que con adelgazar se arreglaban. Por otro lado me he provocado el vomito en varias ocasiones y ahora estoy con antidepresivos y relajantes... me encuentro mejor y soy consciente de un posible trastorno en la alimentación, aun no estoy enferma ni nada pero quiero quitarme el agobio, ¿podríais recomendarme biografia que me ayude un poquillo? algo de auto-ayuda en este terreno... Gracias.

Anónimo dijo...

Hola!!! tengo 30 años y, aunque creo que nunca he caído en la anorexia, tengo comportamiento propios de ella: una obsesión desmedida por el peso desde que tenía 14 años que no logro corregir con nada. hago ejercicio, cuido mi alimentación... pero me siento muy muy culpable cuando gano aunque sea 100 gramos y siepre me gustaría quitarme unos kilitos. Hay temporadas que me relajo más, pero tengo otras que, aunque no lo diga, soy tremendamente infeliz por ello. ¿Necesitaría un psicólogo? Al margen de estar gorda o delgada quiero ser feliz y tengo unas ganas tremendas de ser madre, pero me da miedo cómo puede afectarme psicológicamente un cambio físico tan grande. Gracias!

Anónimo dijo...

habra algun blog que nos pueda ayudar ??

Anónimo dijo...

Soy una madre con una hija que sufre este transtorno es muuuuuuchas difícil la convivencia¿donde puedo encontrar un grupo de apoyo?