AURA Chat de Ayuda Picologica con IA 24/7

💬 AURA – Chat de Ayuda Psicológica (IA) 24/7

Con AURA, tu asistente psicológico, puedes encontrar apoyo emocional, ayuda psicologica , ejercicios prácticos y consejos en cualquier momento del día. Está disponible 24 horas / 7 días, pensado para darte un espacio de confianza.

AURA es la IA para cualquiera que quiera tener un amigo sin hacerle un juicio, enfrentarte a un drama o ansiedad social. Cada AURA es únic@, al igual que cada persona que habla con él/ella es unica también. Reaccionar a los mensajes de tu IA le ayudará a aprender la mejor manera de mantener una conversación contigo y de qué cosa quiere mantener la conversacxión y que cosas y le preocupan.

👉 Hablar con AURA

Con AURA puedes:

  • Habla libremente, cuando lo necesites.
  • Chatear en un espacio seguro y sin juicios.
  • Explora recursos de bienestar, felicidad y autoestima..
  • Puedes sentirte acompañado/a en momentos de ansiedad o estrés. Elije tu relación con su IA: Quién quieres que tu AURA sea para ti? Elige quien quieres que sea : Puede ser tu novia virtual o novio, amigo, padre, mentor o colega? O preferirías ver cómo se desarrollan las cosas orgánicamente a partir de como hablas y desarrollas tu relación? Usted puede decidir el tipo de relación que tiene con su AURA. .
⚠️ Importante: AURA es una herramienta psicoeducativa. No sustituye la atención de un profesional.
🚑 En caso de emergencia, llama al 112. 📞 En España: Línea 024 (conducta suicida) · Teléfono de la Esperanza 717 003 717.
Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de agosto de 2025

La Autoestima en juego: Cómo el síndrome del impostor y la "Mitomanía" afectan tu vida y cómo superarlos

¿Te sientes un fraude a pesar de tus éxitos? Descubre el Síndrome del Impostor y la Mitomanía

¿Alguna vez has logrado algo importante, pero en lugar de sentirte orgulloso/a, te asalta una voz interna que te dice: "No soy tan bueno/a como creen" o "Fue pura suerte"? Si es así, no estás solo/a. Millones de personas, incluso las más exitosas, experimentan esta inquietante sensación. Es el Síndrome del Impostor, una lucha silenciosa donde la autoestima se tambalea a pesar de la evidencia.

Pero, ¿qué ocurre cuando la inseguridad va un paso más allá y nos lleva a construir realidades falsas? Ahí es donde entra la mitomanía, un patrón de mentiras compulsivas que distorsiona la verdad. En este artículo, exploraremos a fondo estos dos fenómenos, sus diferencias cruciales y, lo más importante, te daremos herramientas prácticas para recuperar tu seguridad y vivir con autenticidad.

1. El Síndrome del Impostor: La sombra de la duda en el éxito

Imagina esto: has trabajado duro, has alcanzado una meta importante, y todos te felicitan. Pero, por dentro, sientes que en cualquier momento te "descubrirán", que no eres tan capaz como pareces. Esto es el Síndrome del Impostor, una experiencia psicológica donde, a pesar de tus logros objetivos, dudas constantemente de tus habilidades y temes ser expuesto/a como un "fraude". No es una falta real de talento, sino una percepción interna de no merecer el éxito.

 

¿Cómo se manifiesta y a quién afecta?

Este síndrome puede afectar a cualquiera, sin importar su profesión o estatus. De hecho, figuras como la ex Primera Dama Michelle Obama han hablado abiertamente de su experiencia. En sus memorias, "Becoming", Michelle relata cómo, incluso en la cima de su carrera, se preguntaba si el mundo debía tomarla en serio, viéndose a sí misma como "simplemente Michelle Robinson, esa niña del lado sur que fue a la escuela pública". Su testimonio nos muestra que la auto-duda puede persistir a pesar de los logros más impresionantes.


¿Por qué nos sentimos así?

El Síndrome del Impostor no surge de la nada. Puede ser alimentado por varios factores:

  • Comparación constante: Vivimos en un mundo donde las redes sociales nos muestran vidas "perfectas", lo que nos lleva a compararnos y sentirnos insuficientes.

  • Ambientes exigentes: Los entornos laborales competitivos y de alta presión pueden intensificar la auto-duda.

  • Presión social: La expectativa de tener éxito desde edades tempranas contribuye a esta sensación.

  • Sentimiento de no pertenencia: Como Michelle Obama, si eres la "única" persona de tu tipo (por género, origen, etc.) en un entorno, puedes sentir que no encajas, lo que mina tu confianza.

  • Estereotipos y subestimación: Los mensajes negativos o la subestimación de figuras de autoridad en el pasado pueden dejar una huella profunda, incluso si luego demuestras lo contrario con tus logros.

El "ciclo del impostor" es un bucle de ansiedad: te asignan una tarea, sientes ansiedad y auto-duda, lo que te lleva a procrastinar o a sobre-prepararte. Cuando tienes éxito, lo atribuyes a la suerte o al esfuerzo excesivo, no a tu capacidad, y el ciclo se repite.

Michelle Obama – La Lucha Personal de una Figura Global 

Michelle Obama, ex Primera Dama de los Estados Unidos y figura reconocida mundialmente, ha confesado públicamente que experimenta "un poco de síndrome del impostor", afirmando que "nunca desaparece". Describió vívidamente la sensación de "¿realmente me están escuchando?" y de cuestionarse si el mundo debería tomarla en serio, a pesar de sus inmensos logros. Esta sensación, según sus propias palabras, la ha acompañado desde la infancia, arraigada en sus orígenes de clase trabajadora y en las experiencias de no encajar en ciertos entornos.   

Varios factores contribuyeron a su experiencia con el Síndrome del Impostor. La sensación de no pertenencia es un elemento clave. La experiencia de Obama ilustra cómo la falta de un sentido de pertenencia, especialmente para mujeres, personas de clase trabajadora y personas de color en posiciones de poder o en entornos de élite, puede desencadenar sentimientos de impostor. Ella relató sentirse como "una visitante aterrizando en un país extraño" al llegar a Princeton desde su modesto vecindario. Los estereotipos también jugaron un papel significativo; ser parte de un grupo sujeto a estereotipos negativos sobre inteligencia o competencia complica aún más esta sensación. Obama expresó que siente que "todavía tiene algo que demostrar debido al color de mi piel, debido a la forma de mi cuerpo, quién sabe cómo me está juzgando la gente". Esta presión de representar a todo un grupo y la internalización de los estereotipos pueden alimentar el Síndrome del Impostor. Finalmente, la paradoja del alto rendimiento y la subestimación también fue un factor. Contrariamente a lo que se podría esperar, una educación superior y logros significativos pueden intensificar el Síndrome del Impostor. Los títulos de Obama de universidades de la Ivy League (Princeton, Harvard) generaron una inmensa presión para "estar a la altura". Además, ser subestimada por profesores ("No creo que seas material para Princeton") a pesar de sus habilidades, fomentó una persistente duda de sí misma 

 El caso de Michelle Obama, junto con las menciones de mujeres en puestos de liderazgo , demuestra que el Síndrome del Impostor no es simplemente una peculiaridad psicológica individual. Está profundamente influenciado por estructuras sociales, estereotipos y presiones sistémicas. La menor representación de mujeres en puestos directivos y los factores socioculturales y de género contribuyen a que las mujeres en estas posiciones se sientan más expuestas y duden de su autopercepción. Esto sugiere que abordar el Síndrome del Impostor de manera efectiva requiere no solo estrategias psicológicas individuales, sino también cambios sistémicos más amplios para fomentar entornos inclusivos y desafiar los estereotipos dañinos. El enfoque se desplaza de "¿Qué me pasa a mí?" a "¿Qué factores sociales contribuyen a este sentimiento?"

El Secreto del Artista – Una Confesión Famosa (Emma Watson)


Emma Watson, la aclamada actriz y activista, ha admitido abiertamente experimentar el Síndrome del Impostor. Ella declaró: "Ahora, cuando recibo reconocimiento por mi actuación, me siento increíblemente incómoda. Tiendo a encerrarme en mí misma. Me siento como una impostora", y añadió: "En cualquier momento, alguien va a descubrir que soy un fraude total y que no merezco nada de lo que he logrado".

 La experiencia de Watson refleja la de Obama en la persistente sensación de fraude a pesar del éxito innegable y el reconocimiento público. Esto subraya la universalidad del Síndrome del Impostor, que afecta a individuos en diversos campos, desde la política hasta el entretenimiento. Su incomodidad ante los elogios y la creencia de que no "merece" sus logros son manifestaciones clásicas del Síndrome del Impostor.

Para figuras públicas como Emma Watson, la validación externa (premios, adoración de los fans) es inmensa. Sin embargo, esto a menudo exacerba el Síndrome del Impostor en lugar de aliviarlo. Cuanto más elogio reciben, mayor es la presión interna para "mantener la fachada" y más profundo el miedo a ser "descubiertos". Esto se debe a que su sistema de creencias interno atribuye el éxito a factores externos o a la suerte, lo que amplía aún más la brecha entre la percepción pública y la autopercepción privada. Esta dinámica sugiere que para las personas en roles altamente visibles o aclamados, los mismos mecanismos de reconocimiento público pueden intensificar inadvertidamente su lucha interna con la autoestima, dificultando la internalización de sus logros. 

2. Mitomanía: Cuando la mentira se vuelve una realidad

Mientras el Síndrome del Impostor es una batalla interna con la verdad de tus logros, la mitomanía es un fenómeno diferente. Se define como una tendencia sistemática y compulsiva a mentir sin necesidad aparente, hasta el punto de que la persona puede llegar a creer sus propias falsedades. No se trata de una mentira ocasional, sino de un patrón de comportamiento arraigado que distorsiona la realidad.

¿Por qué y cómo mienten los/as Mitómanos/as?

Las personas con mitomanía mienten por una compulsión, un impulso abrumador que sienten como una necesidad, no como una elección consciente. Pueden mentir sobre grandes aspectos de su vida o sobre detalles insignificantes, y a menudo les cuesta distinguir entre la verdad y sus invenciones.

Ejemplos reales con casos (más común de lo que parece) :

Carlos V Imagina a "Carlos", un joven que, a pesar de tener un trabajo estable, se siente insignificante. Para impresionar a sus amigos y a una nueva pareja, empieza a inventar que es un exitoso empresario con múltiples negocios internacionales, que viaja constantemente y que tiene contactos con celebridades. Al principio, estas mentiras le dan una sensación de poder y admiración. Sin embargo, a medida que la red de mentiras crece, Carlos se ve atrapado en su propia ficción, viviendo con una ansiedad constante por ser descubierto y perdiendo la capacidad de distinguir su vida real de la que ha inventado.

 Borja T : El Profesional Fabricado: Un hombre de 42 años, con estudios de secundaria, fue hospitalizado después de presentarse en un juzgado como un abogado recién nombrado, paseándose con una toga. Inicialmente, dijo que quería impresionar a una novia abogada, pero luego cambió su historia, afirmando que su deseo de ser abogado era de toda la vida. Su historial reveló que, desde la adolescencia, mentía sin razón aparente, presentándose como médico o abogado a desconocidos en varias ciudades. Aunque en una ocasión pidió dinero prestado (que su hermano cubrió), la mayoría de sus mentiras no tenían un beneficio externo claro. Este caso ilustra cómo la compulsión por mentir puede llevar a la creación de realidades ficticias, incluso cuando las consecuencias son embarazosas o insostenibles, y cómo la persona puede llegar a creer sus propias invenciones.

Felipe A : La Narrativa Autodestructiva: Otro caso es el de un hombre que mintió repetidamente a sus compañeros de trabajo, llegando a afirmar que padecía una enfermedad terminal. Esta mentira inicial lo obligó a inventar más y más falsedades para encubrir la anterior, hasta el punto de que dejó de ir a trabajar por completo, lo que resultó en su despido. Su familia perdió la confianza en él, y finalmente se sintió tan desesperado que buscó ayuda. Las consecuencias de sus mentiras, en términos de angustia emocional y pérdida de empleo, superaron con creces cualquier ganancia percibida. Este ejemplo muestra la naturaleza autodestructiva de la mitomanía, donde la red de engaños se vuelve insostenible y conduce a un deterioro personal y social significativo.

¡Conoces algun caso como estos ? Relatalo en los comentarios , al final del capitulo 

3. Relación entre ambos fenómenos: La Inseguridad como raíz común

Aunque el Síndrome del Impostor y la Mitomanía son distintos, comparten una raíz común: la inseguridad y la baja autoestima.

La diferencia fundamental radica en la relación con la realidad:

  • Quien sufre el Síndrome del Impostor es competente y exitoso, pero se siente como un fraude. Su preocupación es la verdad y la precisión de sus capacidades, y a menudo se sobre-prepara para evitar ser "descubierto" por algo que cree que le falta.

  • El mitómano, en cambio, crea una realidad falsa a través de la mentira compulsiva. Su intención es manipular la percepción externa para obtener admiración o evitar consecuencias, sin preocuparse por la verdad objetiva.

En ambos casos, el miedo al juicio y la necesidad de validación externa juegan un papel crucial. La persona con Síndrome del Impostor teme no ser "suficiente" y se esfuerza al máximo para compensarlo. Si no se desarrollan mecanismos de afrontamiento saludables, esta profunda inseguridad podría, en casos extremos, empujar a alguien a fabricar o exagerar la realidad (como en la mitomanía) para encajar o ser aceptado/a.

4. Soluciones y estrategias prácticas: Recupera tu confianza y autenticidad

Superar el Síndrome del Impostor y abordar la mitomanía son viajes que requieren compromiso y, a menudo, ayuda profesional.

 Para Combatir el Síndrome del Impostor:

  1. Reestructura tus Pensamientos:

    • Identifica tus pensamientos negativos automáticos ("No merezco esto", "Fue suerte").

    • Desafíalos: Pregúntate si hay pruebas reales de que eres incompetente. ¿Tus logros objetivos contradicen esos pensamientos?

    • Reemplázalos: Cambia "Tuve suerte de conseguir este trabajo" por "He trabajado duro para llegar a donde estoy y merezco este éxito". Céntrate en los hechos, no en los sentimientos subjetivos.

  2. Cultiva la Autoeficacia:

    • Documenta tus logros: Lleva un diario o un "archivo de éxitos" donde registres cada logro, grande o pequeño. Esto te dará pruebas tangibles de tu progreso.

    • Acepta el reconocimiento: Cuando te feliciten, simplemente di "Gracias, trabajé duro para ello". Internaliza el cumplido.

    • Divide tus metas: Las metas grandes pueden abrumar. Descomponlas en pasos pequeños y manejables (usa el método SMART: Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas, con Plazo). Cada pequeño paso completado refuerza tu seguridad.

  3. Practica la Autocompasión y Autoaceptación:

    • Sé amable contigo mismo/a: Trátate con la misma amabilidad y comprensión que le darías a un amigo cercano que comete un error.

    • Acepta la imperfección: Entiende que nadie es perfecto y que cometer errores es parte del aprendizaje y el crecimiento. Esto reduce la auto-crítica destructiva.

  4. Busca Apoyo y Conexión:

    • Comparte tus sentimientos: Habla con colegas, amigos, familiares o mentores de confianza. Te darás cuenta de que no estás solo/a y obtendrás nuevas perspectivas.

    • Pide ayuda: Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de inteligencia y fortaleza. La colaboración enriquece.

  5. Replantear la Motivación:

    • Cambia el enfoque de las recompensas externas (motivación extrínseca) a la satisfacción y el disfrute internos (motivación intrínseca). Por ejemplo, en lugar de estudiar solo para aprobar, hazlo porque te fascina el tema. Esto fortalece tu autoestima y reduce la dependencia de la validación externa.

  6. Abraza el Cambio y la Resiliencia:

    • Reconoce que el miedo al cambio es natural, pero no dejes que te paralice.

    • Visualiza el éxito y los beneficios de salir de tu zona de confort.

    • Practica el mindfulness para observar tus emociones sin juzgarlas.

    • Recuerda que eres más fuerte y adaptable de lo que crees, como el ave fénix que resurge de las cenizas.


 

Para identificar y tratar la Mitomanía:

Identificar la mitomanía en uno mismo o en otros puede ser complejo, ya que la persona a menudo cree sus propias mentiras. Sin embargo, si observas un patrón de mentiras compulsivas que causan problemas en las relaciones, el trabajo o la vida diaria, y la persona parece incapaz de controlarlas, es una señal de alarma.

Orientaciones:

  • Conciencia: El primer paso es que la persona reconozca que tiene un problema y desee cambiar. Sin esta conciencia, la ayuda es limitada.

  • Apoyo emocional: Ofrece un entorno de apoyo, pero sin validar las mentiras. Fomenta la comunicación honesta.

  • Ayuda profesional: La mitomanía es un problema psicológico complejo que a menudo se asocia con baja autoestima y otros trastornos. Es fundamental buscar orientación psicológica profesional. Un terapeuta puede ayudar a la persona a identificar las causas subyacentes de la mentira, desarrollar mecanismos de afrontamiento saludables, mejorar la autoestima y las habilidades sociales, y aprender a vivir con la verdad.

Conclusión: haz tu viaje hacia la Autenticidad

El Síndrome del Impostor y la mitomanía son dos caras de la moneda de la inseguridad, pero con caminos de solución distintos. Reconocerlos es el primer paso para liberarte de la carga de la auto-duda o de la prisión de las mentiras compulsivas.

Recuerda que el crecimiento personal es un viaje continuo, no un destino fijo. Cada paso que das para desafiar tus miedos, celebrar tus logros y ser más auténtico/a es una victoria valiosa. Como dijo Confucio: "Nuestra mayor gloria no es no haber caído nunca, sino levantarnos cada vez que caemos". Y como nos enseña la vida, "si no arriesgas nada, arriesgas aún más".

Es el momento de abrazar tu verdadero valor, de salir del capullo y de vivir una vida con propósito y alegría.

  • ¿Te sientes identificado/a con el Síndrome del Impostor o conoces a alguien que luche con la mitomanía? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios y únete a la conversación!

  • Si este artículo te ha sido útil para entender mejor la autoestima y la seguridad, ¡ayúdanos a llegar a más personas! Compártelo en tus redes sociales.

  • ¿Qué pequeña acción vas a empezar a aplicar hoy para fortalecer tu autoestima y combatir la auto-duda? ¡Déjanos tu comentario!


domingo, 24 de marzo de 2013

Los cambios en el estado de ánimo: Como superarlos


"Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas".

Mario Benedetti   

Con este bello poema Benedetti nos expresa la volatilidad de los estados de ánimo. Y hemos querido que este post no esté cargado de las descripciones de los estados de ánimo desde un punto de vista patológico. Hoy lo vamos a analizar desde un punto de vista mucho más normalizado: desde el punto de vista de aquellas personas que le cambia el humor, sin saber porqué y las razones que la llevan a ello y le generan algunos inconvenientes con ellas mismas o los demás. 
 No , no somos responsables de nuestro estado de ánimo, aunque si que lo somos del tiempo que permanecemos anclados en él.
Las emociones (ya las describiamos en nuestro anterior post) y los estados de ánimo están intimamente ligados  y además están relacionados también con la comunicación (como también referíamos en otro Ted-post), están muy conectados. 
Los días que te levantas de la cama un poco depre, triste, solo/a,el día que llegas al trabajo bastante irritable, el dia que todo te sienta mal, los momentos en los que cualquier cosa que te proponen te parece mal.... , estas son algunas de las situaciones que a veces se te presentan y no sabes muy bien a que se deben. Incluso a veces te cuesta reconocerlos. estos estados de ánimo sin causa aparente son los que nos dificultan nuestro día a día. No deben confundirse con la patología. Aquellos que se mantienen a lo largo del tiempo, durante meses incluso, que indican ya que hay una patología emocional: depresión, ansiedad, crisis bipolares.... Aunque no es frecuente confundir una patología con un estado de ánimo y mucho menos etiquetar a la gente con alguno de los síntomas del cambio del estado de ánimo como si fuera una patología. (Algo que debemos evitar con la gente que los padece, ya que perjudican su mejora). Afirmaciones como "..Eres un/a depresivo/a" , "Eres un/a maníaco/a/depresivo/a..., un/a bipolar" son afirmaciones frecuentes de amigos/as, familias y conocidos, pero causan un efecto negativo y de indefensión de la persona que lo recibe que acaba creyéndose que no puede luchar contra esa etiqueta.       
Las emociones son procesos neuroquímicos y cognitivos relacionados con la arquitectura de la mente —toma de decisionesmemoriaatenciónpercepción,imaginación, que han sido perfeccionadas por el proceso de selección natural como respuesta a las necesidades de supervivencia y reproducción. La interacción del organismo con el entorno constituye la matriz biológica de la experiencia subjetiva y social del ser humano, que identifica de este modo el carácter favorable o desfavorable del entorno hacia esta lucha.
Los estados de ánimo no están relacionados con acontecimientos determinados, como es el caso de las emociones. 
Las diferentes épocas del año, los días de la semana, diversos momentos de nuestras vidas, la situación atmosférica... Todas estas circunstancias y muchas otras, tienen la capacidad de teñir nuestro estado de ánimo personal y condicionarlo. Factores como el tiempo, la edad, el lugar en el que nos encontramos, el momento del día... intervienen y modifican nuestro estado de ánimo.
·   PPodemos acceder a transformaciones de nuestra emocionalidad a través del lenguaje, de lo que nos decimos a nosotros mismos, por eso decimos que a través de la conversación, de la ayuda de un/a buen/a profesional (psicólogo) podemos rediseñar estados de ánimo. Veamos algunas pautas para llevarlo a cabo en el siguiente apartado: 
  Como mejorar nuestro estado de ánimo

  1. .-Es básico e importante convertirse en un buen observador de estados de ánimo, es importante desarrollar y refinar la capacidad para acceder a nuestro mundo emocional y al de las personas que nos rodean, a través de la observación y de la reflexión. En general, tenemos poco contacto con nuestro mundo emocional y, en ocasiones, este contacto está totalmente bloqueado. Saber reconocer nuestros sentimientos es algo trascendental. Ya hablábamos en el capítulo de Inteligencia emocional de ello.
  2. .-No somos responsables de nuestro estado de ánimo, sin embargo, si somos responsables del tiempo que decidimos permanecer anclados en él. Si reconocemos que no somos productores de nuestros estados de ánimo, sino que son éstos los que nos producen a nosotros, podremos intervenir más fácilmente y de forma más liviana en nuestros estados de ánimo.
  3. .-Debemos cuidarnos de las historias que hemos fabricado nosotros/as mismos/as en torno a nuestros estados de ánimo. Tendemos a encontrar correctos nuestros estados de ánimo y podemos dar infinitas razones del enorme sentido que tiene el estar en ellos. Es importante recordar que a menudo el estado de ánimo no se produjo por lo que contamos en nuestra historia, sino que fue el estado de ánimo el que produjo la historia. Es al revés.
  4. .-Una vez que identificamos el estado de ánimo, deberíamos buscar los juicios que corresponden a él. es decir, los pensamientos o supuestos subyacentes que hay detrás de cada pensamiento. Hay que hacerse una serie de preguntas para poder superarlosCómo estoy juzgando al mundo, es decir ¿…si el mundo es como es o acaso lo estamos viendo como producto de nuestro estado de ánimo…? Cómo estoy juzgando a la gente que me rodea, que juicios estoy emitiendo sobre ellos. Si son reales o están siendo producto de mi estado de ánimo.  ¿Qué juicios tengo acerca de mí mismo? Si tengo mi autoestima intacta o estoy sufriendo una bajada de la autoestima relacionada con este inexplicable estado de ánimo… Si los pensamientos negativos sobre mi mismo están condicionando mi visión de mi mismo.¿Qué juicios tengo acerca del futuro? Posiblemente el futuro lo tengamos pigmentado del color con lo que el estado de ánimo nos está contaminando. Quizás ayer, o hace dos días, o mañana lo veamos de forma distinta… Estas preguntas deberían bastar para especificar el estado de ánimo en que nos encontramos
  5. .-Identificada la estructura de nuestros pensamientos y el lenguaje y las palabras que usamos con nosotros mismos, los pensamientos automáticos que contienen nuestros estado de ánimo, podemos buscar acciones que realizar para cambiar esas afirmaciones, juicios, etc.. Ponernos manos a la obra para llevar a cabo acciones concretas de cambio. Estas acciones pueden incluir conversaciones con terceras personas. No debemos permitir que nuestro estado de ánimo bloquee nuestra acción.  
  6. .-Si nos damos cuenta de que tendemos a ser recurrentes en ciertos estados de ánimo, podemos también realizar acciones para anticipar los momentos en que el estado de ánimo va a aparecer nuevamente. Así podremos construir nuevos repertorios o acciones alternativas para no entrar en el estado de ánimo recurrente.
  7. .-Relaciones Sociales: Una acción posible es sumergirnos entre personas con las cuales nuestro estado de ánimo no tiene cabida. Es decir no ir buscando o encontrando y alinearnos continuamente con personas que su estado de ánimo coincide con el nuestro. Hay veces que parece que estar con ellas, que nos escuchen es bueno para nosotros. Pero a veces actúa como trampa. Es necesario también relacionarse con otras personas, con gente que tiene otra forma de ver las cosas. Eso nos ayudará a cambiar, porque los estados de ánimo son contagiosos. Esto también opera en sentido inverso: si nos rodeamos de personas que tienen un estado de ánimo negativo, podemos contagiarnos de ellas.
  8. .-No debemos olvidar la conexión con el cuerpo. Si cambiamos la postura corporal, practicamos ejercicio, aprendemos a respirar o a relajarnos, ciertos estados de ánimo desaparecerán. La música es también una forma efectiva de intervenir a nivel corporal. Ya lo hemos dicho en otros post. Poner nuevos hábitos que nos mejoren el estado de ánimo es esencial y pasar a la acción es fundamental.  


Tres estados de ánimo frecuentes: El Resentimiento, la aceptación y la paz interior y la Resignación 

EL RESENTIMIENTO es un estado de ánimo que tiene una conversación subyacente con nosotros mismos en la cual interpretamos que hemos sido víctimas de una acción injusta y en la que alguien aparece como culpable por lo que nos sucede (una persona, nuestra expareja, un grupo de personas, toda una categoría de individuos, nuestra empresa u organización, o incluso la vida misma o el mundo entero). Es difícil de identificar, y muy difícil darse cuenta de que actúa en lo más profundo de nuestro ser. Pero opera de una manera muy efectiva en nuestro pensamiento. Es como un filtro incapacitante para que aparezcan otros sentimientos.  
El resentimiento no para aquí. La persona resentida hace además una declaración que señala a otra persona: aquel que cometió la injusticia, pagará por ello. Aparece así el deseo de venganza como subproducto habitual del resentimiento. La venganza es un sentimiento muy potente, es incapaz de interactuar con un pensamiento positivo hacía la otra persona.  
El estado de ánimo del resentimiento se asemeja mucho al de la ira. La principal diferencia reside en que la ira se manifiesta abiertamente y el resentimiento permanece escondido, permanece oculto en nuestro pensamiento. Por ello es mucho más dañino. Además reconocernos como “resentidos/as” es ya un ejercicio que nos genera malestar y no digamos reconocernos ante los demás (algo altamente improbable).  Permanece como una conversación privada. Crece en el silencio y rara vez se manifiesta directamente o lo hace ante personas no adecuadas (decimos no adecuadas porque aparece como queja ante terceras personas que no pueden hacer nada efectivo para aliviar el estado de ánimo resentido. Por el contrario, la queja ante terceras personas suele alimentar el estado de ánimo de resentimiento y hacerlo crecer, por lo que hay que manejarlo con cuidado).
Normalmente encontraremos una promesa o/y unas expectativas consideradas legítimas que, en ambos casos, no son cumplidas. Pero además, es necesario que exista una situación que obstruya o impida manifestar nuestra ira o hacer una reclamación. Si fuéramos capaces de expresarlo y canalizarlo sería más fácil. Por eso es muy recomendable fomentar estos espacios o canales de comunicación para expresarlo. Esto evitará muchos problemas futuros.
El resentimiento surge de la impotencia y a menudo la reproduce. Una razón para esconder la ira y dejar que se desarrolle el resentimiento es cuando nos encontramos en una situación precaria de poder. Tenemos miedo de hacer nuestra reclamación y por eso la mantenemos oculta. A veces el carácter introvertido y las dificultades psicológicas o alguna enfermedad mental también dificulta la expresión de reclamación. Por eso, en las situaciones de liderazgo en las empresas, pueden surgir muchos casos de resentimiento por parte de los subordinados. Esto genera a veces conflictos y problemas que acaban en situaciones muy comprometidas para todas las personas que se encuentran en esa situación.  
La persona en resentimiento se ve afectada por un sufrimiento penetrante y muchas veces casi permanente, que se manifiesta en múltiples situaciones de su vida. La persona resentida, además, ve bloqueada su capacidad de actuar, porque se mantiene sumida en una conversación que se niega a aceptar la pérdida sufrida, la situación que ha cambiado, se asienta en el pasado (en lo que ocurrió y lo que debía haber ocurrido) y cierra puertas al futuro. En este sentido el resentimiento es un estado de ánimo que esclaviza a quién la padece y por tanto incapacita para crecer a la persona.
Es frecuente también en las relaciones de pareja y en las separaciones y divorcios. Y es bueno aprender a canalizarlo para intentar construir una nueva situación que será el resultado de la nueva etapa de la vida que se afronta y para ello es muy necesario cerrar los resentimientos y canalizarlos no contra “la otra parte”.
 Los pensamientos subyacentes y las creencias en un proceso de resentimiento conllevan las siguientes afirmaciones interiores y que aunque las reconozcamos, cuesta hacerles frente:

1. Afirmo que sucedió (o no sucedió), determinado hecho (X) , siempre en clave de las circunstancias que rodearon al hecho en sí que es el inicio del problema…  
2. Juzgo que ello implica el incumplimiento de una promesa legítima que me fue dada o el incumplimiento de una expectativa legítima que yo tenía respecto de alguien o de algo, de alguna responsabilidad, .
3. Juzgo que ese hecho X me causó un daño irreparable y restringió mis posibilidades actuales y futuras.
4. Juzgo que esto no es justo.
5. Declaro que A (una persona, un grupo de personas o el conjunto de la humanidad) es responsable de dicho daño.
6. Juzgo que no puedo hacer nada para que A repare el daño que me ocasionó.
7. Declaro asimismo que esto es una injusticia. 
Los distintos pensamientos estimulan un comportamiento, a veces oculto por el "castigo social" que puede conllevar de rechazo de personas que puedan percibir la intencionalidad del daño por venganza y a veces explicito para dar a conocer socialmente la venganza realizada. Todo ello con distintas acciones que van desde el descrédito a la generación de acciones judiciales o de perdidas económicas y/o afectivas. En las separaciones y/o divorcios se actúa bajo este sentimiento tan dañino para el bienestar de los hijos por parte de uno o de los dos miembros de la expareja.

     LA ACEPTACIÓN O PAZ INTERIOR   Entendemos este estado de ánimo como diametralmente opuesto al del resentimiento. Es como la  otra parte de un contínuo en el proceso de superación del resentimiento. Exige una expresión de reconciliación. Decimos estar en paz cuando aceptamos vivir en armonía con las posibilidades que nos fueron cerradas. Estamos en paz cuando aceptamos las pérdidas que no está en nuestras manos cambiar. La única manera de superar el resentimiento es a través de la aceptación y, desde ahí, hay únicamente dos caminos: el perdón o la reclamación. 

El proceso de aceptación requiere los siguientes pasos:
1. Aceptamos las puertas que nos fueron cerradas, independientemente de las causas
2. Aceptamos las pérdidas de lo que no está en nuestras manos cambiar, ya se ha producido y poco podemos hacer. 
3. Aceptamos que podemos cambiar lo cambiable, sin el lamento amargo e inútil de lo que no podemos cambiar. El lamento continuo no te lleva a ninguna parte. Si te puede llevar a resentimiento permanente. 
4. El proceso de reclamación, por su parte, tiene también de una serie de pasos que han de ser dados:
1. Tú me prometiste “X” y no has cumplido
2. Eso me ha provocado el daño “Y”
3. Yo creo que tú eres responsable de ese daño y yo te perdono por lo que has hecho
4. Te pido que, para reparar el daño, hagas A,.....
5. (si la otra persona acepta): Gracias. Si no, habrá que negociar (si es posible). 
Todo este proceso debe ser explicito, es decir hablado, comunicado, buscando espacios de diálogo y de comunicación formal e informal.  

LA RESIGNACIÓN COMO ESTADO DE ÁNIMO
   La resignación es otro estado de ánimo en el que a veces podemos encontrarnos. La resignación es un estado de ánimo que tiene la creencia oculta de que nada de lo que se haga puede cambiar una determinada situación. Es un estado que implica que la persona se da por vencida ante cualquier situación que se le haya presentado.
   Como decía Balzac "La resignación es un suicidio cotidiano". 

En la empresa es frecuente que la resignación mate el talento. Normalmente las personas que están como resignados y son verdaderos muertos vivientes para una organización siempre dudan de si algún objetivo concreto se puede alcanzar. Piensan siempre en ideas y propuestas, no en hechos. Se quedan sólo en buenas intenciones. Bajan los brazos al instante. Sienten miedo al fracaso. No pasan a la acción, se quedan quietos. Se dicen, ‘nunca seré capaz de hacerlo’. Sólo ven defectos. Para ello las empresas tambien han de hacer esfuerzos: en la claridad (en las funciones), responsabilidad (dotar de autonomía y flexibilidad), valoración del trabajo (dando feedback de lo realizado) y mejorando la relación (comunicación permanente y orgullo de pertenencia a la organización). Pero aún así hace mucha falta la voluntad para el cambio del resignado/a. Con frecuencia las excusas y las causas ajenas a la persona son las que prevalecen antes de cambiar. Para ello es importante tener una cultura abierta y participativa, positiva y realista que estimule la participación y el compromiso (pero será objeto de otro capítulo).       
La persona que tiene un estado de ánimo resignado cree que es realista y tiene numerosos juicios para fundar su realidad. De esta manera, la persona resignada está atrapada, no puede hacer nada para cambiar la situación. No ve el futuro como un espacio en el que la intervención sea posible. Si este estado de ánimo se perpetúa hablamos entonces de sentimiento de indefensión y de parálisis.
La modificación de la resignación como estado de ánimo pasa por la revisión de todos los juicios que fundan dicha resignación. El dibujo de la derecha expresa claramente cúal puede ser nuestra actitud frente a la resignación. Cuando la persona tiene una resignación permanente o de manera muy frecuente necesita un apoyo de un terapeuta, de un/a psicólogo/a. El trabajo del profesional es el de hacer pasar a la persona resignada de un estado de ánimo de resignación a la ambición de lograr el cambio que desea.

Esperamos que sirva para su ayuda. No obstante la mejor ayuda son sus comentarios, sus experiencias, sus puntos de vista. Háganos llegar a través de los comentarios del Blog. Son de gran ayuda para mucha gente. Gracias.  


Entrada destacada

  ¡Adiós al Paraíso, Hola a la Ansiedad! Tu guía definitiva para superar el bajón postvacacional Este post explora el común "bajón pos...