miércoles, 3 de junio de 2009

La vanidad: El "Ego" que nos pierde a veces

Algunas veces hemos visto en los demás un comportamiento que hemos tachado de vanidoso. Hemos visto en ellas una excesiva confianza y una creencia aparente de tener una capacidad propia y una atracción muy por encima de otras personas y cosas. La vanidad es el orgullo basado en cosas vanas. Se caracteriza por comportamientos como la arrogancia, el envanecimiento (no hay nada detrás, mucha apariencia) y deseo de ser admirado por el alto concepto de los propios méritos: su vanidad es mayor que su inteligencia, se dice con frecuencia. es más los individuos vanidosos son a veces menos inteligentes. Son personas que se vanaglorian de lo que hacen, de lo que son, de la imagen que dan; manifiestan con frecuencia engreimiento, petulancia, pedanteria. Las personas vanidosas por lo general lo que intentan es engrandecerse ellas mismas para poder tranquilizar esa inseguridad que es simplemente la confirmación de que no hay nada de cierto en esa publicidad gratuita que lanzan constantemente proclamando sus virtudes.

El marcado de la vanidad: La pirámide de Maslow
La vanidad esta presente en nuestras vidas por doquier. Quien la padece no debe avergonzarse de ella, ni intentar disfrazarla bajo otras motivaciones. Forma parte de un mecanismo íntimo y universal del ser humano. Maslow, en su famosa teoría de las necesidades, las jerarquizaba en una pirámide donde, tras la satisfacción de las necesidades fisiológicas, de salud y seguridad, situaba las necesidades de pertenencia, de estima y reputación y, finalmente, de autorrealización. La vanidad tiene que ver con los tres últimos niveles. Hay una vanidad de ostentación hacia los demás, pero también hay una vanidad de ostentación hacia uno mismo. La cuestión es que estamos dispuestos a pagar para aumentar la propia vanidad: pagar en forma de trabajo, o pagar dinero.


Los expertos saben, por ejemplo, que las mercancías lujosas no pueden ser baratas. Joyas, perfumes, servicios sofisticados son valorados si son caros. No por disminuir su precio aumentará su demanda, al contrario. Este tipo de mercancías son ejemplos claros de la gestión de la vanidad, en este caso del primer tipo de vanidad, la vanidad como ostentación hacia los demás. Ostentación que no es más que un símbolo de riqueza para provocar el reconocimiento de los demás.
La vanidad moviliza grandes energías
Pero hay un segundo tipo de vanidad: la ostentación hacia uno mismo. Sería lo que Maslow llama la autorrealización; consiste en el incremento de la satisfacción con uno mismo, de las propias habilidades y saberes. Generalmente esta vanidad se realiza por vía del trabajo, a que se te reconozca tu contribución. La vanidad puede movilizar grandes energías.

En la caracterización de los mecanismos de la vanidad, hay una regla universal: hay poca disposición a reconocer (pagar) las ideas de los demás, y en cambio se puede estar dispuesto a pagar mucho para alcanzar el reconocimiento (la difusión o publicación) de las propias ideas.

La Vanidad y "el Ego"
A veces decimos con frecuencia que tenemos el "Ego" subido. Es la idea de uno mismo subida por encima de la realidad, la máscara, el papel que estamos desempeñando; supone una forma distorsionada de afirmar y vivir la existencia. Es una expresión de cómo tenemos la vanidad exhacerbada. estamos en una cultura predominante en la que a la inmensa mayoría de las personas no les interesa "lo que es", sino "cómo se ven" o, qué calidad de imagen proyecta. Les interesa la imagen más que la objetividad. Y así, el hombre de la sociedad se lanza a participar en esa carrera de las apariencias, en el típico afán de 'quién engaña a quién', de cómo lograr mejor impresión. Jugamos a las etiquetas, a las formas sociales y exhibiciones económicas para competir por la imagen social, un combate en el que a los seres humanos no les interesa ser, sino parecer.


EL MANEJO DE LA VANIDAD


La vanidad como hemos dicho es un afán excesivo de ser admirado. Forma parte de las personas que se creen con derecho por sus cualidades, por su posición, por su prestigio a la admiración y al acatamiento de los demás, y lo muestran en sus actitudes y palabras. Y hay personas expertas en manejar también la vanidad de los demás (o al menos a intentarlo). Se dice: Si halagas su vanidad conseguirás de él lo que quieras. Si sale en la foto contribuirá generosamente a cualquier suscripción o causa. Generalmente es un defecto menor que, a veces, hasta resulta gracioso, cuando no se desorbita. En muchas ocasiones se convierte en uno de los grandes motores de nuestras actividades. Por salir en la TV, por ser admirado, por salir en la foto, y por pasar a la posteridad los hombres y mujeres somos capaces de afrontar riesgos y trabajos penosos. Pero, también es el talón de Aquiles a través del cual pueden obtenerse, de forma injusta, buenas prebendas de personajes que toman decisiones en nuestras vidas (en el ámbito laboral es muy común con el/la jefe/a) . Existen verdaderos artistas que manejan la vanidad del otro con suma maestría .
Y hemos de decir que nada embriaga tanto como los elogios. Uno está dispuesto a creer a pies juntillas, sin sombra de duda, en el alto coeficiente mental o lo interesante que son sus opiniones para sus subordinados. El poder, la gloria y los honores son de naturaleza narcótica y adictiva. Las adulaciones tienen la extraña capacidad de embotar la inteligencia, y son algunos de los graves peligros, no contabilizados, que acechan a las personas que tienen responsabilidades y a la sociedad en su conjunto.
Cuenta Plutarco que, preguntado Bías sobre cuál era el animal más peligroso, respondió : "Si hablas de las bestias, el tirano; si de los animales domésticos, el adulador". En otro lugar escribía :"Los cazadores atrapan las liebres con los perros, pero muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación" Y, Shakespeare: "No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo".
SUGERENCIAS PARA SUPERAR EL EGO Y LA VANIDAD EXCESIVA:
* Intente conocer su ego y determinar cuando su ego influye y domina su vida. Pregúntese: ¿Estoy escuchando a mi falso yo o a mi yo verdadero?.A medida que vaya adquiriendo conciencia de su ego, podrá librarse del egocentrismo. Es muy importante aqui trabajar el tema de la Inteligencia emocional. Saber reconocer sus sentimientos, su necesidad de reconocimiento es muy importante para saber salirde ese egocentrismo. Los psicólogos hablamos con frecuencia del "síndrome de autoreferencia" como el que la persona manifiesta continuamente el hecho de que todo lo que pasa a su alrededor tiene que ver con lo que el/ella ha pensado, ha impulsado, ha rectificado...es la referencia absoluta de todo lo que se mueve, generalmente si los resultados finales han sido positivos.

*Comience a llevar la cuenta de con cuánta frecuencia usa el pronombre "yo". Las personas con este problema siempre comienzan una frase con : "Yo he hecho..." "Yo he pensado..." "Yo he comenzado..." Seria bueno utilizar el plural : "Hemos hecho, hemos pensado....". Al no centrarse en su propia persona estará superando el ego.

* Comience a considerar su ego como una entidad que le acompaña y que tiene un propósito. Es invisible y siempre está a su lado. Trata de convercerlo de que usted es mejor, de su superioridad respecto de otros, y de que es "especial". Él quiere que usted se sienta ultrajado cuando recibe un trato incorrecto, cuando lo insultan, cuando no lo alaban; ofendido cuando no sale con la tuya, herido cuando pierde en una competición. Si nota alguno de estos síntomas hemos de actuar. Primero debemos conocer cómo actúa el ego para superarlo. Luego hemos de percatarnos de que está obrando en usted. Por último, hemos de librarnos de él.

* Escuche a los demás y no se centre en sí mismo. Durante las conversaciones, concéntrese en lo que la otra persona está diciendo y en lo que siente. Luego responda con una frase que empiece por "tú, usted". Esto se denomina escucha activa. Es una manera de contener el ego y permitir que participe el reconocimiento del "otro".

* Resista el hábito de permitir que el ego domine su vida, que su vanidad le domine. Cuanto más se resista a permitir que su ego sea quien controle su vida, más pronto llenará el espacio que antes ocupaban las exigencias de su falsa personalidad.

* Comienze a tratar a los demás como le agradaría que lo tratasen a usted. Se sentirá conectado con todo y con todos.

* Trate de borrar de su mente la palabra "especial". Especial implica "mejor que...", o "más importante que...".

* Escriba un diario. En él recoja esas situaciones en las que ha sentido que tiene el "ego subido". Trate de describir en que le beneficia sentirse ofendido. Lo que lo ofende es obra de su ego o de su vanidad. No pretenda que el mundo debería ser como usted es o como ustd lo concibe y no como en realidad es.

* Dé más de sí mismo y pida menos a cambio a los demás. León Tolstoy escribió lo siguiente: "El único significado de la vía es servir a la humanidad". Sea quien reconozca el mérito de los demás. Sea quien da cariño a otras personas.

*Ponga fin a la búsqueda externa de la libertad y conozca el sabor de la auténtica libertad que es comportarse como realmente es, no como le gustaría ser para que los demás le admirasen.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué es el ego?
Es el conjunto de elementos indeseables que tenemos en nuestra psiquis.
Como son el orgullo, la pereza, la envidia, la codicia, la ira, la lujuria, la venganza, la gula, los celos, el robo, la chismografía, la traición, los rencores, los miedos, las apetencias, etc., etc.
Cada elemento o yo psicológico se nutre de pequeños y grandes detalles o manifestaciones como son: La gula que sería uno de los defectos más notorios en una persona, se nutre cuando estando con el estómago lleno, consumimos otros alimentos o golosinas, la embriaguez. Si pasamos por una cafetería o restaurantes y vemos unas empanadas bien provocativas; el olor y el color, nos llamarán la atención y luego ese ser con apariencia de cerdo toma el control nuestro y nos llevará a consumir más alimento del que necesitamos y luego veremos las consecuencias. Como son la obesidad, malestares estomacales, enfermedades, etc.
Pero si comenzamos a controlarnos, solamente consumiendo lo necesario para el sustento de nuestro organismo y gasto de energías. Simplemente no tendríamos esos problemas de sobrepeso e indigestiones.

Para lograr nuestro objetivo, tenemos que pedir ayuda Divina, para poder eliminar cada detalle que robustece a los diferentes yoes, defectos o agregados psíquicos. Para ello es indispensable permanecer en alerta para descubrir cualquier detalle o manifestación que aparezca en nuestra mente, centro emocional y sexo y en ese preciso instante pedir a nuestra MADRE DIVINA Que saque dicho elemento de nuestra Psiquis y lo elimine o lo desintegre.

Si procedemos de esta forma, dichos elementos van desapareciendo y le damos cabida a nuestra esencia o real ser para que se manifieste en nosotros.

Este trabajo debe ser constante e intensivo. Es claro que al comienzo puede ser difícil la continuidad de propósitos. Pero si nos proponemos hacerle la guerra a ese monstruo de siete cabezas, lo lograremos.

Esto traerá como resultado la paz, la felicidad y la libertad tan anheladas por todos.

xFinex dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario anterior, el ego se representa en esas manifestaciones, y la verdad es que solo son desechos que tenemos, es por eso que el "hombre" es la criatura más débil de este planeta, si comparas a una leona cazando sus presas para darle alimento tanto al macho dominante como a sus hijos, no se queja de luego compartir lo que cazó, ahora lo que no se es porque el humano la desarrollo tan complejamente.

Es difícil deshacerse de ellos.

Kojiro Sasaki dijo...

La vanidad es inconcientemente triste,para el que le padece.Tengo un amigo que es exesivamente vanidoso y se hace imposible obtener un dialogo fluido y coherente con el.Por otra parte su sobervia es la muestra de su autentica ignorancia,se disfraza de moral y un buen lenguage,pero sus conceptos e ideas siempre estan errados y nunca esta al tanto de lo que realmente siente el otro.quiero ayudarlo,pero es imposible su autoconviccion es indeclinable,aunque su frivolidad es superficialmente patetica.
POR FAVOR,NUNCA SEAN ASI,SIGAN POR EL CAMINO DE LA HUMILDAD Y EL ESFUERZO CONSTANTE.