lunes, 10 de marzo de 2014

"Tenemos que hablar..." "No eres tú...soy yo"

Hoy vamos a dedicar nuestro capitítulo a la convivencia de la pareja. Ya hemos hablado en distintos capítulos sobre los conflictos de pareja , los celos y sobre la comunicación y la ruptura.  
Como decia Woody Allen "Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida"  
Cuando convivimos con nuestra pareja la propia convivencia genera conflictos y problemas de comunicación. Cuando aparece la mitica frase de "Tenemos que hablar..." la pareja sabe que esta es una señal de alarma. Muchos lo interpretan como tal. Algo no funciona. La luz roja salta. Cansado alguno de los dos de emitir señales de que algo no funciona bien, y de que el otro no se entere o no se de por enterado. Otros muchos no se dan por aludidos. Estos últimos cansan a la pareja que vindica una nueva forma o cambios en la relación. El otro se muestra refractario, poco receptivo para cambiar. Es frecuente que la pareja que demanda se canse de hacerlo y ya acabe suponiendo que el intento de diálogo no sirva para nada. Y plantea ya una salida más radicalizada para provocar la hasta entonces inexistente reacción del "otro". 
Hay que saber comprender el porqué de esta forma de actúar y lo que le impulsa al otro a tomar esta decicisón de emprender un camino hacia un punto sin retorno. Porque cuando llega el "tenemos que hablar" es como cuando en un partido de futbol o de baloncesto se concede una prórroga para poder dilucidar el triunfo del amor sobre la ruptura. Pero ya estas palabras en si mismas provocarán una especie de desaliento tanto en quien las pronuncia como en quien las escucha. El cansancio se preludia. Hay como una acumulación de situaciones que se han callado y que ahora pretenden sacarse como un torrente de reproches. La reacción del "otro" es defensiva. A la espera de llevarse el "palo" o el reproche sobre la relación y la culpabilidad.   
Y aqui es donde entra la parte fundamental del sistema de comunicación. Es como el núcleo desde donde todo se comienza a solucionar o a torcer. Se trata de ponerse en el lugar de otro, de saber que puede estar pensando o sintiendo. Hacer un ejercicio de empatía para saber qué se le puede estar pasando por la cabeza a nuestra pareja en estos momentos y que puede estar sintiendo. Se trata de saber que los pensamientos ya han generado emociones. una pregunta sencilla al otro antes de hablar puede ayudar: ¿Como te sientes? Y a partir de ahi esperar, lo que haga falta a que el el otro sea capaz de darse cuenta de su estado y de decirnoslo. A partir de ahi sabrá que le importamos, que le escuchamos y que sus sentimientos cuentan en la discusión.    
La pelicula Closer , pone en evidencia como es importante ponerse en el lugar del otro.  
También hay otros elementos en el contexto que influyen más de lo que parece en la comunicación: 
1) Las prisas: Malas compañeras de la comunicación. Es necesario un tiempo de calidad en la comunicación.
2) El cansancio y la rutina: Llegar cansado a casa del trabajo es uno de los factores más predisponentes a la incomunicación. la rutina también. es necesario romper ese circulo, salir de la zona de confort en la pareja. Por eso es importante desconectar, hacer alguna actividad que nos desenchufe del trabajo para poder hablar. Es necesario buscar un tiempo adecuado en fin de semana, por ejemplo. Dedicar tiempo y lugares para el dialogo. Compartir tiempo libre es fundamental. 
3) La falta de intimidad: La familia y la convivencia dificultan la comunicación, ya que es necesario también tener un espacio de intimidad y protegerlo. Hablar en un espacio donde los demás no entren. es necesario blindar este espacio. La pareja es un trabajo en equipo. No es necesario rivalizar y menos delante de los demás. 
4) Las redes sociales y los moviles: Ultimamente son una barrera importante en la comunicación. es necesario dejarlos de lado para hablar con nuestra pareja. Cultivar ese espacio de calidad en el que nadie , salvo urgencia , interrumpe.   
    
Los pilares de la pareja: Compañia, Recreo y Pasión        
Siguiendo al Psicólogo especialista en terapia de parejas, José Cáceres, en su libro "Reaprender a vivir en pareja" podemos decir que la pareja para funcionar de forma ideal tiene 3 componentes sobre los que tiene que pivotar. tres ejes sobre los que asentar su comportamiento diario: 1) La compañia, es decir, el estar al lado de la persona, sentirse acompañada/o, estar cerca.2) El recreo: Es decir participar de la diversión, de compartir el ocio, la risa, las aficiones y 3) La pasión, el componente relacionado con la atracción pasional para mantener viva la relación. No siempre se dan las tres juntas , ni el en mismo meomento. muy pocas parejas tienen los tres a la vez. Pocas parejas son privilegiadas en ello. Pero es necesario cultivarlo, trabajar estos pilares de la comunicación y de la vida en pareja, en pequeños detalles, en el dia a dia, en la comunicación y en la convivencia. 
    
  Otros errores habituales es que para intentar corregir los deficits que se produce en este equilibrio intentamos producir un cambio en el otro . Y hacemos hincapié en cuestiones del pasado que hemos almacenado y como una bateria de reproches que se parece más a un fuego cruzado lo pasamos al presente. El pasado lo hacemos presente. Cuando eso sucede lo deberiamos limitar. deberiamos pactar que las cosas se hablan siempre en presente y cuando se intentan traer del pasado "sacar tarjeta roja" para no seguir por ese camino del estiramiento de la historia que muchas veces no te llevan a ningún sitio. Si, mejor dicho te pueden llevar al "No eres tu, soy yo" , es decir, a descolgarnos de nuestra pareja. 
Otro efecto letal: centrarnos tambien en las cosas negativas o interpretar cosas negativas de lo que nuestra pareja dice. Para ello mejor nos damos un respiro y vemos las cosas con distancia. Esto implica que hay un transfondo ya de malestar que hemos de profundizar en él. el "no eres tu , soy yo" está más cerca. 
Y finalmente , si los resultados de lo que estamos intentando cambiar no los tenemos rapidamente, a la proxima, nos desesperamos y creemos que no tiene remedio un cambio. Es verdad que existen rasgos de la personalidad dificiles de cambiar, pero siempre hay pequeños casos que van operando poco a poco en el comportamiento del otro. Paciencia porque el comportamiento tarda en cambiar. 
Hay parejas que optan por sacar el poder que tienen sobre el otro para intentar cambiarlo. esto da origen a distintos comportamientos, siempre indeseables, que ahogan aún más la relación. Desgraciadamente hay comportamientos muy arraigados que son dificiles de cambiar. 
Alex Rovira, con el que he podido compartir algún espacio, nos dice claramente que es necesario darnos cuenta que los cambios de raices profundas necesitan su tiempo y pone como ejemplo el bambú japonés, no apto para impacientes. Tienes que plantar la semilla, regarlo y abonarlo, pero durante meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada en siete años. Al séptimo, la planta crece 30 metros. Ha necesitado tiempo para desarrollar un complejo sistema de raíces que le permitan sostener las altísimas cañas. 
Si aparece el "mas de lo mismo, una y otra vez" estamos ya ante el desenlace de lo que se ha dado en llamar una crisis de pareja y esto tiene otro tratamiento (lo encontrareis en este enlace) . entonces si que de lleno nos metemos en el "Tenemos que hablar..... No eres tu, soy yo". 


Si te sugiere algo este articulo cuentanos tu experiencia, ayudará a otras personas. Gracias         
         
        

martes, 17 de diciembre de 2013

"Salirse siempre con la suya" o el Autodominio


El autodominio es aquella capacidad humana que ayudará a controlar los impulsos productos de nuestro carácter; el autodominio nos ayudará a afrontar con calma y serenidad los problemas y los contratiempos normales de la vida, es decir, nos anima a cultivar la paciencia y a desarrollar mucha comprensión en las relaciones interpersonales establecidas y por establecer. 

Por otra parte también es conocido lo que vulgarmente se llama "salirse siempre con la suya", lo que dificulta enormemente la capacidad de autocontrol. Dejarse llevar por los primeros impulsos, por obtener una respuesta o unas consecuencias placenteras y rápidas a costa de lo que sea es muy común en un determinado tipo de personalidades más impulsivas. Uno de los mayores daños que uno puede auto infligirse procede de su afán de hacer casi siempre lo que le apetece, buscando la satisfacción inmediata por encima de todo. Y no es que uno no pueda hacer lo que le apetezca en determinados momento, actuar en esta vida llevados del principio del placer, esto a veces es muy deseable en dosis razonables. Pero al rehuir la frustración por sistema y evita sistematicamente el enfrentarse a retos y contratiempos y sólo busca el placer de sus actos, se verá destinado más pronto que tarde a perder el control sobre aspectos relacionados con su vida diaria y hábitos como son su alimentación, su salud, sus gastos, sus maneras de comportarse socialmente con los amigos y la familia , su comunicación y hasta de sus bienes en casos especiales. Aquí es donde es importante entrenarse en el autodominio para llegar a ser una persona auto disciplinada, con dominio sobre sus compulsiones más inmediatas. El autodominio va acompañado del llamado control emocional.




Controlar las emociones es fundamental. Debemos desterrar ciertos mitos o creencias erróneas que consideran que las emociones son incontrolables por su origen espontáneo. Para cambiar ciertos estilos comportamentales, el primer paso es tomar conciencia de nuestros hábitos emocionales inapropiados y a partir de ahí “reaprender” otros nuevos. El esquema que aquí se reproduce nos dice bien a las claras donde debe centrarse nuestro trabajo en el autocontrol de las emociones para mejorar nuestros hábitos de autocontrol y para ello es fundamental controlar las expectativas y los pensamientos que se generan con la percepción de lo que estamos sintiendo.
El autocontrol emocional es un componente esencial en la inteligencia emocional. Para Daniel Goleman La habilidad para hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto un aprendizaje crucial en nuestros días”. Es importante resaltar que cuando nos referimos al autocontrol, no hablamos sólo de dominar y controlar nuestras emociones, sino fundamentalmente de manifestarlas o inhibirlas de una forma correcta.
El autocontrol, afecta tanto a nuestra vida personal como laboral. Imaginemos que Jorge sale de su casa con la intención de no controlar ninguno de sus sentimientos o emociones; al llegar a su puesto de trabajo… ¿Le podría decir a su compañero Pepe que está harto de su actitud prepotente y arrogante? ¿Le podría decir a su jefe lo que le hace sentir mal cuando no valora su trabajo o cuando lo descalifica verbalmente delante de otros compañeros?
Debemos tener muy presente que todos tenemos derecho a decir o expresar; pensar o sentir lo que queramos, siempre que no perjudiquemos a nadie. Por todo ello, el autocontrol emocional está relacionado también con la conducta asertiva. Recordemos que la asertividad nos permite defender nuestros propios derechos, opiniones y sentimientos sin dañar o herir a los demás. En el caso de Jorge, se trata de transmitir los sentimientos negativos de una forma adecuada.
Muchas veces nos vemos obligados a experimentar emociones negativas como ira, rabia, enfado… y como otras muchas emociones, son importantes. Las emociones negativas también tienen una función adaptativa. Sin embargo, si nos dejamos llevar por ellas la mayor parte del tiempo, actuaremos de forma impulsiva y podremos llegar a tener problemas para alcanzar objetivos; podremos generar sentimientos de culpa… Todo ello, si no se maneja de forma adecuada, puede repercutir incluso en nuestra autoestima. 

Una escena sobre la perdida de control emocional en la película "Algunos hombres buenos":  



Y como potenciar el control emocional y el autocontrol:  
Cuando hayas reconocido y comprendido tus propias emociones ( y no negándolas) , así como la de tus oponentes, debes de tener en cuenta los siguientes aspectos, para aprender a manejar tus emociones: 
1) Trata de determinar y de entender el origen de los sentimientos, ya sea en tus respuestas o en la de tu oponente. 
2) Habla  de tus sentimientos  y de los de tu oponente con tus amig@s, con la gente más cercana; no trates de negarlos o reprimirlos, habla directamente de lo que estás sintiendo en ese momento. 
3) Expresa tus sentimientos de una manera no conflictiva, mediante el uso de mensajes, como "me siento enojado porque....", en vez de "Tú me hiciste enojar por....".; explica tus sentimientos sin acusar a nadie, porque si eliges el segundo mensaje, centrarás la culpa en el oponente, haciendo que de una respuesta defensiva u hostil.  
4) Reconoce  los sentimientos de tu oponente como legítimos, ya que son tan reales y válidos como los tuyos; además es una manera de liberar  esos sentimientos, para ocuparse de las cuestiones de fondo..  
5) No reacciones a los estallidos emocionales, trata de controlar tus sentimientos; debes de escuchar y entender la fuerza de los sentimientos de quien habla,  pero no  reacciones emocionalmente a los tuyos, ya que es probable que haya una escalada de emociones y, por consiguiente un conflicto en su conjunto. 
6) Trata de mantener la calma, y si es necesario abandona temporalmente la habitación, para pensar y calmarte, y así planificar  una respuesta eficaz, en lugar de reaccionar de forma automática, que puede hacer que la situación empeore. 
7) Usa gestos simbólicos, como disculpas, e incluso apretones de manos, ya que  pueden ser muy útiles para expresar respeto y desactivar las emociones negativas. En conflictos altamente emocionales, elige un mecanismo de resolución de conflictos,  que trate directamente con las emociones, como los procesos de diálogo. 


Esperamos haberte ayudado, haznos llegar tu experiencia y tus dificultades y si te ha sido útil esta información. Tus aportaciones nos estimulan para ayudar a más gente.  
Gracias .  

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La vuelta al "cole" : Ansiedades y retos para el nuevo curso

Profesor@s, padres y madres  e hij@s se enfrentan a unas fechas muy especiales cada año: El comienzo del nuevo curso, la vuelta al cole, la "reentreé"(como dicen los franceses).
Y ante esta nueva etapa aparecen las ansiedades típicas del inicio de lo desconocido o de la vuelta a los problemas y/o desafíos que se quedaron el año pasado.
No resulta nunca facil volver. después de un verano de actividades, de cambio de rutina, de horarios mas desorganizados, llegamos a la nueva etapa con no pocos problemas para los padres/madres  y para l@s profesor@s. Estos últimos llevan trabajando unos meses en la programación y en los objetivos para el próximo año, y en el mejor de los casos incorporando nuevas tecnicas pedagógicas y metodología de trabajo en el aula. La mayoría de ellos se enfrentan a los cambiantes retos que el alumnado los somete en este nuevo curso. La tecnología y su uso por los más jóvenes es sin duda uno de ellos (pero ya le dedicaremos un espacio a este necesario y actual tema).
Hay muchos consejos sobre el tema y muchos lugares donde informan de ello: desde paginas especializadas que hablan de cuestiones concretas (Mapfre) hasta páginas de periódicos (ABC) que hablan de ello.
Los padres y madres se enfrentan a ser el soporte emocional de sus hij@s ante la ansiedad e inseguridad del nuevo curso. Y hay muchas formas de afrontar esta etapa, tantos como padres y madres existen.
Las causas que provocan este estado de ánimo de ansiedad ante la nueva etapa son:
1) El cambio de rutina tan importante, 
2) El inicio de nuevas relaciones sociales o la reactivación de las del curso anterior.   
3) El miedo a lo desconocido. 

Con respecto al cambio de rutina muchos expertos aseguran que es fundamental el papel de los padres para aliviar el estado de nerviosismo de los hijos, sobretodo realizando un cambio de rutina antes de la llegada del inicio escolar. Es decir, unos días antes del inicio de las clases, cambiarles a los niños su rutina para habituarles a los nuevos horarios que tendrán. Un ejemplo de ello es que, unos días antes del primer día de clase, los niños se vayan a dormir más temprano de lo habitual en vacaciones y levantarles por la mañana más temprano. De esta manera los niños no tendrán un cambio drástico y tendrán un mejor sueño.
Nuevas relaciones y nuevos retos: Asimismo los padres deben motivar a los hijos con nuevos retos y desafíos del curso escolar. Repasar con ellos los aspectos más positivos y las actividades que más les pueda ilusionar. Visualizar las relaciones sociales, reanudar el contacto con compañer@s del año pasado, quedar con sus padres en alguna actividad conjunta unos días antes también ayudará. El "gusanillo" en el estómago de esos dias o las "mariposas" volverán en cualquier caso y hay que sentirlas y darles la bienvenida. Es una sensación necesaria. 
El miedo a lo desconocido  también es normal y aconsejable su experimentación, aunque hasta un determinado umbral que no llegue a paralizar al alumn@.  
Te proponemos algunos consejos para aliviar el nerviosismo y ansiedad de los hijos causado por la vuelta al cole:
1. Realiza una primera visita al cole. En el caso de los niños más pequeños, es recomendable realizar una primera visita para una primera toma de contacto con el colegio: maestr@s, las aulas, el patio, etc. Así  el niño puede empezar a familiarizarse con el centro. 
2. Conversa positivamente con los niños. Muestra ilusión y habla activamente y de forma entusiasta con ellos. Ensalza las cosas positivas que les puedan generar ilusión, como el reencuentro con los amigos de clase o las actividades deportivas. Si hay lágrimas , no dramatices. Es normal que sientan miedo y ansiedad, hay que ayudarle a que recuerden las cosas positivas que recuerdan del cole durante el verano. Por ejemplo si cambian de clase hacerles sentirse mayores.   
3. Cambia de rutina con antelación. Para que tus hijos se puedan habituar lo más rápido posible a los nuevos horarios escolares, es importante que unos días antes del inicio escolar, los niños se vayan a dormir temprano y se levanten pronto. Es importante porque así conseguimos que los niños tengan una buena calidad de sueño y estén activos y descansados.
4. Juega con los niños a maestros/alumnos. En el caso de los niños más pequeños, se puede jugar con ellos a maestros y alumnos. Por ejemplo jugar a un día de clase normal donde tú eres el maestro y el niño es el alumno. De esta forma recuerdan la rutina de clases que tenían. 
5. Gestiona tu propia ansiedad. Los niños buscan en sus padres la calma y tranquilidad que no tienen ellos. Por tanto, aunque estés nervioso por el inicio de sus clases, transmite a los niños toda la tranquilidad, la calma y el apoyo que puedas. Las tareas que tienes que realizar, y el agobio por lo que significan, no deben generar en los padres/madres mayor ansiedad y mucho menos transmitirla.  
Tal y como confirman los expertos, es absolutamente normal que los niños y adolescentes sufran estrés y ansiedad por la vuelta al cole. Sin embargo, se debe tener un cuidado especial con los niños que muestran síntomas mayores como dificultad para conciliar el sueño, dolores de estómago o falta de apetito. Una ayuda de un psicólogo puede ser muy útil en estos casos. 

Este video de @Babyradio sirve para visualizar de forma divertida la vuelta al cole 
  La vuelta al cole debe convertirse en una actividad paulatina y divertida; por ello:
-Los padres deben evitar comentarios negativos de la vuelta a las actividades escolares y potenciar los aspectos positivos de incorporarse a un nuevo curso, tales como: el reencuentro con los amigos, conocer nuevos profesores y descubrir nuevos retos.
-Ver con los niños los textos escolares y los diferentes accesorios que utilizarán en el nuevo curso.
-Planificar con ellos la realización de los deberes escolares, establecer horarios para el estudio, así como organizar la programación de las actividades extraescolares con el objetivo de que vayan a su propio ritmo y lograr un aprendizaje efectivo.
-Antes de comenzar el colegio, es aconsejable que los niños dediquen algunos minutos a la lectura y ejercicios matemáticos, para estimular la concentración y la atención.
-Una vez  que se alcance cierta disciplina en las 
actividades escolares, no olvidar  que para mejorar la capacidad de concentración, es necesario dedicar diariamente una pequeña cantidad de tiempo al estudio, aumentándolo a medida que el alumno vaya incrementando su concentración.
Cuéntanos tu experiencia con la vuelta al cole, con las necesidades de tus hij@s, como has afrontado esta etapa para ayudar a otr@s. 

           

domingo, 24 de marzo de 2013

Los cambios en el estado de ánimo: Como superarlos


"Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas".

Mario Benedetti   

Con este bello poema Benedetti nos expresa la volatilidad de los estados de ánimo. Y hemos querido que este post no esté cargado de las descripciones de los estados de ánimo desde un punto de vista patológico. Hoy lo vamos a analizar desde un punto de vista mucho más normalizado: desde el punto de vista de aquellas personas que le cambia el humor, sin saber porqué y las razones que la llevan a ello y le generan algunos inconvenientes con ellas mismas o los demás. 
 No , no somos responsables de nuestro estado de ánimo, aunque si que lo somos del tiempo que permanecemos anclados en él.
Las emociones (ya las describiamos en nuestro anterior post) y los estados de ánimo están intimamente ligados  y además están relacionados también con la comunicación (como también referíamos en otro Ted-post), están muy conectados. 
Los días que te levantas de la cama un poco depre, triste, solo/a,el día que llegas al trabajo bastante irritable, el dia que todo te sienta mal, los momentos en los que cualquier cosa que te proponen te parece mal.... , estas son algunas de las situaciones que a veces se te presentan y no sabes muy bien a que se deben. Incluso a veces te cuesta reconocerlos. estos estados de ánimo sin causa aparente son los que nos dificultan nuestro día a día. No deben confundirse con la patología. Aquellos que se mantienen a lo largo del tiempo, durante meses incluso, que indican ya que hay una patología emocional: depresión, ansiedad, crisis bipolares.... Aunque no es frecuente confundir una patología con un estado de ánimo y mucho menos etiquetar a la gente con alguno de los síntomas del cambio del estado de ánimo como si fuera una patología. (Algo que debemos evitar con la gente que los padece, ya que perjudican su mejora). Afirmaciones como "..Eres un/a depresivo/a" , "Eres un/a maníaco/a/depresivo/a..., un/a bipolar" son afirmaciones frecuentes de amigos/as, familias y conocidos, pero causan un efecto negativo y de indefensión de la persona que lo recibe que acaba creyéndose que no puede luchar contra esa etiqueta.       
Las emociones son procesos neuroquímicos y cognitivos relacionados con la arquitectura de la mente —toma de decisionesmemoriaatenciónpercepción,imaginación, que han sido perfeccionadas por el proceso de selección natural como respuesta a las necesidades de supervivencia y reproducción. La interacción del organismo con el entorno constituye la matriz biológica de la experiencia subjetiva y social del ser humano, que identifica de este modo el carácter favorable o desfavorable del entorno hacia esta lucha.
Los estados de ánimo no están relacionados con acontecimientos determinados, como es el caso de las emociones. 
Las diferentes épocas del año, los días de la semana, diversos momentos de nuestras vidas, la situación atmosférica... Todas estas circunstancias y muchas otras, tienen la capacidad de teñir nuestro estado de ánimo personal y condicionarlo. Factores como el tiempo, la edad, el lugar en el que nos encontramos, el momento del día... intervienen y modifican nuestro estado de ánimo.
·   PPodemos acceder a transformaciones de nuestra emocionalidad a través del lenguaje, de lo que nos decimos a nosotros mismos, por eso decimos que a través de la conversación, de la ayuda de un/a buen/a profesional (psicólogo) podemos rediseñar estados de ánimo. Veamos algunas pautas para llevarlo a cabo en el siguiente apartado: 
  Como mejorar nuestro estado de ánimo

  1. .-Es básico e importante convertirse en un buen observador de estados de ánimo, es importante desarrollar y refinar la capacidad para acceder a nuestro mundo emocional y al de las personas que nos rodean, a través de la observación y de la reflexión. En general, tenemos poco contacto con nuestro mundo emocional y, en ocasiones, este contacto está totalmente bloqueado. Saber reconocer nuestros sentimientos es algo trascendental. Ya hablábamos en el capítulo de Inteligencia emocional de ello.
  2. .-No somos responsables de nuestro estado de ánimo, sin embargo, si somos responsables del tiempo que decidimos permanecer anclados en él. Si reconocemos que no somos productores de nuestros estados de ánimo, sino que son éstos los que nos producen a nosotros, podremos intervenir más fácilmente y de forma más liviana en nuestros estados de ánimo.
  3. .-Debemos cuidarnos de las historias que hemos fabricado nosotros/as mismos/as en torno a nuestros estados de ánimo. Tendemos a encontrar correctos nuestros estados de ánimo y podemos dar infinitas razones del enorme sentido que tiene el estar en ellos. Es importante recordar que a menudo el estado de ánimo no se produjo por lo que contamos en nuestra historia, sino que fue el estado de ánimo el que produjo la historia. Es al revés.
  4. .-Una vez que identificamos el estado de ánimo, deberíamos buscar los juicios que corresponden a él. es decir, los pensamientos o supuestos subyacentes que hay detrás de cada pensamiento. Hay que hacerse una serie de preguntas para poder superarlosCómo estoy juzgando al mundo, es decir ¿…si el mundo es como es o acaso lo estamos viendo como producto de nuestro estado de ánimo…? Cómo estoy juzgando a la gente que me rodea, que juicios estoy emitiendo sobre ellos. Si son reales o están siendo producto de mi estado de ánimo.  ¿Qué juicios tengo acerca de mí mismo? Si tengo mi autoestima intacta o estoy sufriendo una bajada de la autoestima relacionada con este inexplicable estado de ánimo… Si los pensamientos negativos sobre mi mismo están condicionando mi visión de mi mismo.¿Qué juicios tengo acerca del futuro? Posiblemente el futuro lo tengamos pigmentado del color con lo que el estado de ánimo nos está contaminando. Quizás ayer, o hace dos días, o mañana lo veamos de forma distinta… Estas preguntas deberían bastar para especificar el estado de ánimo en que nos encontramos
  5. .-Identificada la estructura de nuestros pensamientos y el lenguaje y las palabras que usamos con nosotros mismos, los pensamientos automáticos que contienen nuestros estado de ánimo, podemos buscar acciones que realizar para cambiar esas afirmaciones, juicios, etc.. Ponernos manos a la obra para llevar a cabo acciones concretas de cambio. Estas acciones pueden incluir conversaciones con terceras personas. No debemos permitir que nuestro estado de ánimo bloquee nuestra acción.  
  6. .-Si nos damos cuenta de que tendemos a ser recurrentes en ciertos estados de ánimo, podemos también realizar acciones para anticipar los momentos en que el estado de ánimo va a aparecer nuevamente. Así podremos construir nuevos repertorios o acciones alternativas para no entrar en el estado de ánimo recurrente.
  7. .-Relaciones Sociales: Una acción posible es sumergirnos entre personas con las cuales nuestro estado de ánimo no tiene cabida. Es decir no ir buscando o encontrando y alinearnos continuamente con personas que su estado de ánimo coincide con el nuestro. Hay veces que parece que estar con ellas, que nos escuchen es bueno para nosotros. Pero a veces actúa como trampa. Es necesario también relacionarse con otras personas, con gente que tiene otra forma de ver las cosas. Eso nos ayudará a cambiar, porque los estados de ánimo son contagiosos. Esto también opera en sentido inverso: si nos rodeamos de personas que tienen un estado de ánimo negativo, podemos contagiarnos de ellas.
  8. .-No debemos olvidar la conexión con el cuerpo. Si cambiamos la postura corporal, practicamos ejercicio, aprendemos a respirar o a relajarnos, ciertos estados de ánimo desaparecerán. La música es también una forma efectiva de intervenir a nivel corporal. Ya lo hemos dicho en otros post. Poner nuevos hábitos que nos mejoren el estado de ánimo es esencial y pasar a la acción es fundamental.  


Tres estados de ánimo frecuentes: El Resentimiento, la aceptación y la paz interior y la Resignación 

EL RESENTIMIENTO es un estado de ánimo que tiene una conversación subyacente con nosotros mismos en la cual interpretamos que hemos sido víctimas de una acción injusta y en la que alguien aparece como culpable por lo que nos sucede (una persona, nuestra expareja, un grupo de personas, toda una categoría de individuos, nuestra empresa u organización, o incluso la vida misma o el mundo entero). Es difícil de identificar, y muy difícil darse cuenta de que actúa en lo más profundo de nuestro ser. Pero opera de una manera muy efectiva en nuestro pensamiento. Es como un filtro incapacitante para que aparezcan otros sentimientos.  
El resentimiento no para aquí. La persona resentida hace además una declaración que señala a otra persona: aquel que cometió la injusticia, pagará por ello. Aparece así el deseo de venganza como subproducto habitual del resentimiento. La venganza es un sentimiento muy potente, es incapaz de interactuar con un pensamiento positivo hacía la otra persona.  
El estado de ánimo del resentimiento se asemeja mucho al de la ira. La principal diferencia reside en que la ira se manifiesta abiertamente y el resentimiento permanece escondido, permanece oculto en nuestro pensamiento. Por ello es mucho más dañino. Además reconocernos como “resentidos/as” es ya un ejercicio que nos genera malestar y no digamos reconocernos ante los demás (algo altamente improbable).  Permanece como una conversación privada. Crece en el silencio y rara vez se manifiesta directamente o lo hace ante personas no adecuadas (decimos no adecuadas porque aparece como queja ante terceras personas que no pueden hacer nada efectivo para aliviar el estado de ánimo resentido. Por el contrario, la queja ante terceras personas suele alimentar el estado de ánimo de resentimiento y hacerlo crecer, por lo que hay que manejarlo con cuidado).
Normalmente encontraremos una promesa o/y unas expectativas consideradas legítimas que, en ambos casos, no son cumplidas. Pero además, es necesario que exista una situación que obstruya o impida manifestar nuestra ira o hacer una reclamación. Si fuéramos capaces de expresarlo y canalizarlo sería más fácil. Por eso es muy recomendable fomentar estos espacios o canales de comunicación para expresarlo. Esto evitará muchos problemas futuros.
El resentimiento surge de la impotencia y a menudo la reproduce. Una razón para esconder la ira y dejar que se desarrolle el resentimiento es cuando nos encontramos en una situación precaria de poder. Tenemos miedo de hacer nuestra reclamación y por eso la mantenemos oculta. A veces el carácter introvertido y las dificultades psicológicas o alguna enfermedad mental también dificulta la expresión de reclamación. Por eso, en las situaciones de liderazgo en las empresas, pueden surgir muchos casos de resentimiento por parte de los subordinados. Esto genera a veces conflictos y problemas que acaban en situaciones muy comprometidas para todas las personas que se encuentran en esa situación.  
La persona en resentimiento se ve afectada por un sufrimiento penetrante y muchas veces casi permanente, que se manifiesta en múltiples situaciones de su vida. La persona resentida, además, ve bloqueada su capacidad de actuar, porque se mantiene sumida en una conversación que se niega a aceptar la pérdida sufrida, la situación que ha cambiado, se asienta en el pasado (en lo que ocurrió y lo que debía haber ocurrido) y cierra puertas al futuro. En este sentido el resentimiento es un estado de ánimo que esclaviza a quién la padece y por tanto incapacita para crecer a la persona.
Es frecuente también en las relaciones de pareja y en las separaciones y divorcios. Y es bueno aprender a canalizarlo para intentar construir una nueva situación que será el resultado de la nueva etapa de la vida que se afronta y para ello es muy necesario cerrar los resentimientos y canalizarlos no contra “la otra parte”.
 Los pensamientos subyacentes y las creencias en un proceso de resentimiento conllevan las siguientes afirmaciones interiores y que aunque las reconozcamos, cuesta hacerles frente:

1. Afirmo que sucedió (o no sucedió), determinado hecho (X) , siempre en clave de las circunstancias que rodearon al hecho en sí que es el inicio del problema…  
2. Juzgo que ello implica el incumplimiento de una promesa legítima que me fue dada o el incumplimiento de una expectativa legítima que yo tenía respecto de alguien o de algo, de alguna responsabilidad, .
3. Juzgo que ese hecho X me causó un daño irreparable y restringió mis posibilidades actuales y futuras.
4. Juzgo que esto no es justo.
5. Declaro que A (una persona, un grupo de personas o el conjunto de la humanidad) es responsable de dicho daño.
6. Juzgo que no puedo hacer nada para que A repare el daño que me ocasionó.
7. Declaro asimismo que esto es una injusticia. 
Los distintos pensamientos estimulan un comportamiento, a veces oculto por el "castigo social" que puede conllevar de rechazo de personas que puedan percibir la intencionalidad del daño por venganza y a veces explicito para dar a conocer socialmente la venganza realizada. Todo ello con distintas acciones que van desde el descrédito a la generación de acciones judiciales o de perdidas económicas y/o afectivas. En las separaciones y/o divorcios se actúa bajo este sentimiento tan dañino para el bienestar de los hijos por parte de uno o de los dos miembros de la expareja.

     LA ACEPTACIÓN O PAZ INTERIOR   Entendemos este estado de ánimo como diametralmente opuesto al del resentimiento. Es como la  otra parte de un contínuo en el proceso de superación del resentimiento. Exige una expresión de reconciliación. Decimos estar en paz cuando aceptamos vivir en armonía con las posibilidades que nos fueron cerradas. Estamos en paz cuando aceptamos las pérdidas que no está en nuestras manos cambiar. La única manera de superar el resentimiento es a través de la aceptación y, desde ahí, hay únicamente dos caminos: el perdón o la reclamación. 

El proceso de aceptación requiere los siguientes pasos:
1. Aceptamos las puertas que nos fueron cerradas, independientemente de las causas
2. Aceptamos las pérdidas de lo que no está en nuestras manos cambiar, ya se ha producido y poco podemos hacer. 
3. Aceptamos que podemos cambiar lo cambiable, sin el lamento amargo e inútil de lo que no podemos cambiar. El lamento continuo no te lleva a ninguna parte. Si te puede llevar a resentimiento permanente. 
4. El proceso de reclamación, por su parte, tiene también de una serie de pasos que han de ser dados:
1. Tú me prometiste “X” y no has cumplido
2. Eso me ha provocado el daño “Y”
3. Yo creo que tú eres responsable de ese daño y yo te perdono por lo que has hecho
4. Te pido que, para reparar el daño, hagas A,.....
5. (si la otra persona acepta): Gracias. Si no, habrá que negociar (si es posible). 
Todo este proceso debe ser explicito, es decir hablado, comunicado, buscando espacios de diálogo y de comunicación formal e informal.  

LA RESIGNACIÓN COMO ESTADO DE ÁNIMO
   La resignación es otro estado de ánimo en el que a veces podemos encontrarnos. La resignación es un estado de ánimo que tiene la creencia oculta de que nada de lo que se haga puede cambiar una determinada situación. Es un estado que implica que la persona se da por vencida ante cualquier situación que se le haya presentado.
   Como decía Balzac "La resignación es un suicidio cotidiano". 

En la empresa es frecuente que la resignación mate el talento. Normalmente las personas que están como resignados y son verdaderos muertos vivientes para una organización siempre dudan de si algún objetivo concreto se puede alcanzar. Piensan siempre en ideas y propuestas, no en hechos. Se quedan sólo en buenas intenciones. Bajan los brazos al instante. Sienten miedo al fracaso. No pasan a la acción, se quedan quietos. Se dicen, ‘nunca seré capaz de hacerlo’. Sólo ven defectos. Para ello las empresas tambien han de hacer esfuerzos: en la claridad (en las funciones), responsabilidad (dotar de autonomía y flexibilidad), valoración del trabajo (dando feedback de lo realizado) y mejorando la relación (comunicación permanente y orgullo de pertenencia a la organización). Pero aún así hace mucha falta la voluntad para el cambio del resignado/a. Con frecuencia las excusas y las causas ajenas a la persona son las que prevalecen antes de cambiar. Para ello es importante tener una cultura abierta y participativa, positiva y realista que estimule la participación y el compromiso (pero será objeto de otro capítulo).       
La persona que tiene un estado de ánimo resignado cree que es realista y tiene numerosos juicios para fundar su realidad. De esta manera, la persona resignada está atrapada, no puede hacer nada para cambiar la situación. No ve el futuro como un espacio en el que la intervención sea posible. Si este estado de ánimo se perpetúa hablamos entonces de sentimiento de indefensión y de parálisis.
La modificación de la resignación como estado de ánimo pasa por la revisión de todos los juicios que fundan dicha resignación. El dibujo de la derecha expresa claramente cúal puede ser nuestra actitud frente a la resignación. Cuando la persona tiene una resignación permanente o de manera muy frecuente necesita un apoyo de un terapeuta, de un/a psicólogo/a. El trabajo del profesional es el de hacer pasar a la persona resignada de un estado de ánimo de resignación a la ambición de lograr el cambio que desea.

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