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miércoles, 3 de enero de 2007

Regalos: aprender a hacerlos



Regalar es una práctica tradicional en esta época del año, pero no todas las personas comprenden los alcances de este acto: para muchos es una simple rutina, un deber, una oportunidad para sorprender o un hábito consumista. Incluso, para algunas personas buscar regalos es una "tortura" y una pérdida de tiempo. Sin embargo, a todos nos gusta recibir regalos. Por lo tanto, hacerlos es una acción muy valorada por las personas que los reciben. Se acercan la festividad de los Reyes Magos y el que mas y el que menos iene que afrontar una etapa de "lidia" con los regalos. Por eso abordamos este tema para intentar ayudar en esta época de regalos.

Hemos aprendido a recibir y tenemos que aprender a dar: Regalar es comunicar

La pregunta es: ¿sabemos hacer regalos? La mayoría de nosotros, no. De niños nos enseñan a aceptar los regalos, a disfrutar con ellos, e incluso, a poner "la mejor cara" aunque un obsequio no nos guste. En este caso nos enseñan a valorar "que lo que cuenta es la intención. Pero esta educación considera el acto de regalar únicamente desde un lado del proceso: la recepción. Pero vamos a plantear que además de aprender a recibir regalos, sería más efectivo aprender a hacer regalos.Para aprender a regalar, primero debemos modificar un paradigma que tenemos muy arraigado: regalar es comprar. Definitivamente, hace falta un proceso de adquisición para obtener un presente. Pero regalar es más que comprar... es comunicar, es decir al otro algo que le queremos hacer llegar, es darle un mensaje sobre nosotros y él/ella. Preguntarnos ¿qué puedo regalar? es preguntarnos ¿qué quiero decir? y - a la vez- ¿qué quisiera "escuchar" de mí la otra persona? El intercambio de regalos es un poderoso medio de comunicación. En lugar de pensar los regalos como productos, necesitamos aprender a verlos como mensajes que contienen significados (frases, pensamientos, sentimientos...) y propósitos (declarar nuestras intenciones, como nos gustaria ver a esa persona, que nos gustaria que esa persona potenciara...). Un presente puede contar una historia (por ejemplo, si regalamos un disco con una canción que nos recuerda un momento compartido), hacer una promesa (por ejemplo, cuando se regala un anillo de compromiso), o reforzar una conducta (si se obsequia un libro a un niño.) Pero por sobre todo, los regalos son "mensajeros" de la relación entre dos o más personas. Un presente dice mucho acerca de quien lo da, de quien lo recibe... y de la relación entre estas personas. Cuando damos un obsequio estamos transmitiéndole a alguien aquello que significa para nosotros. Lo mismo ocurre cuando recibimos un presente.


Los regalos a los/as niños/as

Con ellos/as funcionan también parámetros parecidos, pero merecen un análisis singular al que le dedicaremos un espacio específico más adelante.





Conexión emocional y enriquecimiento de la relación


Como toda forma de comunicación, los regalos nos dan una oportunidad muy valiosa: a través de ellos podemos establecer una conexión emocional con otra persona y enriquecer una relación. También un mal regalo -que no se ajuste a las expectativas de la otra persona- puede empeorar -¡Y de que modo!- una relación. Un buen obsequio, bien elegido en el contexto de la relación, une. Es así que la excelencia de un regalo reside más en su valor relacional, en el valor que tiene en esa relación, que en su valor transaccional o en su precio. Lo determinante en el acto de regalar no es el dinero invertido, el tamaño, el envoltorio, ni la marca. Mucho más importante es la sensibilidad que invertimos en hacerlo. Todos preferimos recibir algo dedicado, original y realmente útil, que un objeto muy común que vemos en todas las vidrieras y que sabemos que la persona pudo comprar en la esquina cinco minutos antes de vernos. Para desarrollar esa sensibilidad es esencial conocer al destinatario de nuestro "mensaje". De lo contrario, corremos el riesgo de vivir algunos equívocos muy frecuentes: regalamos una prenda que "casualmente" nunca la vemos puesta a la otra persona; visitamos la casa de un amigo y encontramos allí el regalo que le hicimos a otro amigo en común; etc... De la misma manera, cuando recibimos un regalo que no se ajusta a nuestras expectativas, damos excusas como "me queda grande", "tengo uno igual", etc... Estas situaciones incómodas -para una persona, o la otra- podrían evitarse fácilmente si aprendiésemos a regalar. Este aprendizaje no sólo nos ahorraría una posterior decepción, sino que nos acercaría más a quienes apreciamos.Regalar es también una manera de honrar a aquellos que queremos: dar un presente es estar presentes. Cuando la compra de un regalo involucra dedicación, empatía y representa un valor, deja de ser un acto meramente comercial -o rutinario- y se convierte en una oportunidad para hacer crecer una relación. Si aprendemos a regalar y comprendemos que es una herramienta de comunicación muy poderosa, encontraremos en lo material... un buen camino para materializar lo emocional.


Consejos para las buenas prácticas que nos lleven a aprender a regalar:

En primer lugar es importante conocer las expectativas y la personalidad de quien tenemos que regalar. Si no lo conoces suficientemente pregunta a la gente cercana sobre él/ella: gustos, aficiones, deseos, expectativas, profesión ...

En segundo lugar haz una lista de lo que puedes regalar y las personas y un presupuesto del mismo. Para ello deberás seguir los siguientes puntos:


  1. Intentá aplicar tu originalidad en los regalos. No compres lo típico, lo primero que se te ocurra. En otras palabras, no elijas el regalo fácil. Mejor te lo piensas.

  2. Ponte en lugar del otro/a. Prestá atención a sus conversaciones y actividades para descubrir aquello que le gusta. Entrá en el horizonte del otro/a y haz que tu imaginación coincida con el deseo ajeno.

  3. No te olvides de considerar la relación que tienes con cada persona a la que regalas. A veces un regalo puede usarse para comenzar una relación.

  4. Recorre varios locales/tiendas antes de decidirte. Intentá agotar las opciones antes de realizar la compra.

  5. Medita sobre la información que has obtenido de la persona a la que le vas a regalar: hobbies, sobre lo que le hace falta, sobre lo que no necesita pero prefiere, sobre sus gustos a la hora de vestirse, de decorar la casa, de leer un libro, de practicar un deporte, de escuchar música o de elegir una película.

  6. No tengas miedo de preguntar. Hay gente que es muy difícil de conformar y siempre termina cambiando ese regalo que tanto nos costó. Por eso, mejor, preguntar directamente para saber qué vio, dónde y si prefiere verlo antes. Claro, no te olvides de evaluar el grado de confianza que tengas con esa persona.

  7. Evita los regalos utilitarios o funcionales. Una licuadora puede ser muy útil para una ama de casa, pero no se trata de un obsequio personal para uso propio.

  8. Lamentablemente, el bolsillo tiene un límite, es decir, el precio importa. Intentá realizar una combinación perfecta entre afecto y precio, con los presupuestos que manejas.

  9. Fijate en el envoltorio. La presentación es el 30% del mensaje que lleva el regalo implícito. En algunos locales envuelven sus productos de manera tal que el obsequio se convierte en importante. Si no es el caso, tomate el tiempo necesario para armar unos paquetes que nada más que por la vista entren.

Para los niños y niñas las cosas son distintas


Mientras llega el día que se considere a los niños y niñas como personas y se les trate con el respeto que merecen, muchos tópicos seguirán dañando psicológicamente a éstos y, finalmente a la sociedad, pues ellos y ellas serán el futuro. A continuación vamos a enumerar unos cuantos que dan origen a formas de enfocar los regalos de los niños/as:


"¡Los niños sólo quieren lo que anuncian en televisión y, siempre, lo más caro!"¿Has probado a acompañarlos a tiendas y jugueterías?. Los niños y niñas piden aquello que conocen y, por tanto, deberían visitar tiendas para apreciar todas las posibilidades que existen, de otra manera, acabarán solicitado lo que ven por televisión o lo que tienen sus amigos o compañeros de colegio.



¡Siempre están pidiendo regalos, lo quieren todo!¿No será que han aprendido a querer tener todo excepto lo que ya poseen?. Frases que pronunciamos muy a menudo como “¡menudo coche tiene mi jefe, le ha costado más de 10.000 €”, ¡Quién pudiera tener esa casa!, ¡si pudiese me compraría esos zapatos!, ¡Que ropa más bonita, la compraría toda! sirven de modelo a seguir a los hijos/as, que tenderán a mimetizar el comportamiento de los adultos que les rodea. Simplemente nos imitan. Examinemos nuestro comportamiento para ver como en nosotros puede estar el origen de "este mal".


¡No tengo tanto dinero como para comprar lo que piden! Un regalo no tiene porqué ser costoso, es más, también puede ser gratis:

  • Ir con ellos a “la montaña” u otro lugar.
  • Compartir una lectura.
  • Pasear.
  • Observar el firmamento
  • Jugar con ellos.
    …También se puede regalar cosas necesarias para la vida diaria:
  • Prendas de vestir
  • Material escolar

El problema es que acostumbramos a los niños a regalarles cosas materiales por cada día señalado (cumpleaños, finales y primeros de año, …) y luego nos quejamos de que para ellos pasear o ir a “la montaña” no es un regalo. Al mismo tiempo les enseñamos una norma social absurda: regalar es una demostración de amor y afecto. Luego se pasarán buena parte de su vida haciendo regalos por compromiso -con poca afectividad- a sus amigos/as en dichas fechas señaladas.


¡Los juguetes sólo le hacen ilusión el primer día, luego no los vuelve a utilizar! Los adultos compramos cosas de forma impulsiva y luego nos damos cuenta que fue un gasto innecesario, ¿no es lo mismo?. Además, ¿Cuántas veces le compramos aquello que nos hace ilusión a nosotros?. Claro, luego nos sentimos decepcionados al ver que difieren de nuestros gustos personarles. Y, es que, ¡los niños son personas, no clones nuestros!.
Y no hablemos de regalar animales de compañía para luego abandonarlos en verano. O, peor aún, en caso de no querer tener perros o gatos en casa le compramos una consola de videojuegos para que no se sienta solo ni abandonado matando a todo enemigo virtual que se pone a tiro o conduciendo vehículos a vertiginosa velocidad, ¡luego decimos que morir estrellando el coche a 180 km/h es un accidente!.
En resumen, tu hijo/a no sabe lo que necesita, pero con tu ayuda podría lograrlo. De ti depende. Edúcale en valores como la generosidad, la sinceridad y la comprensión en vez de otros como la estética y la materialidad. ¡Esto si que es un buen regalo!

Respecto a la compra de videojuegos recomiendo la visita a esta página donde se dan consejos para su compra:http://blog.pc-actual.com/2006/12/tu_tambien_juegas.html



Para los más pequeños


El juego es una parte fundamental en el desarrollo del niño desde que es un bebé; mediante el juego comienza a explorar el mundo, a conocerse a si mismo, su capacidad para moverse, para ejercer cierto control sobre su medio y para relacionarse con los demás.
Según la fase de desarrollo en que se encuentre le van a resultar atractivos distintos tipos de juegos. También habrá que tener en cuenta las características del propio niño, ya que algunos son mucho más activos y preferirán juegos que insistan en el movimiento; los más tranquilos disfrutarán de actividades más sosegadas.




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