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miércoles, 16 de mayo de 2007

Cómo afrontar la pérdida de un ser querido

Todo el mundo ha experimentado alguna vez, directa o indirectamente, la pérdida de un ser querido y su consiguiente dolor. Es quizás la situación que provoca un mayor estrés y ansiedad. Es una situación que nos desborda, que nos hace perder las referencias, que nos desequilibra, que nos hace perder el sentido de algunas cosas y que, entre otras muchas cosas, nos sume en una profunda tristeza, en una ausencia de motivación para seguir viviendo la misma forma, y en una sensación de impotencia e indefensión ante este "golpe" que nos dá la vida.

Hemos visto levantarse a mucha gente después de un traumático acontecimiento como éste: Un suicidio, un cáncer, un accidente, una larga enfermedad..., provoca en primer lugar un hundimiento psicologico, pero también hemos de saber afrontar estos acontecimientos para aprender a retomar nuestra vida de forma diferente y sacar lo mejor de ella para vivir.

Hay varias etapas en este proceso psicologico una vez que se produce la pérdida: la primera es la del duelo.

El duelo: el impacto de la pérdida de un ser querido

El duelo es la reacción normal después de la muerte de un ser querido.
Supone un proceso más o menos largo y doloroso de adaptación a la nueva situación.
Elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta.
La intensidad y duración del duelo depende de muchos factores: tipo de muerte (esperada o repentina, apacible o violenta..), de la intensidad de la unión con el fallecido, de las características de la relación con la persona perdida (dependencia, conflictos, ambivalencia...), de la edad...
La duración del duelo por la muerte de una persona muy querida puede durar entre 1 y 3 años.
¿Cuando esta resuelto el Duelo? Podemos decir que hemos completado un duelo cuando somos capaces de recordar al fallecido sin sentir dolor, cuando hemos aprendido a vivir sin él o ella, cuando hemos dejado de vivir en el pasado y podemos invertir de nuevo toda nuestra energía en la vida y en los vivos.

Síntomas y sentimientos que se provocan cuando afrontamos la pérdida

No son todos iguales. No quiere decir que siempre tengamos que sentir estos síntomas, ni con la misma intensidad. Cada persona lo vive de una forma diferente, pero vamos a describir cuales son los más importantes, en cuanto a los sentimientos, los síntomas físicos y los comportamientos, unos siguen a otros y se dan tambien de forma simultánea:


Pensamientos y Sentimientos:
Negación / incredulidad ¡No puede ser verdad! ¡No es más que una horrible pesadilla!Piensas y actúas como si tu ser querido continuara vivo. Suena el teléfono y, por un instante, piensas que es él. No has perdido la esperanza de que vuelva. Necesitas tiempo.
Insensibilidad. Es como si le estuviese pasando a otro mundo. Nada parece real, te sientes embotada, como un autómata, incapaz de reaccionar… Este aturdimiento te ayuda a ir asimilando la dura realidad.
Enojo /rabia /resentimiento ¿Por qué has permitido esto Dios mío? ¡Esos malditos médicos la dejaron morir! ¿Cómo me dejas ahora con todo lo que te necesito? ¡Todos siguen viviendo como si nada hubiera pasado! Estás rabioso contra todos y contra todo. El resentimiento forma parte de tu dolor y es algo normal. No luches contra él. A medida que tu dolor se vaya calmando ira disminuyendo. El tiempo será de forma natural un importante aliado.
Tristeza. Siento una pena muy grande y todo me hace llorar. La tristeza es el sentimiento más común. Puede tener muchas expresiones: llanto, pena, melancolía, nostalgia… Date permiso para estar triste, para llorar. No te preocupes si lloras mucho o poco; el llanto no es la medida de tu amor, sino parte de tu propia expresividad.
Miedo / angustia. Estoy asustado/a ¿qué va a ser de mí? Te sientes inquieto/a, confuso/a, desamparado/a, desesperado/a. Tienes miedo de volverte loco/a. Estos sentimientos tan intensos y tan desagradables son algo natural.
Culpa / autorreproches. Si al menos hubiera sido más cariñoso/a, llamado antes al médico tenido más paciencia, le hubiera dicho más a menudo lo que le quiero.La lista puede ser interminable. El pasado no puede cambiarse y ya tienes bastante sufrimiento como para castigarte de esta manera. No olvides de hacer también una lista con todo lo que hiciste por tu ser querido.
Soledad. Me siento tan sola/o ahora. Es como si el mundo se hubiera acabado.Son tantas cosas vividas y compartidas juntos que vas a necesitar tiempo para aprender y acostumbrarte a estar sin él o ella.
Alivio. Gracias a Dios que todo ha terminado. El final de una larga y dolorosa enfermedad o relación se pueden vivir con una sensación de alivio y descanso.
Sensación de oír o ver al fallecido. Me parece que me sigue llamando por la noche. El otro día me pareció verlo entre la gente.Son sensaciones pasajeras absolutamente normales después del fallecimiento de una persona querida.
Ambivalencia / cambios de humor. Hace un momento me sentía agradecido a mis amigos por su ayuda y ahora los mandaría a todos a la mierda. Puedes estar tranquilo/a en un momento dado y alborotado/a en el instante siguiente. Los sentimientos pueden ser cambiantes y contradictorios. Acéptate así, imprevisible.

Síntomas físicos
  • Estas son algunas de las sensaciones corporales que puedes sentir. Es el llamado duelo del cuerpo.
    NAÚSEAS, ANGUSTIA.


  • PALPITACIONES


  • OPRESIÓN EN LA GARGANTA, EN EL PECHO


  • NUDO EL ESTÓMAGO


  • DOLOR DE CABEZA


  • PÉRDIDA DE APETITO


  • INSOMNIO


  • FATIGA


  • SENSACIÓN DE FALTA DE AIRE


  • PUNZADAS EN EL PECHO


  • PÉRDIDA DE FUERZA


  • DOLOR DE ESPALDA


  • TEMBLORES


  • HIPERSENSIBILIDAD AL RUIDO


  • DIFICULTAD PARA TRAGAR


  • OLEADAS DE CALOR


  • VISIÓN BORROSA


  • DIFICULTAD PARA TRAGA


Comportamientos más habituales después de la pérdida



Estas son algunos de los comportamientos o conductas habituales después de la muerte de un ser querido:
LLORAR



  • SUSPIRAR


  • BUSCAR Y LLAMAR AL FALLECIDO


  • HABLAR CON EL FALLECIDO


  • QUERER ESTAR SOLO, EVITAR A LA GENTE


  • DORMIR POCO O EN EXCESO


  • DISTRACCIONES, OLVIDOS, FALTA DE CONCENTRACIÓN


  • SOÑAR O TENER PESADILLAS


  • FALTA DE INTERÉS POR EL SEXO


  • NO PARAR DE HACER COSAS O APATÍA


  • COMER EN EXCESO O PÉRDER EL APETITO.


  • EVITAR ACUDIR A ACTOS SOCIALES.


  • ESCAPAR DE SITUACIONES DONDE HAY GENTE O DONDE COMENZAMOS A RELACIONARNOS.


  • EVITAR EXPONERNOS A NUEVAS SITUACIONES (sobre todo ante la pérdida de pareja o cónyuge).
  • ¿Que podemos hacer para sobrellevar y/o superar la pérdida de un ser querido? Algunos consejos...

1.- Date permiso para estar en duelo
Date permiso para estar mal, necesitado, vulnerable… Puedes pensar que es mejor no sentir el dolor, o evitarlo con distracciones y ocupaciones pero, al final, el dolor saldrá a la superficie. El momento de dolerte es ahora. Acepta el hecho de que estarás menos atento e interesado por tus ocupaciones habituales o por tus amistades durante un tiempo, que tu vida va a ser diferente, que tendrás que cambiar algunas costumbres...

2.-Deja sentir dentro de ti el dolor
Permanece abierto al dolor de tu corazón. Siente y expresa las emociones que surjan, no las pares. No te hagas el fuerte, no te guardes todo para ti, y con el tiempo, el dolor irá disminuyendo. Sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo... por la muerte de tu ser amado, es parte del camino que tienes que recorrer.

3.-Date tiempo para sanar
El duelo por la pérdida de una persona muy importante suele durar entre 1 y 3 años. No te hagas pues expectativas mágicas. Estate preparado para las RECAÍDAS. Hoy puedes estar bien y un suceso inesperado, una visita, el aniversario, las Navidades te hacen sentir que estás como al principio, que vas para atrás, y no es así. El momento más difícil puede presentarse alrededor de los 6 meses del fallecimiento, cuando los demás comienzan a pensar que ya tienes que haberte recuperado. Los demás lo superarán antes, y en cierta medida esperarán que tu también te vayas recuperando, esto es normal...pero tu necesitarás más tiempo.

4.-Sé paciente contigo mismo/a
Aunque las emociones que estas viviendo pueden ser muy intensas y necesitar mucha energía, son PASAJERAS. Procura vivir el momento presente, por duro que sea. Se amable contigo mismo/a. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse.

5.-No temas volverte loco/a
Puedes vivir sentimientos intensos de tristeza, rabia, culpa, confusión o abatimiento, deseos de morir... Son reacciones habituales y normales después de la muerte de un ser querido..



6.-Aplaza las decisiones importantes
Decisiones como vender la casa, dejar el trabajo, marcharte a otro lugar…, es preferible dejarlas para más adelante. Seguramente, ahora no puedes pensar con suficiente claridad, y podrías más tarde lamentarlo. No suele ser tampoco conveniente iniciar una nueva relación afectiva (nueva pareja, otro embarazo…) mientras no hayas resuelto adecuadamente la pérdida.

7.-No descuides tu salud
Pasados los primeros días puede resultarte muy útil que te hagas un horario (hora de levantarte, comidas, hora de acostarte…) y lo sigas. Aliméntate bien y cuida tu cuerpo. No abuses del tabaco, alcohol, tranquilizantes... Durante el proceso de duelo somos más suceptibles de sufrir enfermedades. Si padeces alguna enfermedad crónica no abandones los cuidados habituales ni los tratamientos con la escusa de que te da igual lo que te pase...

8.-No te automediques
Si para ayudarte en estos momentos tienes que tomar algún medicamento, que sea siempre a criterio de un médico y nunca por los consejos de familiares, amigos y vecinos bien intencionados. Recuerda que tomar medicamentos para "no sentir" pueden contribuir a cronificar el duelo.

9.-Busca y acepta el apoyo de los otros
Sigue conectado con los otros. Necesitas su presencia, su apoyo, su preocupación, su atención... Dale la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar a tu lado. Piensa que pueden querer ayudarte, pero no saben la manera de hacerlo. Pueden temer ser entrometidos o hacerte daño si te recuerdan tu pérdida. No te quedes esperando su ayuda y pídeles lo que necesitas.

10.-Procura ser paciente con los demás
Ignora los intentos de algunas personas de decirte cómo debes sentirte y por cuanto tiempo. Sentirás que algunas personas no comprenden lo que estas viviendo. Intentarán hacer que te olvides de tu dolor, comprende que lo hacen para no verte triste. Piensa que quieren ayudarte, pero que no saben como hacerlo. Busca personas de confianza que te permitan "estar mal" y desahogarte sin miedo cuando lo necesites.

11.-Date permiso para descansar, disfrutar y divertirte
Date permiso para sentirte bien, reír con los amigos, hacer bromas... Tienes perfecto derecho y además puede ser de gran ayuda que busques, sin forzar tu propio ritmo, momentos para disfrutar. Recuerda que tu ser querido querría solo lo mejor para ti y que los "malos momentos", vendrán por si solos.

12.-Confía en tus propios recursos para salir adelante
Recuerda como pudiste resolver otras situaciones difíciles de tu vida. Repítete a menudo: "algún día encontraré mi serenidad".



SI VES QUE PASADO UN TIEMPO...TE SIGUES SINTIENDO ATRAPADO EN TU SUFRIMIENTO, EL ABATIMIENTO SE HACE MÁS PROFUNDO, DEPENDES MÁS DE LOS MEDICAMENTOS O EL ALCOHOL, EL DESEO DE MORIR SE HACE MÁS INTENSO…BUSCA UN PROFESIONAL QUE TE AYUDE A ELABORAR EL DUELO ADECUADAMENTE.



LAS CUATRO ETAPAS DEL DUELO: APRENDER A SUPERAR LA PÉRDIDA



Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero el tiempo, por si solo, no hace nada. Lo que ayuda realmente es lo que tú haces con el tiempo.
Respondeté a las siguientes preguntas:



¿Estás utilizando el tiempo para ACEPTAR LA PÉRDIDA, para reconocer que tu ser querido ha muerto y no lo vas a recuperar?
¿Estas utilizando el tiempo para expresar las emociones y SENTIR EL DOLOR que supone para ti esa pérdida?
¿Estás utilizando el tiempo para APRENDER A VIVIR sin esa persona querida?
¿Estas utilizando el tiempo para, llegado el momento, ir recuperando tu INTERES POR LA VIDA ?
Si quieres vivir de una manera sana tu duelo, si no quieres arrastrar indefinidamente el dolor, no basta pues con esperar a que todo se pase, o seguir viviendo como si nada hubiera pasado. Necesitas dar algunos difíciles pasos y aprender las duras lecciones de la pérdida. No existen atajos para el dolor.
Acepta también que tendrás que vivir momentos duros y emociones intensas, que estarás más vulnerable...No te exijas pues tampoco demasiado, sé amable contigo mismo y respeta tu propio ritmo.
Las cuatro etapas...
1.-Aceptar la pérdida
Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, debes llegar a aceptar esta dura realidad: tu ser querido ha muerto y no va a regresar. Aceptar con la cabeza es fácil, sabes que ha muerto. Lo difícil es aceptar con el corazón. Es pues muy normal un tiempo (pueden ser meses) en el que te niegues o te rebeles contra la dura realidad. Date tiempo.
Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de la muerte, visitar el cementerio o el lugar donde se esparcieron los restos…Todo esto te puede ayudar poco a poco, y con mucho dolor, a ir aceptando el hecho de la muerte. Sabrás que has podido dar este paso, cuando pierdas toda esperanza de recuperar a tu familiar o amigo, será el momento de la verdadera despedida.
Aceptar la pérdida puede resultar especialmente difícil si la muerte fue inesperada o violenta, si estabas lejos cuando ocurrió y no pudiste participar en los ritos funerarios, si no se recuperó el cadáver, si se trata de la muerte de un niño...
2.-Sentir el dolor
Necesitas también sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, impotencia, desesperación, culpa…
Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia, amigos de confianza…No te guardes todo para ti mismo por miedo a cansar o molestar. Busca aquellas personas con las cuales puedes expresarte tal y como estás.
Si no quieres compartir o mostrar tus emociones a otros, no tienes porque hacerlo, pero debes buscar otras manera de dar salida y vivir tus emociones en privado.
3.-Aprender a vivir sin esa persona
Recuerda que hay tiempo para todo, para sentir y vivir el duelo, pero también para hacer, para ocuparte de las muchas actividades de la vida cotidiana. Aunque sientas que el mundo se ha parado para ti, también es cierto que la vida sigue con sus muchas y quizás nuevas exigencias. Una actitud adecuada sería aquella que busca un cierto equilibrio entre el sentir y el hacer.
Así, hacer el duelo significa también aprender a vivir sólo/a, aprender a tomar decisiones por ti mismo/a, aprender a desempeñar tareas que antes hacía el fallecido, aprender nuevas formas de relación con la familia y amigos, aprender un nuevo sentido del mundo y de uno mismo...

4.-Recuperar el interés por la vida y por los vivos
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el dolor y el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades.
No hay nada malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones… En el caso de la muerte de la pareja, no hay motivo para avergonzarse si aparece de nuevo el deseo sexual. En realidad, el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás.
Esto es lo que escribía una adolescente a su madre 2 años después de perder a su padre: “Existen otras personas a las que amar, y eso, no significa que quiero menos a papá”.
Finalizar el duelo no es olvidar... Para cada persona puede significar cosas distintas:
*Puede significar llegar a perdonarle y perdonarte por todo lo que quizás no fue la relación, por todo lo negativo, por el daño causado...
*Pensar en él o ella sin sentir ya ese latigazo de dolor y recordarle con ternura y agradecimiento por lo vivido juntos.
*Es poder dar un sentido a todo lo que has vivido en estos meses o años.
*Es entender con el corazón en la mano que el AMOR no se acaba con la muerte
En cierto modo, nunca te recuperas de una pérdida significativa, porque ésta inevitablemente te cambia. Tu puedes escoger si ese cambio será a mejor.


Afrontar la pérdida tras un suicidio: el duelo más difícil


La muerte por suicidio deja tras de sí muchas preguntas: ¿por qué lo hizo? ¿Podíamos haberlo evitado? ... Por más que lo intentas, no consigues entender las razones que le llevaron a quitarse la vida. Procura no atormentarte demasiado buscando el porqué, y con el tiempo algunas respuestas irán saliendo a la luz.
Es frecuente también un sentimiento de vergüenza, que lleva a no querer hablar de las circunstancias de la muerte. Algunas personas necesitan mucho tiempo solamente para pronunciar la palabra suicidio.
Seguramente te invade también un sentimiento de culpabilidad. Te puedes sentir mal por algo que dijiste o hiciste. La sensación de culpa es algo perfectamente normal después de una muerte de estas características. Uno se reprocha el no haberse dado cuenta de lo mal que estaba... y suele quedar una fuerte sensación de no haber sabido cuidarle. Piensa que con el tiempo, pasarás simplemente a lamentar algunas cosas del pasado, y que llegará el día, en que sólo quede un sentimiento de impotencia ante la muerte.
Después del suicidio de un ser querido, puede ser natural sentir mucha rabia y enfado hacia la persona que te abandonó (¡Cómo has podido hacerme esto!), hacia Dios que no hizo nada por impedirlo, y hacia todos los que han podido contribuir directa o indirectamente en la realización de esta acción desesperada. La rabia es un sentimiento pasajero, y como tal, irá disminuyendo. Mientras tanto, busca formas positivas de canalizar tu cólera, sin autocastigarte y sin herir inútilmente a otras personas.
Si tu ser querido era una persona depresiva o había realizado varios intentos de suicidio es muy natural que se den a un mismo tiempo sentimientos aparentemente contradictorios: por un lado una gran tristeza por su pérdida, pero también un gran alivio porque todo ha terminado; ya no habrá que preocuparse más porque lo peor, lo más temido ya ha pasado. Convivir durante años con una persona que sufre así es muy doloroso para todos.
Recuerda que no pudiste elegir por él o por ella, y que la decisión del suicidio fue enteramente suya. Acepta también que a pesar de lo que hayas podido decirle, tus palabras no han tenido nada que ver con su decisión.
A medida que la tormenta de emociones vaya calmándose, surgirá poco a poco la aceptación. Date tiempo para llegar allí, un duelo por suicidio necesita más tiempo para sanar. Se paciente contigo mismo y verás el día que aceptes su elección.
Si sientes deseos de quitarte la vida, no esperes, y antes de que puedas hacer algo irreversible, acude a un profesional que te ayude a buscar alternativas y a utilizar todos tus recursos personales para salir adelante.
El sufrimiento puede enseñar a dar un nuevo sentido a la vida, a cambiar tus valores y tus prioridades. Quizás ahora te parezca imposible, pero irás encontrándote mejor, serás capaz de perdonar, y llegara un día en que podrás decir que la vida continua y que te sientes feliz por estar vivo.

Ponemos como ejemplo la carta a un ser querido después de un suicidio:
"Te escribimos para decirte cuánto te echamos en falta y cómo ha cambiado la vida desde que nos has dejado. Aún no nos hemos repuesto de lo sucedido, y nos duele que no nos dijeras adiós. A veces nos sentimos resentidos contigo por el inmenso dolor que nos has causado. A veces nos sentimos enojados con nosotros mismos por no haber sabido prevenir la tragedia. Lamentablemente no hemos podido escoger en tu lugar, porque, si esto hubiera sido posible, tú estarías aún entre nosotros. Pensamos siempre en ti, aun cuando los recuerdos nos entristecen. Sin embargo no hemos renunciado a vivir y a tener esperanza, a pesar de la amargura.Tal vez nos habrás visto un poco más sonrientes: nuestro deseo es que tu hayas encontrado la paz que buscabas. En nuestra plegaria pedimos poder abrazarte de nuevo al final de nuestros días.Con todo nuestro cariño: Tu familia".
(Tomado de Arnaldo Pangrazzi)


Para más información y ayuda a estas personas les recomendamos la visita a esta página para personas que tienen que afrontar la pérdida de un ser querido tras un suicidio: http://www.befrienders.org/int/spanish/index.asp?PageURL=bereaved.php


¿Como ayudar a una persona que ha perdido un ser querido...?

A continuación veremnos un video titulado "NO DEJES QUE ME HUNDA" donde podemos ver algunos de los síntomas dfel sufrimiento de la pérdida:

Si quieres acompañar a un familiar o amigo que ha perdido un ser querido, y no sabes cómo hacerlo, te propongo una serie de indicaciones sobre la mejor manera de ayudarle.
Evitar las frases hechas
La incomodidad nos mueve a recurrir a expresiones que no ayudan para nada: “Tienes que olvidar”, "Mejor así, dejó de sufrir”, "El tiempo todo lo cura", “Manténte fuerte por los niños”, "Es la voluntad de Dios", "Es ley de vida"…
Lo que más suelen necesitan al principio es hablar y llorar. No decirle que tiene que sobreponerse, ya lo hará a su tiempo.
Si no sabes que decir, no digas nada. Escucha, estate presente, sin pensar que tienes que dar consejos constantemente o estar levantando el ánimo.
Si no sabes que hacer, colaborar en algunas tareas cotidianas (hacer la compra, ir a buscar a los niños...) o encargarte del papeleo, puede ser una buena manera de ayudarlo/a.
Tener en cuenta las actitudes que no ayudan
No le digas que le comprendes si no has pasado por una situación similar.
No intentes buscar una justificación a lo que ha ocurrido.
No te empeñes en animarle/a o tranquilizarle/a. Posiblemente lo que necesita sólo es que le escuches.
No le quites importancia a lo que ha sucedido hablándole de lo que todavía le queda.
No intentes hacerle ver las ventajas de una nueva etapa en su vida. No es el momento.

Dejar que se desahogue
Sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo…por la muerte de un ser querido, suele ayudar a elaborar el duelo.
Estás equivocado/a si piensas que verle o dejarle llorar y emocionarse no sirve más que para añadir más dolor al dolor.
Estas equivocado/a si crees que ayudar a alguien que sufre es distraerle de su dolor. Mediante la vivencia y expresión de los sentimientos, la persona en duelo suele sentirse aliviada y liberada.
No temas nombrar y hablar de la persona fallecida por miedo a que se emocione. Si llora, no tienes que decir o hacer nada especial, lo que más necesita en esos momentos es tu presencia, tu cercanía, tu compañía y tu afecto.
No temas tu mismo llorar o emocionarte. No hay nada malo en mostrar tu pena, en mostrar que a ti también te afecta lo que ha pasado, en mostrar que te duele ver a tu amigo/a o familiar en esa situación.
Permitir que hable del ser querido que ha muerto
Permitir que hable todo el tiempo y todas las veces que lo necesite.
Una pareja de padres expresaba su pesar con estas palabras:“Los parientes y los amigos rehuyen hablar o pronunciar el nombre de nuestra hija, desviando la conversación hacia cualquier otro tema. Tal vez tengan miedo de alterarnos o hacernos llorar. Pero, ¿qué pretenden? ¿qué la olvidemos o que no lloremos más?
Comparte con tu familiar o amigo/a recuerdos de la persona fallecida (ver fotos, contar anécdotas...)
Recordar a la persona amada es un consuelo para los supervivientes. Repetir y evocar los recuerdos es parte del camino que tienen que recorrer.
Hay personas que viven un duelo privado y no les gusta exteriorizar sus emociones. Respetaremos también su necesidad de no hablar.
Mantener el contacto
Una viuda se lamentaba: "había más de 400 personas en el funeral de mi marido. Entonces se ofrecieron muchos para ayudarme. ¿Dónde están ahora, después de tres meses?"
El contacto puede mantenerse de muchas maneras. Puedes hacerle una visita, quedar para tomar un café o dar un paseo, enviar una carta o un email. Con una llamada telefónica, por ejemplo, puedes romper su soledad y recordarle que no está solo/a, que alguien está pensando en él o ella.
Las fiestas y aniversarios son momentos particularmente dolorosos en los que podemos hacer un esfuerzo especial para estar cerca de la persona en duelo.



La pérdida de un hijo y su impacto en la pareja

La muerte de un hijo o una hija es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano.
Los padres se sienten responsables de la protección de sus hijos y, su pérdida, suele ser vivida como un fracaso y con una gran culpabilidad.
Es frecuente que la muerte de un hijo produzca tensiones y conflictos en la vida de pareja: Dificultades para aceptar que la pareja viva la pérdida a su manera. Un miembro de la pareja puede sentir, por ejemplo, que al otro no le importa la muerte lo suficiente (quizás porque no llora o porque no quiere hablar del fallecido). A veces, la necesidad de parecer fuerte, puede interpretarse por el otro como falta de interés.

Culpar a la pareja. Es frecuente que uno de los miembros de la pareja piense que el otro es de alguna manera responsable de la muerte. Esto se puede traducir en reproches continuos o en sentimientos de impaciencia e irritabilidad hacia el otro.
Falta de sincronicidad. Puede ocurrir que la pareja no viva al mismo tiempo los momentos de mayor dolor o las recaídas. Esto puede crear la sensación de que uno siempre está inmerso en el dolor, y puede contribuir a que se eviten el uno al otro en los momentos difíciles, para no recaer en el sufrimiento.
Las relaciones sexuales. En las relaciones sexuales, puede ocurrir que las necesidades de uno incluso aumenten, mientras que las del otro disminuyan o desaparezcan. Esto puede ser fuente importante de conflictos. El hombre, en general, tiene una sexualidad más genital, y es capaz de separar el deseo sexual de su situación emotiva. La mujer puede sentirse incapaz de desear si está triste o enfadada. Es perfectamente natural querer disfrutar de vez en cuando del sexo y otros placeres, los momentos de dolor ya vendrán por si sólos.
Algunas sugerencias: Convéncete que te resultará muy difícil sobrellevar esta situación solo. No pretendas tampoco que tu pareja se convierta en tu principal soporte afectivo, bastante tendrá muchas veces con lo suyo... Busca pues una, dos o más personas de confianza con quien compartir tu dolor. Procura mantenerte lo más unido posible a tu pareja, apoyaros mutuamente, respetar el ritmo y la manera de llevar el duelo del otro. Puede ser que estés pasando, por ejemplo, por una etapa en la que prefieres estar solo o con los mas cercanos, y que evites a la gente para no tener que hablar de tu hijo, y en cambio, a tu pareja, le esté ayudando exactamente todo lo contrario. ¿Cómo conciliar las necesidades de ambos si la pareja está acostumbrada a hacerlo todo juntos, por ejemplo? Es necesario paciencia, comprensión y creatividad para introducir cambios en nuestra forma de vivir que nos permita seguir adelante sin añadir más dolor al dolor.
Los otros hermanos. La pareja puede estar tan afectada por su propio dolor, que descuide a los otros hermanos. Ellos también sufren intensamente la pérdida, se sienten culpables y pueden tener necesidad de desahogarse. Hablar del fallecido y compartir, cada uno a su estilo, el dolor por la pérdida, puede ser la mejor manera de ayudarse unos a otros y afrontar sanamente la experiencia de duelo.

ES IMPORTANTE TENER EN CUENTA LO SIGUIENTE:

SI VEIS QUE OS ESTÁIS ALEJANDO EL UNO DEL OTRO Y QUE VUESTRA RELACIÓN SE DETERIORA DÍA A DÍA, NO DUDÉIS EN PEDIR AYUDA A UN PROFESIONAL QUE OS ASESORE Y OS AYUDE A ENFRENTAR LAS DIFICULTADES...PEDIR AYUDA.

¿Como ayudar a un niño/a a afrontar la pérdida de un ser querido/a?
Ser completamente honestos con el niño/a
Acompañar a un niño en duelo significa ante todo NO APARTARLE de la realidad que se está viviendo, con el pretexto de ahorrarle sufrimiento. Incluso los niños más pequeños, son sensibles a la reacción y el llanto de los adultos, a los cambios en la rutina de la casa, a la ausencia de contacto físico con la persona fallecida…, es decir, se dan cuenta que algo pasa y les afecta.
Solamente en el caso de muertes repentinas e inesperadas, sería aconsejable (aunque no siempre posible) apartar al niño durante las primeras horas. El niño puede y debe percibir que los adultos estan tristes, o que lloran, que lo sienten tanto como él, pero evitaremos pueda presenciar escenas desgarradoras de dolor y pérdida de control de los adultos. No es aconsejable decir delante del niño cosas como "yo también me quiero morir" o "¿Qué va ser de nosotros?"
Cuándo y cómo dar la noticia. Aunque resulte muy doloroso y difícil hablar de la muerte con el niño, es mejor hacerlo lo antes posible. Pasadas las primeras horas de mayor dramatismo y confusión, buscaremos un momento y un lugar adecuado y le explicaremos lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras. Por ejemplo, podemos decirles: "Ha ocurrido algo muy triste. Papá ha muerto. Ya no estará más con nosotros porque ha dejado de vivir".
Explicar cómo ocurrió la muerte.
Procuraremos hacerlo con pocas palabras. Por ejemplo: "Ya sabes que ha estado muy muy muy enfermo durante mucho tiempo. La enfermedad que tenía le ha causado la muerte" El niño puede tener miedo de morir ante cualquier enfermedad banal, por lo que es importante recalcarles que las personas sólo se mueren cuando están muy muy muy enfermas, y tienen una enfermedad que muy poca gente coge. Es caso de accidente, podemos decir que quedó muy muy muy malherido, que los médicos y las enfermeras hicieron lo posible para "arreglar" el cuerpo, pero que, a veces, está tan herido o enfermo que las medicinas no le pueden curar.Si la muerte fue por suicidio, de nada sirve ocultarlo porque tarde o temprano, se acaban enterando por alguien ajeno a la familia. Es mejor pues explicar al niño qué es el suicidio, y responder a sus preguntas.
¿Qué podemos decirles si nos preguntan por qué? ¿Por qué ha muerto? ¿Por qué a mi? Son preguntas difíciles de responder. No pasa nada por decirles que nosotros también nos hacemos las mismas preguntas, o que sencillamente no sabemos la respuesta. Es bueno se sepan que todos los seres tienen que morir algún día y que le ocurre a todo el mundo. Los niños en su fantasía pueden creer que algo que pensaron, dijeron o hicieron causó la muerte. Si un niño dice: "me hubiera gustado ser más bueno con mamá, así ella no habría muerto", debemos decirle con calma pero con firmeza que no ha sido culpa suya.
Para los niños menores de 5 años, la muerte es algo provisional y reversible. Será pues necesario ser pacientes para explicarle una y otra vez lo ocurrido y lo que significa la muerte. Es su mente, la persona que ha muerto sigue comiendo, respirando y existiendo, y se despertará en algún momento para volver a llevar una vida completa.Los niños de estas edades se toman todo al pie de la letra. Es mejor pues decir que ha muerto, que usar expresiones como "se ha ido", "lo hemos perdido" (pueden pensar: ¿y si me pierdo yo y no se volver a casa?), "ha desaparecido", "se ha quedado dormido para siempre" (pueden temer no poder despertarse), "Se ha marchado de viaje", "Dios se lo ha llevado" ... Estas expresiones pueden alimentar su miedo a morir o ser abandonados, y crear más ansiedad y confusión.
Para que el niño entienda qué es la muerte, suele ser útil hacer referencia a los muchos momentos de la vida cotidiana donde la muerte está presente: en la naturaleza, muerte de animales de compañía...
Permitir que participe en los ritos funerarios
Animar al niño a asistir y participar en el velatorio, funeral, entierro… Tomar parte en estos actos puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo.Si es posible, es aconsejable explicarle con antelación qué verá, qué escuchará y el porqué de estos ritos.
Animar también al niño a ver el cadáver. Muchos niños tienen ideas falsas con el cuerpo. Comentarle que el cuerpo deja de moverse del todo y para siempre, deja de respirar, de comer, de hablar, de ir al baño, y no siente dolor. Dejarle bien claro que ya no siente nada; ni lo malo, ni el frío, ni el hambre… Insistir en que la muerte no es un especie de sueño y que el cuerpo no volverá ya ha despertarse. Antes de que vea el cadáver, explicarle dónde estará, qué aspecto tendrá… Lo ideal es que el niño pueda pasar un rato de tranquilidad e intimidad con el cadáver. Puede pedirse que nos dejen a solas con el niño y que no se interrumpa durante unos minutos. Si el niño no quiere ver el cadáver o participar en algún acto, no obligarle ni hacer que se sienta culpable por no haber ido.
Si los padres o padre superviviente están demasiado afectados para ocuparse de las necesidades del niño, puede ser conveniente que otra persona (un familiar o amigo de la familia) se ocupe de atenderle y se responsabilice de acompañarle durante estos actos. Es preferible que sea alguien cercano al niño, que le permita expresar sus emociones y se sienta cómodo contestando sus preguntas.
Animarle a expresar lo que siente
Aunque no siempre las expresen, los niños viven emociones intensas tras la pérdida de una persona amada. Si perciben que estos sentimientos (rabia, miedo, tristeza…) son aceptados por su familia, los expresarán más fácilmente, y esto les ayudará a vivir de manera más adecuada la separación. Frases como: "no llores", "no estés triste", "tienes que ser valiente", "no está bien enfadarse así", "tienes que ser razonable y portarte como un grande" …, pueden cortar la libre expresión de emociones e impiden que el niño se desahogue.
Tener en cuenta que su manera de expresar el sufrimiento por la pérdida, no suele ser un estado de tristeza y abatimiento como el de los adultos. Es más frecuente apreciar cambios en el carácter, cambios frecuentes de humor, disminución del rendimiento escolar, alteraciones en la alimentación y el sueño…
Algunas respuestas habituales en los niños de 2 a 5 años:
Perplejidad:Parecen totalmente confusos sobre lo que ha ocurrido o se niegan a creerlo. Es posible que pregunten reiterativamente: "Dónde está papá?". Desean saber cuándo va a volver la persona fallecida, o la buscan activamente.
Regresión:Se pegan al padre superviviente, se quejan, se hacen pipí en la cama, piden un biberón, se chupan el dedo...
Ambivalencia: A algunos niños parece no afectarles en absoluto la muerte. Responden ante la noticia con preguntas o afirmaciones inadecuadas. Aunque sea una reacción desconcertante, es bastante común. Significa que no ha aceptado o afrontado la muerte, pero comprende lo que ha sucedido. Lo más habitual, es que el niño elabore el duelo alternando fases de preguntas y expresión emocional, con intervalos en que no menciona para nada el asunto. Suele sentir rabia y enfado por haber sido abandonado, y puede expresarla de muchas maneras: irritabilidad, pesadillas, juegos ruidosos, travesuras…Es frecuente que dirijan el enfado hacia un familiar cercano. Permitirle que saque la rabia gritando, corriendo, saltando, golpeando con cojines, por ejemplo…Expresan su dolor a través de los juegos. Con sus compañeros y amigos pueden jugar a morirse, al entierro…Todos estos comportamientos son absolutamente normales y tienen que ser respetados como necesarios para que el niño realice de forma adecuada el duelo.Toman a sus padres como modelo.
No es malo que los niños vean el dolor y la tristeza. No tengamos miedo de mostrar los propios sentimientos delante del niño (excepto manifestaciones violentas de rabia y dolor). Cuando le mostramos lo que sentimos, el niño nos percibe más cercanos, y es más fácil que nos diga el también, lo que le está pasando.Un padre o una madre que no se inmute después de una muerte para no entristecer a sus hijos, puede hacer que éstos "congelen" sus emociones. O si muestra cólera, un dolor extremo o una conducta histérica, su hijo puede imitar este comportamiento.
Miedo a morir u a otra pérdida: Los niños más pequeños creen que la muerte es contagiosa y pueden pensar que pronto le llegará su turno. Explicarles que no tienen nada que temer. Les preocupa que el padre o la madre superviviente también les abandone. Se preguntan qué les ocurriría y cómo sobrevivirían. Establecen vínculos afectivosAunque el niño sepa que su ser querido ha muerto, siente necesidad de seguir manteniendo una relación afectiva, y así, la persona fallecida puede por un tiempo convertirse en un padre o madre imaginario. En algunos casos, podemos ayudar al niño dándole algún objeto personal del fallecido, que este conserve como un recuerdo precioso y una forma de unión íntima con él. El niño puede establecer vínculos afectivos con otros adultos que se parezcan al difunto o tengan unas cualidades similares (un familiar, la maestra, el psicólogo...) y pedirles que sean su padre o su madre. Esta conducta es bastante común y no significa que el padre superviviente no satisfaga las necesidades del niño.
Comprueban la realidad: Al principio es posible que parezca y saben y aceptan lo que ha ocurrido, pero después, al cabo de varias semanas o meses, preguntan cuando volverá o lo buscan por la casa
Algunas respuestas habituales en los niños de 6 a 9 años:
Los niños de estas edades saben que la muerte es permanente y real. La negación. Una respuesta muy común es negar que la muerte haya ocurrido. Es su negación pueden mostrarse muy agresivos. Algunos pueden mostrarse más contentos y juguetones que de costumbre, como si la pérdida nos les hubiera afectado. Los adultos pueden malinterpretar esta conducta y reaccionar con cólera o simplemente ignorar a los niños. Pero en realidad esta negación indica que los niños sienten un dolor tan profundo que intenta levantar un muro para que la muerte no les afecte.estos niños necesitan oportunidades para llorar la pérdida y es posible que también necesiten permiso para hacerlo. Se puede decir algo como: "No tienes que mostrar tu tristeza a todo el mundo, pero si quieres puedes compartirla conmigo. Si tienes ganas de llorar y estar triste a solas, me parece muy bien, pero después de estar así durante un rato, sería bueno que hablaras con alguien de como te sientes.La idealizaciónInsistir en que "mamá era la persona más lista o perfecta del mundo", por ejemplo, les permite mantener una relación imaginaria con la persona fallecida.La culpabilidadEs una respuesta normal, sobretodo si no pueden expresar la tristeza que sienten. Comentarios en vida como "vas a matarme", pueden hacer creer al niño que su mala conducta ha contribuido a la muerte.Si además la niegan y fingen ser valientes como parte de la negación, los adultos pueden aumentar el sentimiento de culpa al corregirlo o enojarse con él al parecer que la muerte no le importe.A los niños que se obstinan en negar la muerte y no dejan de sentirse culpables, es difícil que superen la situación sin ayuda.
El miedo y la vulnerabilidad: Es normal que los niños de estas edades se sientan asustados y vulnerables. Intentan ocultar sus sentimientos, sobretodo a los niños de su edad, porque no quieren que sus amigos o compañeros de la escuela los consideren "diferentes". Los niños sobre todo pueden actuar con bravuconería o agresividad.Se ocupan de los demásPueden asumir el papel del fallecido y cuidar de sus hermanos más pequeños o asumir tareas que antes realizaba el padre o la madre que ha muerto.Buscan a la persona que ha muertoPueden ir de una habitación a otra, o buscarla en el desván o en el sótano. la mejor respuesta es dejar que sigan buscando. Les puede consolar saber que nosotros también a veces sentimos el deseo de hacerlo.
Los tres temores más frecuentes del niño son ¿Causé yo la muerte?¿Me pasará esto a mi?¿Quién me va a cuidar?
Mantenerse física y emocionalmente cerca del niño
Permitirle estar cerca, sentarse a su lado, sostenerlo en brazos, abrazarlo, escucharle, llorar con él…Podemos también dejar que duerma cerca, aunque mejor en distinta cama.
Puede ser adecuado también buscar momentos para estar separados: dejarle sólo en su habitación, dejarle salir a jugar con un amigo… Si es necesario, tranquilizarle diciéndole que estaremos ahí por si nos necesita.
El niño intuye enseguida que la muerte va a tener muchas consecuencias en la familia. Es bueno decirle que, aunque estamos muy tristes por lo ocurrido, vamos a seguir ocupándonos de él lo mejor posible.
El niño puede temer también ser abandonado por el familiar sobreviviente. Asegurarle que, aunque está muy afectado por la pérdida, se encuentra bien y no le va a pasar lo mismo.
Con frecuencia, lo que más ayuda a los niños frente a las pérdidas, es reencontrar el ritmo cotidiano de sus actividades: el colegio, sus amigos, sus juegos familiares, las personas que quiere. También es importante garantizarle el máximo de estabilidad posible. En este sentido no es un buen momento, por ejemplo, para cambiarlo de colegio o para imponerle nuevas exigencias.
Asegurarles que vamos a seguir queriendo a la persona fallecida y que nunca la olvidaremos
Estar atentos a la aparición de algunos signos de alerta
Llorar en exceso durante periodos prolongados
Rabietas frecuentes y prolongadas
Apatía e insensibilidad
Un periodo prolongado durante el cual el niño pierde interés por los amigos y por las actividades que solían gustarle. Frecuentes pesadillas y problemas de sueño.Pérdida de apetito y de peso.Miedo de quedarse solo.Comportamiento infantil (hacerse pis, hablar como un bebé, pedir comida a menudo…) durante tiempo prolongado.
Frecuentes dolores de cabeza solos o acompañados de otras dolencias físicas.Imitación excesiva de la persona fallecida, expresiones repetidas del deseo de reencontrarse con el fallecido.Cambios importantes en el rendimiento escolar o negativa de ir a la escuela.


¿CUANDO Y CÓMO PEDIR AYUDA?


No es fuerte el que no necesita ayuda, sino el que tiene el valor de pedirla cuando la necesita.
Aunque el dolor, la soledad y los trastornos que acompañan al duelo son algo normal y natural (ver la parte de reacciones habituales), debemos plantearnos seriamente hablar con alguien sobre nuestro duelo si tenemos alguno de las siguientes reacciones:
1.-Intensos sentimientos de culpa, provocados por cosas diferentes a las que hicimos o dejamos de hacer en el momento de la muerte de nuestro ser querido.
2.-Pensamientos de suicidio que van más allá del deseo pasivo de "estar muerto" o de poder reunirnos con nuestro ser querido.
3.-Desesperación extrema; la sensación mantenida de que por mucho que lo intentemos nunca vamos a volver a recuperar una vida que valga la pena (la vida se ha terminado para mí).
4.-Inquietud o depresión prolongadas, la sensación de estar "atrapado" o "ralentizado" mantenida a lo largo de periodos de varios meses; o, por el contrario, la sensación de estar bloqueada, incapaz de sentir nada.
5.-Síntomas físicos, como la sensación de tener un cuchillo clavado en el pecho o una pérdida importante de peso, que pueden representar una amenaza para nuestra salud física.
6.-Ira incontrolada, que hace que nuestros amigos y seres queridos se distancien o que nos lleva a "planear la venganza" de nuestra pérdida.
7.-Dificultades continuadas de funcionamiento que se ponen de manifiesto en nuestra incapacidad para conservar el trabajo o realizar las tareas necesarias para la vida cotidiana.
8.-Abuso de sustancias, confiando demasiado en las drogas o el alcohol para amortiguar el dolor por la pérdida.



10 comentarios:

Anónimo dijo...

Perfecto. Yo pasé la pérdida de mi pareja muy jóven y ahora le ha tocado a una amiga, jóven también. Todo es verdad, la gente se olvida de ti a los tres meses. cuando áas necesitas a los demás, a ellos les parece que ocurrió hace un siglo y para ti es como si hubiera sido ayer. Buenísima página. gracias.

margarita correa s dijo...

HOLA,SOY UNA MADRE QUE LE ARREBATARON A SU HIJO DE 30 AÑOS,EL 8 DE MARZO --2009 CUANDO PRACTICABA SU DEPORTE FAVORITO,EL CICLOMONTAÑISMO,EN UN DIA DE DESCANSO DESPUES DE UNA SEMANA DE INTENZO TRABAJO,COMO ANALISTA DE PROYECTOS.A MI HIJO Y A MI NOS ARRANCARON LA VIDA PUESTO QUE EL Y MI HIJITA SON MI VIDA ENTERA,Y NO HE PODIDO SOPORTAR SU AUSENCIA,TODO LO QUE ACABO DE LEER EN SU DOCUMENTO ME TOCA A MI EN UN 99 POR CIENTO,EN ESTOS MOMENTOS ESTOY AISLADA Y NO DESEO VER A NADIE,PENSE QUE ESTABA VOLVIENDOME LOCA PERO AHORA VEO QUE ES ALGO NATURAL EN ESTE TRISTE Y DEVASTADOR SUCESO. ME SIENTO DESMEMBRADA SIN FUERZAS,MI AMOROSO HIJO SIEMPRE EN SUS PLANES Y PROYECTOS ESTABAMOS NOSOTROS,FUIMOS SU PRIORIDAD Y EL FUE NUESTRA ALEGRIA,MI RAZOR DE SER DE LUCHA DE ENTREGA, ALGO RARO EN ESTOS MOMENTOS DE LA VIDA, HIJOS EXELENTES, HOMBRES DE VALOR RESPETUOSOS,LEALES, ENTREGADOS A BUSCAR UNA VIDA CON SENTIDO Y FELICIDAD PARA EL Y NOSOTROS SU FAMILIA.**DIOS LES BENDIGA

Anónimo dijo...

HOLA PERDI AMI ESPOSO HACE 26 DIAS Y DESDE ENTONCES ME CIENTO PERDIDA SOLA TRISTE SIN GANAS DE VIVIR NO CIENTO DESEOS DE NADA NO QUIERO COMER ME CIENTO DEPRIMIDA MUCHAS VECES SIENTO DESEOS DE DESAPARECER POR QUE SIENTO QUE ESTOY MUY SOLA EN ESTE MUNDO SIN EL LO EXTRAÑO DEMASIADO LO PIENSO DIA Y NOCHE ME CIENTO AHOGADA MUCHAS VECES SE ME CORTA LA RESPIRACION Y QUIERO GRITAR CUANTO LO EXTRAÑO POR QUE NO HE GRITADO NI HE LLORADO FUERTE NO SIENTO FELICIDAD POR NADA SE QUE TENGO QUE SEGUIR ADELANTE POR MIS HIJOS PERO ES DIFICIL POR QUE NO CIENTO DESEOS DE CONTINUAR .
NO SE SI NECESITO UN SICOLOGO O UN SIQUIATRA PERO LO QUE SI SE ES QUE EN ESTE MOMENTO NO ME SIENTO BIEN .
>?ES NORMAL SENTIRSE ASI)

MARGARITA CORREA dijo...

QUERIDA,SEÑORA NO SERIA FACIL PARA MI ACONSEJARLA EN ESTOS MOMENTOS CUANDO ACABA DE PERDER A SU ESPOSO,SOLO PUEDO DECIRLE QUE ORARE MUCHISIMO POR USTED,PORQUE SOLO EN ORACION ENCONTRAREMOS EL DESCANZO QUE NUESTRA ALMA NESECITA, NO LE PUEDO DECIR QUE TENGA ANIMO,PORQUE REALMENTE EN ESTOS MOMENTOS PREGUNTAMOS QUE ES ANIMO...SOLO RECIBA MI ABRAZO FUERTE Y A SUS HIJOS, QUE DIOS LES BENDIGA PORQUE REALMENTE NO ES FACIL LO QUE ESTAMOS VIVIENDO. USTED A SU ESPOSO... YO A MI HIJO, Y RECUERDE !!!EL MUNDO NO SE DETIENE POR NUESTR DOLOR,EL MUNDO CONTINUA,Y NOSOTROS TAMBIEN!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

HOLA. YO ESPERABA MI 4 HIJO HACA 1 MES LE DIAGNOSTICARON UN PROBLEMA EN EL INTESTINO, CON MUCHAS ESPERANSAS DE VIDA PUES NO ERA MUY GRAVE.PERO HACE UNA SEMANA NACE MI BEBE Y AL MOMENTO MUERE. AUN CREO Q ES UNA PESADILLA, ESTABA PRAPARADA PARA ATENDERLE EN SU RECUPERACION PERO NUNCA PARA PERDERLA, ME SIENTO TAN VACIA DESDE ESE DIA Y SOLO CON ESTA PAGINA HE PODIDO ENTENDER LO Q ME PASO. NUNCA LA TUVE ENTRE MIS BRAZOS PERO MI VIENTRE LA EXTRAÑA ENORMEMENTE.

Anónimo dijo...

mi novia perdio a 3 de sus compañeros en un accidente automovilistico y ahora esta muy depresiva, que puedo hacer por ella aparte de apoyarla en todo, no se mas q hacer para q este un poco mejor... gracias

Anónimo dijo...

Hola he perdido a mi esposo, mi hija de 9 años y mi hijo de 6 en un accidente detransito. Hace un mes de está tragedia, me siento desolada, confundida. por azar ley esta pagina. mi correo : mariaantonieta.aldana@gmail.com

Anónimo dijo...

MUCHAS PERSONAS MUEREN LENTAMENTE PORQUE ELEGIMOS PERMANECER ENSERRADAS,EN EL DOLOR DE LAS PRUEBAS DE LA VIDA,CONOZCO TRAGEDIAS COMO LA SUYA , PARECIERA QUE LO SUMERGIERAN A UNO EN EL FUEGO VIVO,Y EL DOLOR NOS HACE DUROS POR MOMENTOS, PERO DEBEMOS ACEPTAR EL DESAFIO DE VIVIR.DESEARIA CONOCERLA DE CERCA TOMARLA DEL BRAZO Y AYUDARLA A LEVANTARSE CONMIGO, UNO,DOS, O TRES SERES QUERIDOS QUE SE VAN SUMAN EL MISMO DOLOR,LA MISMA AMARGURA LA MISMA SENSACION DE SOLEDAD Y ANSIEDAD POR LA DISTANCIA,TODOS DESEARIAMOS QUE DESAPARECIERAN EL MALESTAR Y LA PENA,Y LA VIDA VOLVIERA A LA NORMALIDAD PERO ESTO NUNCA MAS SERA POSIBLE, SOLO ***DIOS EN SU INFINITA MISERICORDIA *** NOS PUEDE AYUDAR A SALIR DE ESTE DESGARRADOR SUCESO,NO LE DIGO QUE TENGA ANIMO,PORQUE YO A ESTOS SEIS MESES SIN MI HIJO AUN NO LO ENCUENTO,PERO AQUI VOY A RASTRAS, PERO POCO A POCO, POCO A POCO, POCO A POCO..............QUE DIOS LE BENDIGA Y LLENE EL VACIO QUE NUESTROS SERES QUERIDOS HAN DEJADO EN NUESTOS CORAZONES.

Anónimo dijo...

He perdido a mis hermanos uno el año pasado y otro hace dos semanas
a parte estoy embarazada y me deprimo ya que mi esposo esta distante con el bebe siento que no lo quiere quisiera irme y dejarlo
ya se lo dije si sigue con esa actitud, me siento muy mal por lo de mis hermanos para aguantar todavia estos.

nando dijo...

HOLA, ANTES DE TODO MUCHISIMAS GRACIAS POR LA PAGINA. TENGO 31 AÑOS Y PERDI A MI HERMANO DE 24 AÑOS HACE UN MES EN UN ACCIDENTE DE TRAFICO, CUANDO EL IBA A TRABAJAR EN SU COCHE, OTRO LE INVISTIO POR DETRAS, REVENTANDO EL TANQUE DE GASOLINA. MIS PADRES Y YO ESTAMOS DESTROZADOS. A MI NO PARA DE DOLERME EL PECHO Y MIS PADRES LLORAN DURANTE TODO EL DIA. MIS AMIGOS NO PARABAN DE INTENTAR ALEJARME DEL DOLOR Y YO NO COMPRENDIA PORQUE YO ME SENTIA PEOR EN ESOS MOMENTOS, SI LO QUE ESTAN INTENTANDO ES AYUDARME.ESTA PAGINA ME HA AYUDADO MUCHO A ENTENDER MIS SENTIMIENTOS Y SABER COMO PUEDO AYUDAR A MIS PADRES,GRACIAS.