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martes, 8 de julio de 2008

Secretos

"Para guardar un secreto se necesita de dos. Para que todos se enteren, de tres..."" Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras". Son frases que expresan el cómo las personas vivimos los llamados "secretos". Recientemente la pelicula Mataharis hablaba de si se puede tener algún secreto. El trabajo detectivesco descubría que no. ¿Nadie puede tener secretos? pero ¿hasta dónde tenemos que compartir el ámbito privado?. Podemos entrar en los e-mails de nuestras parejas igual que antes se abrían las cartas con el vapor de la olla, pero ¿tenemos derecho a hacerlo? Dice Iciar Bollain, la Directora de la pelicula, en una entrevista que esto del espionaje se está volviendo de lo más cotidiano. Esa vigilancia te despersonaliza, te hace objeto. Vas perdiendo el control de tus actos y de tu intimidad. Y sin embargo muchas veces vivimos con alguien sin saber lo que piensa, lo que desea, sin conocernos. La pérdida de confianza, la incomunicación, el desamor se muestran por las miradas, los gestos y los silencios de los protagonistas. Buscamos los secretos de los demás, mientras dexonocemos muchas veces la vida y los sentimientos de los que tenemos más cerca. A veces estas personas descubren que hay mentiras propias que no han sabido ver y verdades que es mejor no revelar.

¿Que es el secreto? ¿Que podemos considerar como s
ecreto?

La palabra secreto deriva del latín secretus: “apartado, escondido, oculto”.
Traicionar un secreto es “dejar escapar, descubrir, revelar o divulgar”. Podemos ocasionalmente revelar un secreto “dejando caer” (alguna cosa). El término traición deriva del latín tradere: “entregar, rendir, dar”. Comparte una dimensión moral que entra en juego cuando oímos algo acerca de la traición intencional de los secretos: “chismorrear, cotillear, delatar, denunciar”. Está rodeado de expresiones como: “¡A mi no me lo cuentes!” o “No me vengas con chismorreos”.

Como en todos nuestros comportamientos hay también un lenguaje no verbal que rodea al secreto. A veces la promesa que nos piden que hagamos para guardar un secreto se plantea de forma muy sutil. Incluso no hace falta una promesa explícita. Ciertas costumbres sociales tienen un efecto similar. La frase "sub rosa" (bajo la rosa) significa “en secreto”. La rosa era símbolo de secreto en el mundo antiguo. Por ejemplo, Cupido sobornó a Harpócrates, el dios del silencio, con una rosa, para que no descubriera los amores de Venus.

La traición de los secretos confiados es algo detestable que habla de una persona inmadura. En una amistad, lo más terrible que puede suceder es la traición de cosas que son verdaderamente personales, confidenciales y secretas. De forma similar, el cotilleo puede ser una forma de decir (traicionar) y construir (distorsionar) secretos.

Los enigmas, los rompecabezas, las adivinanzas, los misterios, están todos ellos asociados con el fenómeno del secreto. Los cuentos populares, leyendas y mitos abundan en historias de secretos.

Guardar y compartir secretos son experiencias humanas únicas
Son muchos los ejemplos que podemos poner de secretos. Las acciones clandestinas, buscar un escondrijo, taparse los ojos, enmascarar una intención, ocultar una decepción, disimular una emoción, guardar un tesoro; todas estas expresiones, de una u otra manera describen el secreto. Siempre que hay por medio un secreto, parece que existe una referencia a algo escondido, a ocultar algo. Y pueden acarrear emociones, sentimientos, significados y valores muy diferentes. Tener, guardar, descubrir o confesar un secreto no nos lleva a pensar que un secreto es simplemente cualquier “cosa”. En concreto, el secreto constituye una experiencia de relación entre las personas. Podemos distinguir tres formas de vivir el secreto: el secreto existencial, el secreto comunicativo y el secreto personal.
  • Secreto existencial: me siento junto a la cama de mi hijo/a y charlamos. Comparto esos momentos únicos con la persona que quiero. Son esos momentos en los que, con más o menos frecuencia, se establece una unión que es totalmente única. Es posible que no se sienta este grado de intensidad en la intimidad con ninguna otra persona. Soy consciente de mi complicidad con el/ella. Siento que los conozco. Es algo sublime, compartir algo con alguien que sabes que no comparte con nadie mas que contigo.

Pero a veces una experiencia perturbadora puede destruir este sentimiento de conocer. De repente me recorre un estremecimiento de asombro, una extraña sensación de misterio me domina; cómo este ser humano al que conozco tan bien y del que me siento más cerca que de nadie, está sin embargo tan radicalmente separado de mí. ¿Cómo es posible que este niño, mi propio hijo, suponga para mí un secreto mayor que cualquier otra persona con la que me he encontrado? ¿como es posible que mi parezca se comporte a veces como un/a extraño/a?

Por supuesto, toda persona es, en este sentido, un secreto para nosotros. Jamás dos personas pueden estar completamente abiertas la una a la otra. Tampoco es aconsejable. Forma parte de las relaciones humanas el que al otro se le perciba, en último extremo, como un misterio, como un secreto existencial que nunca se puede revelar o desvelar totalmente.

  • Secreto comunicativo: este secreto es característico no sólo de nuestra experiencia de los niños. Muchos adultos, también, en virtud de algunos rasgos, son incapaces de comunicar todos sus pensamientos o sentimientos, incluso aunque deseen hacerlo. Lo hemos visto antes en este blog y les hemos llamado analfabetos emocionales. Tanto si nos gusta como si no, hay un límite en lo que somos capaces de compartir con los demás. La persona que conversa con nosotros y nos expresa ciertas ideas, es posible que no intente tener secretos. Y aún así sentimos que hay límites “naturales” para la comprensión interpersonal, y estos límites se pueden sentir en cierto modo como si se guardaran secretos. Si no comprendo a alguien, puedo sentir que esa persona es un secreto para mí, un secreto que me gustaría desvelar pero que en cierto modo permanece cerrado a mis poderes de interpretación.
  • Secreto personal: Existe el hecho de que a veces decidimos no compartir ciertos pensamientos con los demás. Es el caso normal de guardar secretos personales y tienen consecuencias para las relaciones personales. Éstas tienden a ser menos abierta, menos íntima, menos espontánea. Pensar en un secreto es pensar en personas a las que estamos ocultando algo. Éstos se ocultan a personas que nos importan: padres, hermano, hermana, amigo etc… La imposibilidad de guardar un secreto puede tener que ver con la ansiedad de separación de esos seres queridos. Para un niño pequeño, ocultar un secreto a su padre puede suponer: por una parte, ser consciente de lo estrechamente que está ligado a esa persona y por otra parte flexibiliza y relaja la relación. Por ejemplo una niña siente las normas paternales como irracionales y fuertemente opresivas. Su escondite de los tebeos constituye, un gesto de desafío y de independencia. Al construir este mundo secreto, la niña hace varias cosas: está cuestionando la validez de las órdenes “absolutas” de su padre, aflojando así una relación fuertemente sentida hacia él, confirma un sentimiento de identidad personal y parece estar poniendo a prueba las consecuencias de violar la prohibición paterna; por supuesto que de niño una nunca sabe si, después de todo, puede haber o no un daño inesperado por hacer lo prohibido. Para un adulto está claro que se miden las consecuencias en las relaciones personales y se teme la pérdida o el conflicto en las relaciones personales ante los llamados secretos.
  • Secreto profesional: Es aquel que se obtiene en base a una confidencia profesional bajo el juramento implicito de respetar la intimidad y que está ligado al ejecicio de una profesión : Médico, Psicólogos, Abogados...
¿Sabemos guardar un secreto?
Hay secretos agradables, secretos profundos, secretos íntimos, secretos sociales; pero hay también secretos terribles, vergonzosos, tremendos, espantosos, repugnantes. Percibimos deseos secretos, placeres secretos, temores secretos, obsesiones secretas.

Pero lo que estos secretos oscuros y patológicos tienen en común con aquellos que son agradables o más benignos, es que los secretos del pasado pueden tener sus efectos en el presente. Las buenas obras y las malas de una generación viven frecuentemente en generaciones sucesivas. Es más, una actitud con tendencia al secretismo o a la interioridad por parte de los padres no es raro que pase a sus hijos como un rasgo de carácter. La pregunta clásica, ¿somos capaces de guardar un secreto?, tiene muchas posibilidades: nos hace conscientes del hecho evidente de que muchas personas lo pasan muy mal guardando secretos; nos invita a convertirnos en confidentes, en amigos de confianza. Compartir con alguien un secreto puede implicar muchas consecuencias sutiles para la relación que tenemos con esa persona.

Pero, qué pasaría si a la pregunta contestamos: no, lo siento, lo paso fatal si tengo que guardar secretos. ¿Qué significa, estamos admitiendo que no hemos crecido lo suficiente para ser capaces de guardar un secreto?. Quizás creemos que podemos vernos moralmente comprometidos.

Yo creo y comparto este pensamiento con muchos colegas que el guardar secretos, “con un significado positivo o negativo”, es uno de los logros más importantes de los seres humanos. El secreto produce un ensanchamiento de la propia vida, ofrece la realidad de una experiencia de la vida humana mucho más compleja. Una vez que las personas son capaces de guardar secretos, comienzan a vivir en dos mundos. Y este segundo mundo influye profundamente sobre la realidad primaria, dicha influencia tiene un peso moral en las relaciones íntimas y de amistad.

Hay muchos profesionales que opinan que no poder tener secretos significa perder el control acerca de cómo los demás nos miran.

Se guardan secretos por determinados motivos. Los modernos medios de comunicación y los valores democráticos han creado un espacio público cada vez más abierto y revelador. Algunos de los poderes: empresariales, médicos, financieros, militares y religiosos siguen la pista de todo lo que hacemos y dejamos de hacer en nuestra vida personal y pública. La posibilidad de que algún otro tenga acceso a nuestros secretos nos coloca en situación de inferioridad en nuestras relaciones personales.

Además de crear realidades ocultas, además de las dimensiones morales; el secreto juega un papel en la función educativa o pedagógica del crecimiento personal de los niños y adultos. Cuando el niño aprende que los pensamientos y las ideas se pueden guardar dentro y no son accesibles a los demás, entonces se da cuenta de que hay un cierto tipo de demarcación entre su mundo: lo que es “interior” y lo que es “externo”. Es lo que se ha dado en llamar “formación de los límites del yo”.

Incapaces de guardar secretos
Son las personas incapaces de callarse a tiempo, que , además, pueden ocasionar graves perjuicios a sus confidentes, aunque, a veces, no sean conscientes de ello. ¿Impulsividad, falta de ética o tendencia a sentirse poderoso con las confidencias ajenas? Esa dificultad para guardar secretos reside una sensación muy positiva, asociada a saber disponer de una información privilegiada. Tener una información que solo uno conoce nos transforma en un ser deseable en la esfera social, y nos hace creer que al contar algo que nadie sabe, se nos considerará más importantes. Es tambien estar dando las claves de que no puedes confiar nada en quien te hace la confidencia.
De hecho, sostenemos la atención de quienes nos escuchan mientras desvelamos el secreto. Pero esa atención es efímera y débil comparada con el gran daño que podemos causar y con el sentimiento de culpa que puede sobrevenir después por haber aireado una información secreta. Sin embargo, los efectos a corto plazo priman sobre los demás. Es igual a cuando nos dicen: "No pienses en un prisma blanco". Lo primero que se nos aparece es esa imagen. Cuando tenemos una información en nuestro poder que sabemos que es especial y que no se puede sacar a la luz, la archivamos en un lugar del cerebro al que se accede con facilidad. No podemos remediar la tentación de pensar en ello y se puede acabar corriendo el velo, justamente porque se nos ha remarcado que era elemental ocultarlo.
Revelar un secreto como venganza
Dice el refrán que "la venganza es un plato que se sirve frío", pero hay algunas personas que cegadas por el odio, el rencor o el dolor, buscarán a toda costa devolver ese daño. "¿Y cuál es la mejor forma de hacerlo? Desprestigiando a alguien, llegar a contar sus secretos como modo de reparar nuestra herida, aunque todo dependerá de la personalidad que se tenga. Luego, con el tiempo la culpabilidad inunda esa revelación y llega el arrepentimiento que ya llega tarde. No es extraño ver casos de mujeres y hombres, que ante la venganza de un engaño o una infidelidad de su pareja lo desprestigian ante sus amigos o personas allegadas contando un secreto íntimo que lo ridiculiza o que hace "caer" su imagen ante los demás. También los rasgos del carácter de cada uno influyen: Un introvertido es probable que guarde los secretos, aunque esté muy dolido y molesto, porque su forma de ser se lo impone. En cambio, si es extrovertido y confiado, debería diferenciar entre sus amigos íntimos, circunstanciales y compañeros de trabajo y frenar su locuacidad, según con quien se encuentre.






4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me a gustado mucho este bloc. Grasias por todo. Aora me siento mejor.

Psicólogo dijo...

Bueno pues ya es una satisfacción que te sirva para tu vida, seguro que también le puede servir a alguno de tus amigos. Saludos.

pamelapalma dijo...

Aunque tardiamente he llegado a este blog, quiero felicitarte y agradecerte este tema en particular, pues actualmente lo estoy investigando desde varias aristas.

Un gran abrazo, prometo más visitas..

juliuss dijo...

Hola , he dado con este blog ,que parece bastante serio, a raiz de un problema que me "surgió" a raiz de otros(era consumidor de marihuana y excesivamente abierto...entre otras cosas), os voy a tratar de poner en situacion muy brevemente. El caso se trata de que tuve un problema con una empleada por un tema sexual(muy básicamente un periodo de promiscuidad...)La cuestión es que ,imagino que se sintió acosada(pese a su participacion..) e inició una campaña de desacreditacion hacia mi persona consistente en revelar esa circunstancia,(multidifusion via INTERNET y boca a boca..), y ademas espiarme y revelar "secretos" personales,( mas que secretos, yo los llamaria problemas...tambien multidifusion (igual hasta conoceis mi caso por otra via)), tales "secretos/problemas son de tal calado personal que no puedo ,digamos, "dar la cara" ante la sociedad con la que me ha puesto en tal compromiso, e intentar resolver esa situación de una manera lógica , como seria pedirle disculpas y reconocer las cosas;LA situacion que se deriva de todo esto es que actualmente estoy rechazado por una gran mayoria de personas ( y no hablo solo del pueblo donde vivo, sinó de todos mis circulos ,familiar,profesional, personal,lugar de vacaciones,residencia, etc...,más gente que "han hecho" que se suba al carro (dado el seguimiento del que he sido objeto), como son centros de estudios(me tuve que dejar un idioma por la presión que sufria..y otras tantas cosas q casi tambien me dejo...),he perdido amistades,no se como tratar a la gente porque hay gente me trata mal, con boicots incluidos( bocadillos en bares,cafes,mecánicos del coche, gente que no me "conoce de nada"),otra me evita,como si fuera alguien que les va a hacer algo...otra como que me compadece... ; Yo ,que si intenté hablar con conocidos una vez que detecté la situación que había, solo obtuve por respuesta NADA, porque la gente conocia cosas de mi que "no podia saberse que sabian" ( uf!, no se si estará quedando claro...) y su posicionamiento era el hacerse el "longuis" a la vez que evitaban el hablar...(natural imagino, aunque descorazonador) ENTONCES, con la gente que me conoce no puedo hablar, con los que no me conocen a santo de que les tengo que poner al corriente de las circunstancias( aunque si supierais de lo que es capaz la gente...) y a la vez sufró de un vacio por parte de TODOS ELLOS, están como presionandome....a la vez que no me dan pie a tratar el asunto.... y así estoy casi dos años ya ( con trastornos graves del sueño,episodios muy depresivos,y se deriva todo a mi relacion de pareja,que no la quiero poner en medio de todo,aunque se lo he contado...) bueno, en lineas generales SUFRO UNA TREMENDA PRESION continua Y NO ME DAN OPCION A NADA, la vez que sufro de una soledad extrema y un trato no deseable por nadie; si existiera la opcion de tratar esto más privadamente estaria dispuesto, ya que no se que hacer y cada mañana se me hace un mundo, ademas de ser el eje central de mi vida.Apuntar que tengo una personalidad bastante peculiar y que ralla en el buen rollo. Vuestro blog me parece muy completo y seguro que haceis una gran labor, un saludo