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martes, 5 de mayo de 2009

Ayuda Psicologica: Cómo afrontar la crisis económica

Llevamos ya casi año y medio hablando de la crisis económica y de sus efectos. Escribí un post en Noviembre de 2008 donde hablaba de la depresión yla ansiedad en la crisis y cómo combatirla. Llevamos ya casi dos años leyendo y hablando de ella. Se ha puesto mucha inteligencia individual y colectiva para explicarla. La más popular la de Leopoldo Abadía, la que denómino la crisis Ninja.
Tras ello, muy pocos se han atrevido a poner sobre la mesa una hoja de ruta para salir de ella, no sólo en términos socioeconómicos y políticos, sino también en términos psicologógicos.
Lo que sí es más que evidente es que comenzamos a utilizar en esta crisis términos psicológicos que intentan dar sentido a la profundidad de la misma y a las posibilidades de recuperación. Es importante tratar de explicar lo que opera en nuestras mentes para saber como podemos ayudar a paliar los daños que ella produce y en último extremo, tarde o temprano, a superarla.
El término confianza expresa bien a las claras cual es la visión que tiene el mundo sobre las finanzas y los operadores de las mismas. Nadie es capaz de apostar porque no haya inquietud sobre lo que que pueda pasar en el futuro. Se ha roto la confianza en el mercado. Como dice la RAE confianza “es la esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea”. Las personas no podríamos vivir en armonía si faltara la confianza, es decir, la seguridad firme que se tiene de una persona, por la relación de amistad o la labor que desempeña. Igual pasa con la confianza en un sistema que está gobernada por hombres o mujeres.Tenemos seguridad en una persona porque sabemos que en sus palabras no existe el doble sentido o el rebuscamiento; jamás hace un juicio a la ligera sobre las actitudes de los demás; trabaja con intensidad, procurando terminar la tarea encomendada cuidando hasta el más mínimo detalle; llegará puntual si así se ha acordado o guardará el secreto que le hemos confiado.En el ámbito de un sistema u organización la confianza se rompe cuando se constata que hay una apariencia de seguridad de la organización, pero se demuestra su fragilidad. Es fácil perder la confianza en alguien cuando no actúa con justicia, algún comerciante, profesional o prestador de servicios que abusa de nuestra falta de conocimiento o buena voluntad, y pide a cambio una cantidad de dinero que no corresponde a lo convenido. Hemos perdido, entonces, la confianza en nuestro mercado más próximo. Las reglas funcionan igual en Wall Street o en Lehman Brothers, que en nuestro entorno más cercano, en nuestro supermercado, en la ferretería del barrio....
La ausencia de confianza ha aumentando nuestra vulnerabilidad, y además nos ha demostrado que no está bajo en control de nadie, ya que sobre el mercado nadie tiene el control total, nisiquiera parcial. La acción concertada de los gobiernos (el G-20, por ejemplo), y las declaraciones de que “estamos con una luz al final del tunel” intentan generar la sensación de confianza; algo muy importante para tranquilizar a la población que ha perdido dinero, que ha perdido el empleo o que teme perder las dos cosas, pero que en realidad no se sabe, ni se tiene la seguridad de que vaya a mejorar la situación, más que porque otra hipótesis seria catastrófica. La confianza tiene que ver con la predictibilidad y la controlabilidad. Y ninguna de estas dos variables están presentes en el mundo globalizado y en el mercado. Pero es verdad que los gobernantes tienen la obligación de generar alguna esperanza, quizás de reducir incertidumbre, y esto transcurre por una línea muy delgada que la separa de las falsas promesas.
La mentira tampoco tiene lugar en cualquier tipo de relación, pues confunde la verdad, destruye los sentimientos, provocando una ruptura que pocas veces, o nunca, se puede restablecer esa relación. Por eso está en juego la credibilidad de los agentes económicos que están gestionando la crisis, la mentira -o lo que sea interpretado como tal- por la ciudadanía automáticamente minará la relación de confianza elector-elegido y lo hará de una manera emocional, abrupta, con ruptura de esa afinidad en el voto. Asi es que deberían andarse con cuidado, mucho más los que gobiernan. Si no se dice la verdad de lo que pasa, por doloroso que sea, se corre el riesgo de caer en una desafección importante.
Una baja confianza agrava también la situación de la crisis, ya que está ampliamente demostrado que un nivel de confianza bajo de la economía genera automaticamente un descenso de la inversión y una contracción de los capitales. Algo que está ocurriendo a diario con las entidades financieras, que han perdido la confianza entre ellas mismas, no porque conozcan exactamente el valor que tiene la entidad que es su competencia o la prestataria, sino justamente porque desconocen y desconfían del riesgo que puedan estar asumiendo. La confianza en la economía entre los empresarios está bajando y por tanto la inversión también se está contrayendo.
Restablecer la confianza en el sistema pasa también por restablecer la confianza en uno mismo. Podemos confundir la "confianza en uno mismo" convirtiéndola en presunción, como una forma de hacernos notar mediante una actitud poco respetuosa a las personas, lugares y circunstancias, negando a los demás o tratando de aprovecharnos de alguna circunstancia concreta.
La generación de la sobreabundancia, la Generación “Y”
En cambio las generaciones más jóvenes, especialmente los que han sido educados en esta época anterior a la crisis, la llamada “la generación de la sobreabundancia” , o llamada por Enrique Dans la generación “Y”, está teniendo que afrontar una situación cuyo pilar básico de funcionamiento va a ser la incertidumbre, la inestabilidad y la desconfianza. Para ellos será muy importante que se unan los mensajes que les llegan de los que tienen responsabilidades en la sociedad y lo que suceda en realidad. Si van por caminos distintos los mensajes y la realidad se habrán roto muchos puentes intergeneracionales que serán difíciles de recuperar. El dialogo entre padres e hijos sobre las circunstancias y el cómo afrontarlas resultaría muy útil.
A modo de simplificación recojo algunas conclusiones con el ánimo también de que los lectores apunten alguna más, tras sus reflexiones y podamos compartirlas:
1.-Decir la verdad por cruda que sea. No engañarnos a nosotros mismos con mentiras, para eludir la realidad. Informar con rigor de la situación que se vive, en el entorno más próximo y en el más lejano. Aportar datos , con la mayor transparencia, y poner todos los recursos que sean necesario para hacer transparente la situación que hoy tiene bastante opacidad y ello reduce la confianza y aumenta la impredictibilidad. En los medios de comunicación son muchos ( y entre ellos Enric González) los que piensan que en este tiempo“sobran opiniones y faltan informaciones”.
2.- Afrontar las consecuencias de la verdad y de la información que disponemos. Una vez que hemos asimilado la situación que vivimos y que todos coincidimos en su diagnostico afrontar las soluciones, compartiendo el diagnostico y las mismas. No ser un mitómano e inventar una realidad irreal que generará “pan para hoy y hambre para mañana”
3.- Pactar las posibles salidas. Este elemento se torna también esencial. Un Pacto a todos los niveles: desde el ámbito familiar, de pareja, con las pautas económicas que desarrollaremos en esta situación, y las posibles variaciones que puedan ir produciéndose, hasta el nivel más cercano, como podremos apoyarnos entre los distintos miembros de la familia si se produce (si es que ya no lo ha hecho) una situación de dificultad económica. Este nivel de apoyo familiar es el primero y el que reduce incertidumbres y genera alguna seguridad. Además es necesario también que se favorezca el pacto en el ámbito laboral, en la empresa, en la organización que pertenecemos, que seamos participes de las dificultades y de las posibles alternativas existentes y que las apliquemos a todos los niveles. La solidaridad de las empresas e instituciones públicas también debería funcionar a este nivel. Quizás no pueda ser más de lo mismo. La situación parece que se debería huir de aquella máxima de que “que todo cambie para que nada se modifique” que ha parecido imperar en estos tiempos.
4.-Mejorar nuestra autoestima: Es necesario recordar todas las veces que hemos tenido graves dificultades y hemos conseguido salir de ellas. ¿Cuantas veces nos hemos visto en situaciones difíciles y hemos conseguido superarlas? Hacer un recorrido por nuestra historia y ver cómo hemos sido capaces de salir en situaciones difíciles también ayuda en esta situación. Los medios de comunicación tienen también aquí un papel pedagógico importante.
En resumen y como ya dije hemos de:
1. Conservar la calma. Hay que ser previsores, no adelantar acontecimientos que nos pueden llevar a sentimientos de desesperación excesivos y falta de autocontrol.
2. No crear alarma. La alarma nos lleva al descontrol y evita que seamos capaces de buscar soluciones.
3. Organizar los gastos y los ingresos. Como ser social el individuo necesita también desarrollar actividades de ocio que le ayuden a mantener su bienestar. Por ejemplo podemos salir a cenar a un sitio más barato, ir sólo una vez al cine al mes o buscar actividades de ocio al aire libre, más baratas, y que producen sensaciones de bienestar, ya que no tenemos el lastre de un alto gasto sobre nosotros. Hacer deporte puede ayudar tambien.

En toda crisis se producen cambios, pero debemos recordar que no sólo debemos vigilar nuestro bolsillo sino que también debemos estar en una predisposición psicológica y emocional adecuada para poder afrontarla correctamente. Ser positivos ante la adversidad.

Cuéntanos como estas afrontando la crisis, cómo la estás superando...que dificultades estás encontrando...tus comentarios ayudarán a otras personas.


1 comentario:

Trevelez dijo...

Es bastante difícil ser positivos cuando todo tu mundo parece derrumbarse al perder el empleo, que es el efecto más duro de la crisis, algunos lo comparan a como se siente uno cuando pierden a un ser querido, y yo me lo creo. Cuando una persona se siente implicada en un proyecto, en un trabajo que le ocupa la mayor parte de su tiempo, se crean vínculos de amistad, de respeto entre compañeros, parece que cuando “dejas de estar” todo va a dejar de funcionar, se siente un gran vacío, un sentimiento de perdida y una realidad que aunque quizás no sea tan cruda si es dañina, frustrante, te hace sentir fracasado, perdido.
¿Cómo retomar la motivación? Respirando, pensando en positivo: no dejándonos llevar por la frustración, el mundo no se termina, pensar que puedo dominar mis sentimientos y hacer que mi mundo personal cambie con iniciativa y determinación. Ser constante en el propósito de cambio, tomar las riendas de mi nueva situación e impedir que la situación “me supere” planificando los gastos y los ingresos, prescindiendo de lo prescindible (hacer una larga lista), aprender a utilizar otras formas de consumo que nos aporten más por menos, aprender a escuchar y compartir, ser honesto con uno mismo y poner sobre la mesa todo en lo que podemos mejorar para ser mejores, para tomar un camino que sea siempre positivo, apoyándonos en la familia, los amigos y los recursos que nos ofrece la sociedad para compartir conocimiento, información, recursos.
Un ejemplo de dónde acudir cuando necesites ayuda para elaborar un currículum, aprender a utilizar Internet, relacionarte con gente que está o ha estado y ya ha superado la misma situación que tu tienes, es ir a un Centro Guadalinfo, donde el dinamizador te ayudará en todo lo que pueda y podrás integrarte en algún grupo con las mismas inquietudes, asociaciones, etc.
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