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jueves, 7 de agosto de 2025


 

Tus nuevos desafíos ante la vida, ante Nuevas Oportunidades: Cómo afrontar el cambio y transformar tu vida

Introducción: El Cruce de Caminos del Cambio

En la travesía de la vida, existen momentos que actúan como verdaderos puntos de inflexión, instantes en los que se percibe una punzada de "ahora o nunca". Esta sensación emerge con la energía renovada que trae un nuevo año, la introspección de un cumpleaños, el final de unas vacaciones que invitan a reevaluar la rutina, o incluso la ruptura de una etapa que abre paso a un nuevo comienzo. Son momentos universales en los que la reflexión se vuelve inevitable, y la mente se detiene para formular preguntas existenciales: "¿Soy feliz? ¿Estoy en el camino correcto?". Sin embargo, esta introspección, en lugar de llenarse de esperanza, a menudo se tiñe de ansiedad ante lo desconocido.

Estos puntos de inflexión no siempre son buscados; en ocasiones, parecen presentarse de forma espontánea cuando un individuo está preparado para escuchar su llamado. Pueden manifestarse a través de la influencia de figuras inspiradoras, como profesores que elevan las aspiraciones, colegas que abren nuevos horizontes profesionales, o incluso lecturas que reorientan el camino de vida. Estos momentos de cambio, ya sea dejar un trabajo insatisfactorio, conocer a alguien transformador, cambiar de ciudad, o decidir aprender algo nuevo, son catalizadores para la redefinición personal.

La percepción de estos hitos como oportunidades para reevaluar y reorientar la vida es una tendencia inherente a la psicología humana. Estos marcadores cronológicos o eventos significativos funcionan como un "efecto de nuevo comienzo", ofreciendo una especie de reinicio mental que predispone a las personas a la reevaluación y al establecimiento de nuevas metas. La capacidad de reconocer y aprovechar estos momentos es fundamental, ya que ofrecen una pizarra en blanco psicológica que fomenta un comportamiento proactivo. Al comprender esta inclinación universal, se puede normalizar la sensación de introspección y la posible ansiedad que acompaña a estos periodos, lo que permite que el individuo se sienta comprendido desde el principio. Además, esto sugiere que dichos momentos son óptimos para la orientación y el apoyo, dado que las personas ya están preparadas para la reflexión y la acción, lo cual es esencial para el crecimiento personal significativo.

El propósito de este análisis es proporcionar herramientas prácticas y una mentalidad positiva para navegar estas transiciones, transformando la ansiedad potencial en un motor para un crecimiento personal profundo.

El Miedo al Cambio: Entendiendo Nuestra Resistencia Natural

Enfrentar el cambio evoca una respuesta natural de miedo o resistencia en los seres humanos; no es un signo de debilidad, sino una reacción innata, a menudo con raíces evolutivas. La mente humana busca estabilidad y predictibilidad, y cualquier alteración de esta sensación de control puede generar ansiedad e inseguridad.

Un concepto fundamental en esta resistencia es la zona de confort, un estado psicológico donde la familiaridad y la predictibilidad otorgan una sensación de seguridad y control. Aunque esta zona no siempre sea ideal o satisfactoria, su conocida seguridad a menudo prevalece sobre el deseo de mejora. Sin embargo, permanecer en esta situación durante demasiado tiempo puede conducir al estancamiento, impidiendo el avance emocional y mental y cerrando el paso a nuevas oportunidades. Esta dinámica revela una paradoja: el deseo humano de estabilidad y previsibilidad, que impulsa la creación y el mantenimiento de una zona de confort, se opone directamente a la necesidad de crecimiento y nuevas experiencias. Si bien esta zona ofrece seguridad inicial, con el tiempo puede fomentar la rigidez conductual y limitar la exposición a lo nuevo, lo que inevitablemente conduce al estancamiento personal y a la pérdida de oportunidades. El miedo a lo desconocido actúa entonces como un poderoso mecanismo de refuerzo, atrapando a las personas dentro de esta zona y perpetuando el ciclo de inacción.

La resistencia se intensifica con el miedo a lo desconocido, también conocido como neofobia. La incertidumbre inherente a lo nuevo genera ansiedad, ya que lo familiar se percibe como más seguro, incluso si resulta desagradable. La mente tiende a anticipar resultados negativos, malestar o daño, a menudo a través de pensamientos irracionales. Este temor puede tener un origen evolutivo, como una ventaja para la supervivencia de nuestros ancestros, o ser aprendido a través de experiencias negativas pasadas.

Además, el peso de las expectativas contribuye significativamente a esta resistencia. Esto incluye el temor al fracaso, a cometer errores, o incluso, paradójicamente, el miedo al éxito y las responsabilidades que este podría acarrear. La preocupación por no cumplir con estándares autoimpuestos (perfeccionismo) o con las expectativas percibidas de los demás ("miedo al qué dirán") puede generar una presión abrumadora. Las expectativas, tanto internas como externas, influyen de manera sustancial en la disposición y capacidad para abrazar el cambio. Las expectativas excesivamente altas de resultados perfectos o el temor a no cumplir con los juicios externos generan una intensa presión psicológica. Esta presión, combinada con la incertidumbre de las situaciones nuevas, amplifica el miedo al fracaso o a la humillación, lo que lleva a comportamientos de evitación y una fuerte resistencia al cambio. Por el contrario, la adopción de expectativas más realistas y la práctica de la autocompasión pueden mitigar significativamente esta presión, haciendo que la perspectiva del cambio sea menos intimidante y más manejable. Estos miedos pueden paralizar la iniciativa y conducir a comportamientos de evitación.


Aunque este miedo es una respuesta natural, permitir que dirija la vida puede llevar al estancamiento y a la pérdida de oportunidades, impidiendo el avance y la apertura de nuevos caminos.

Tres Pilares para un Cambio Exitoso y Transformador

Una vez comprendida la resistencia al cambio, el siguiente paso es enfocar la energía en la construcción de un camino proactivo. La transformación personal se sustenta en tres pilares fundamentales que, al ser aplicados, pueden convertir la incertidumbre en una fuerza impulsora para el crecimiento.

1. Redefine tu Brújula: Reformulando tus Objetivos con Propósito

La forma en que se conciben los objetivos influye profundamente en la motivación y el éxito. La clave reside en desplazar el enfoque de las presiones externas (motivación extrínseca) hacia los deseos y valores internos (motivación intrínseca). Cuando la fuerza motriz emana del interior, el esfuerzo se convierte en su propia recompensa.

Por ejemplo, en lugar de formular una meta como "Tengo que bajar de peso", que a menudo se basa en una obligación externa, es más efectivo reformularla a "Quiero sentirme más fuerte y con más energía". Esta última conecta directamente con el bienestar personal y una sensación positiva, haciendo que la actividad sea gratificante por sí misma.

Otros ejemplos de esta reformulación incluyen:

  • De "Estudio para aprobar un examen" a "Estudio porque me fascina aprender sobre el Marketing y ampliar mi conocimiento".

  • De "Hago ejercicio para perder peso para un evento" a "Hago ejercicio porque me encanta sentirme fuerte, equilibrado y con energía".

  • De "Asumo más responsabilidades para un ascenso" a "Asumo más responsabilidades porque disfruto resolviendo problemas y creciendo profesionalmente".

  • De "Medito porque mi médico me lo aconsejó para reducir el estrés" a "Medito porque disfruto de la sensación de paz y autoconciencia que me aporta".

Los objetivos motivados intrínsecamente son más sostenibles y satisfactorios, conduciendo a un crecimiento personal más profundo, ya que la recompensa es inherente a la actividad misma. Este control interno sobre la motivación es crucial para el compromiso a largo plazo. Cuando las metas son impulsadas por un deseo interno, el proceso se vuelve inherentemente gratificante. Esta recompensa intrínseca fomenta un esfuerzo sostenido, compromiso y resiliencia, incluso cuando las recompensas externas son inexistentes o se retrasan, o cuando surgen obstáculos. Por el contrario, la motivación extrínseca a menudo conduce a un cumplimiento a corto plazo que disminuye una vez que se logra la recompensa externa o se evita el castigo, lo que puede llevar al agotamiento o al abandono del objetivo.

Es fundamental definir metas que sean verdaderamente propias, alineadas con los valores, pasiones y aquello que genera alegría, en lugar de lo que se percibe como una obligación o una expectativa ajena. Esta relevancia personal confiere un significado profundo al viaje de transformación.

2. Disfruta del viaje que estas haciendo en tu vida, no solo el destino: Mira y experimenta la Belleza del Proceso

El cambio rara vez sigue un camino lineal; es un viaje con altibajos, contratiempos y momentos de duda. La vida no se detiene, y la capacidad de adaptarse y levantarse después de una caída es lo que forja la fortaleza. Comprender esta realidad prepara al individuo para la naturaleza no siempre predecible de la transformación.

En este viaje, la resiliencia es una cualidad indispensable. Se define como la capacidad de recuperarse de las dificultades, adaptarse y crecer más fuerte a partir de la adversidad. Metáforas potentes ilustran este concepto, como el Ave Fénix que resurge de sus cenizas, simbolizando una transformación genuina y la emergencia de una versión más fuerte después de los desafíos. Otra imagen poderosa es la del junco flexible que se dobla con el viento en lugar de romperse, destacando la adaptabilidad y la fortaleza interna. Cuando las personas practican la autocompasión (tratarse a sí mismas con amabilidad, reconocer la humanidad compartida en el sufrimiento y ser conscientes de sus emociones), reducen eficazmente la autocrítica destructiva y el miedo a cometer errores. Esta aceptación, a su vez, fomenta la resiliencia psicológica, ya que permite ver los contratiempos como oportunidades de aprendizaje en lugar de fracasos catastróficos. Esta resiliencia mejorada permite perseverar a través de los inevitables altibajos del cambio, haciendo que el proceso de transformación sea más sostenible y menos propenso a ser abandonado debido a fracasos percibidos o desánimo.

Es crucial celebrar los pequeños logros a lo largo del camino. Estos "pequeños esfuerzos realizados día tras día" construyen impulso, elevan la moral y proporcionan pruebas tangibles de progreso, evitando la sensación de abrumamiento. La naturaleza a largo plazo de un cambio personal significativo puede ser desalentadora y abrumadora, lo que a menudo lleva a la desmotivación si el progreso no es inmediatamente visible o si la meta final parece demasiado lejana. Celebrar los pequeños logros (incluso los más insignificantes) proporciona un refuerzo positivo regular e inmediato, que actúa como una poderosa fuente de motivación intrínseca. Esta retroalimentación positiva constante combate los sentimientos de abrumamiento, estancamiento y dudas, manteniendo así el impulso y reforzando la creencia de que el objetivo más grande es alcanzable, haciendo que el viaje general se sienta más manejable, menos intimidante y, en última instancia, más placentero. Se puede celebrar de formas sencillas, como registrar el progreso en un diario, compartir los logros con un amigo de confianza para obtener validación y apoyo, o concederse una pequeña recompensa significativa.

Un componente vital para este proceso es la autocompasión: tratarse a uno mismo con amabilidad, comprensión y aceptación, especialmente durante los contratiempos o cuando se cometen errores. La autocompasión ayuda a reducir la autocrítica destructiva, promueve una visión realista de los errores ("el error como algo no catastrófico") y fortalece la resiliencia. Implica reconocer la humanidad compartida en la lucha, en lugar de aislarse en la vergüenza. Al aceptar las emociones sin juzgarlas, se facilita la regulación de estados emocionales complicados y se fomenta una actitud más constructiva ante los fallos.

3. Tu Primer Paso: Creando un Plan de Acción Pequeño pero Poderoso

La inspiración y las buenas intenciones deben traducirse en pasos tangibles. La forma más efectiva de superar la inercia y el miedo a lo desconocido es comenzar con algo pequeño. Esto reduce la sensación de abrumamiento y construye una confianza inicial. La idea de "empezar con un solo cambio esta semana" hace que la perspectiva de "transformar la vida" sea más accesible.

La clave para convertir aspiraciones vagas en acciones concretas es el método SMART para la definición de objetivos: Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas (o Relevantes) y con Plazo. Este marco transforma los sueños abstractos en planes claros y ejecutables.

 La aplicación de este método es universal, no limitada a objetivos empresariales, sino igualmente potente para resoluciones de Año Nuevo, metas de salud o cualquier proyecto personal. Las metas grandes y abstractas a menudo provocan miedo, ansiedad y evitación porque parecen abrumadoras y aumentan el riesgo percibido de fracaso. Al abogar por pequeños pasos manejables, se reduce significativamente la barrera psicológica para la iniciación. Completar con éxito estos pequeños pasos crea un refuerzo positivo inmediato y una sensación de logro, lo que a su vez construye impulso, autoeficacia y confianza. Este ciclo de retroalimentación positiva hace que los pasos subsiguientes parezcan menos desalentadores y aumenta la probabilidad de adherencia a largo plazo al proceso de cambio.

Además, las aspiraciones vagas y no cuantificadas (como "ser más feliz" o "mejorar") a menudo conducen a una falta de dirección clara, dificultad para seguir el progreso y, finalmente, al abandono debido a la frustración o la percepción de falta de resultados. La aplicación del marco SMART transforma estas aspiraciones abstractas en planes concretos y accionables. Los aspectos "Medible" y "Con Plazo" proporcionan puntos de referencia claros para el éxito y la rendición de cuentas, mientras que "Alcanzable" y "Realista/Relevante" aseguran que el objetivo esté al alcance y sea personalmente significativo, reduciendo así significativamente el miedo al fracaso y aumentando la probabilidad de finalización exitosa y motivación sostenida.

Es aconsejable descomponer los objetivos más grandes en pasos más pequeños y manejables. Esto hace que el cambio general sea menos intimidante y fomenta la confianza con cada pequeño logro, generando una sensación de progreso continuo.

Superando los Obstáculos: Navegando los Contratiempos

Incluso con los planes mejor trazados, los obstáculos y contratiempos son parte inevitable de cualquier viaje de cambio. Lejos de ser un signo de fracaso, estos momentos representan oportunidades valiosas para aprender y crecer. "El fracaso no es más que una oportunidad de volver a empezar, esta vez de un modo más inteligente".

Existen técnicas prácticas para gestionar estos desafíos, transformándolos en escalones en lugar de barreras:

  • Visualización Positiva: Esta técnica implica imaginar conscientemente los resultados deseados y la superación exitosa de los desafíos, lo que puede construir confianza, reducir el estrés y preparar la mente. Funciona como un ensayo mental, permitiendo practicar cómo se responderá ante situaciones difíciles. Para aplicarla, se recomienda encontrar un lugar tranquilo, cerrar los ojos e imaginar la situación vívidamente, utilizando todos los sentidos (vista, oído, sensaciones, incluso olfato y gusto si son relevantes), y visualizarse superándola con una actitud positiva. Esta práctica es efectiva tanto para la reducción del estrés como para el logro de metas. El miedo a lo desconocido y a los posibles obstáculos a menudo surge de una sensación de falta de control o preparación. La visualización positiva actúa como una forma de ensayo mental, lo que aumenta la autoeficacia y reduce la ansiedad anticipatoria al permitir que la mente "practique" resultados exitosos y respuestas a los desafíos.

  • Meditación de Atención Plena (Mindfulness): La atención plena consiste en prestar atención consciente y sin juicios al momento presente. Esta práctica ayuda a observar las emociones y pensamientos difíciles (como el miedo o la frustración) sin ser abrumado por ellos, permitiendo que fluyan en lugar de aferrarse a ellos. Aporta claridad mental y reduce la rumiación. Para los principiantes, se sugieren prácticas sencillas como la respiración consciente (enfocarse en la sensación de la respiración), un breve escaneo corporal (dirigir la atención a diferentes partes del cuerpo) o una caminata consciente (prestar atención a cada paso y a las sensaciones sensoriales). La atención plena cultiva la regulación emocional y la capacidad de observar pensamientos y sentimientos desafiantes sin ser consumido por ellos, lo que previene una espiral descendente durante los contratiempos y fomenta la claridad. Ambas técnicas contribuyen a la construcción proactiva de la resiliencia, permitiendo a las personas enfrentar las dificultades con mayor compostura y una sensación de agencia.

  • El Poder del Apoyo Social: Nadie tiene que atravesar el cambio en soledad. Rodearse de una red de apoyo compuesta por amigos, familiares o incluso un profesional (como un psicólogo o un coach) puede proporcionar una perspectiva invaluable, fortaleza emocional y un sentido de responsabilidad. Las relaciones positivas reducen el estrés, fortalecen la resiliencia y fomentan la alegría y el bienestar. Se anima a buscar apoyo, compartir experiencias y permitir que otros ofrezcan su ayuda y sus puntos de vista. Construir y mantener amistades saludables implica una comunicación abierta y sincera, respeto por los límites individuales y la participación en actividades compartidas. Enfrentar cambios significativos u obstáculos en solitario puede amplificar los sentimientos de aislamiento, estrés y abrumamiento. Buscar y participar en el apoyo social proporciona validación emocional, diversas perspectivas, asistencia práctica y un sentido de pertenencia. Este refuerzo externo reduce la carga psicológica del cambio, fortalece los mecanismos de afrontamiento y aumenta significativamente el bienestar general y la resiliencia, haciendo que el viaje de transformación personal sea más manejable, sostenible e incluso gozoso.

Conclusión: Tu Viaje de Transformación Comienza Hoy

El cambio es una parte inherente e ineludible de la vida, y encierra un inmenso potencial para el crecimiento personal y la apertura de nuevas oportunidades. La clave no reside en evitarlo, sino en aprender a danzar con él, transformando la incertidumbre en un catalizador para una vida más plena.

Se ha explorado la importancia de comprender y aceptar la resistencia natural al cambio, reconociéndola como una respuesta humana normal. Se ha destacado el poder transformador de reorientar los objetivos hacia una motivación intrínseca, alineándolos con los deseos y valores más profundos. Asimismo, se ha enfatizado la relevancia de abrazar el proceso con autocompasión, tratándose con amabilidad y celebrando cada pequeña victoria en el camino. La fuerza práctica de crear planes de acción concretos mediante el método SMART ha sido presentada como una herramienta esencial para convertir los sueños abstractos en pasos tangibles. Finalmente, se ha subrayado el papel invaluable de técnicas mentales como la visualización y la atención plena, así como el profundo apoyo que se encuentra en las conexiones sociales positivas, para navegar los obstáculos y construir resiliencia.

La vida no se vuelve más fácil ni más indulgente; son las personas quienes se hacen más fuertes y resilientes. Cada desafío es una oportunidad para descubrir una fortaleza que se desconocía. Es fundamental recordar que el conocimiento y la inspiración, sin la acción correspondiente, conducen al estancamiento y al potencial no realizado. El acto de dar incluso un pequeño paso inicial pone en marcha un ciclo de retroalimentación de aprendizaje, adaptación y refuerzo. Cada intento, ya sea percibido como un "éxito" o un "contratiempo", proporciona datos valiosos y lecciones aprendidas que informan y refinan la siguiente iteración de acción. Este ciclo continuo de aprender, ajustar y actuar es el verdadero motor de la transformación personal sostenida y la resiliencia. La verdadera magia ocurre cuando se da ese primer paso.

¿Qué pequeño cambio vas a empezar hoy para acercarte a la vida que deseas?

domingo, 17 de junio de 2012

La custodia compartida en los divorcios y/o separaciones

Leía hace tiempo (18/9/2004) un artículo sobre la custodia compartida que me hizo mucho que pensar. Se hablaba de corresponsabilidad, de conciliacion de la vida laboral y personal... Pero no se hablaba aún de lo más importante: los derechos de las personas más pequeñas: L@s hij@s .  
Escribia tambien hace tiempo en este blog una serie de consejos para superar la ruptura en el matrimonio o la pareja y entre ellos hablaba de la conveniencia de pensar en la custodia compartida.
Parece ser que en España y en otros países se comienza a establecer un nuevo marco jurídico más favorable a esta nueva situación.  
Los niños tienen derecho a tener un equilibrio psicológico proporcionado por los padres/madres. Es verdad que la actitud ante l@s hij@s no puede no debe cambiar en ese momento (aunque hay padres/madres que reclaman ese derecho a partir de ese momento: cambiar de vida y de formas y tiempos a compartir con l@s más pequeñ@s) . La afectividad y seguridad han de estar siempre presentes, los vínculos afectivos también.

Algunos consejos para acordar la custodia compartida:
  1. Que exista una buena comunicación entre los padres y madres. Es dificil en algunos casos, pero es esencial. Los primeros momentos son muy dificiles, pero hay que pensar que los hijos no se han divorciado de ambos padres... ellos son independientes de la separación. Esto es dificil entenderlo porque a veces los contenciosos y las luchas por los bienes materiales dificultan esta comunicación y la tensan. Mi buena amiga  -la juez Raimunda de Peñafort- decia siempre que la ley debería contemplar la venta automatica del inmueble (divorcio hecho=casa vendida) ya que esta era a veces la verdadera causa de la lucha por la custodia de los hijos. Pero a pesar de eso se puede acudir a un servicio de mediación o a un psicologo que ayude a este importante nuevo marco de relaciones que se establece. Al fin y al cabo después se necesitará hablar mucho y durante mucho tiempo para acordar pautas educativas y acciones concretas. Aunque a veces se tengan disparidades de criterios en temas trascedentales, eso también debe tener un marco de desacuerdo establecido sin traumas o conflictos.    
  2. Que se acuda a mediación familiar para desbloquear situaciones de conflicto.Ya lo hemos dicho anteriormente.  Es esencial recurrir a especialistas en establecer una mediación y unas nuevas reglas de juego, que nos ayuden a salir de la espiral de conflicto y nios sitúe en las necesidades de l@s menores.   
  3. Una relación afectiva con l@s hij@s siempre mantenida. Es importante que ambos progenitores hayan cultivado un vinculo y relación afectiva con l@s menores. Expresar la afectividad, proporcionar seguridad, cuidados, etc. es algo esencial desde el principio, pero también puede desarrollarse de una manera más especial a partir de esa nueva etapa. Aunque el tiempo perdido ya es irrecuperable.    

  4. Es importante pensar en que la nueva situación no puede producir que los niñ@s tengan que hacer grandes desplazamientos. La distancia de los domicilios debe ser lo más cercana posible. Ell@s necesitan también tener unos espacios fisicos de referencia (mismo barrio, municipio...) con la suficiente independencia, pero sin grandes traslados. Clave que sea en la misma ciudad.

  5. El horario laboral de los progenitores debe permitir la conciliación laboral y familiar con la suficiente flexibilidad. Los movimientos y las necesidades de l@s menores deben priorizarse ante esta nueva situación. Los convenios laborales y las leyes de conciliación permiten ya algunas nuevas dinámicas.   

  6. Hablar y dialogar con l@s niñ@s de la nueva situación: Explicar el divorcio debe hacerse. Lo deben hacer ambos padres/madres. Hablar poco a poco de la nueva situación y reponder a las preguntas. Depende de la edad, daremos más o menos información. L@s menores iran marcado el camino. Es importante mantener el diálogo. El tiempo ayudará a mejorar esto, pero las cosas van a cambiar y el dialogo es esencial en esta nueva etapa.   Aqui os dejo este video que lo resume:

Conviene que tengamos en cuenta también en la comunicación las pautas a seguir con ellos:

 Algunas dificultades por las que se aconsejan la Custodia compartida
El profesor Richard A. Gardner acuñó en 1985 el término "Sindrome de alienación parental" para describir un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor, generalmente la madre, mediante distintas estrategias, realiza una especie de «lavado de cerebro» para transformar la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que debería esperarse de su condición amorosa. Aunque es muy utilizado en los litigios por la custodia, aún la Asociación Americana de Psicología no lo ha aceptado como tal y no aparece ni en el CIE-10 (OMS) ni en el DSM-IV .
Por ello es recomendable que haya un equilibrio en el contacto con los padres/madres que puedan evitar estas situaciones. Ser un padre o una madre  visitador/a no parece ser lo mejor para el bienestar de l@s niñ@s.

Como consejo general: Pensar en el bienestar de l@s niñ@s antes que en las necesidades de l@s padres/madres por muy legítimas que sean.    

Dejanos aqui tus comentarios y tu experiencia acerca de la custodia compartida, como te ha ido y cómo le ha ido a tus hij@s ....



domingo, 28 de febrero de 2010

¿Porqué ir al Psicólogo? ¿Cuándo ir al Psicólogo?



Decía Nietzsche que "Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos". Desde que el filosofo alemán dijo esto mucho se ha avanzado en la Psicología. Tanto que hoy todos podemos aflojar y liberarnos de nuestras propias cadenas, además de ayudar a la de nuestros amig@s.
La experiencia de acudir al psicólogo a solicitar ayuda no es para todos igual, aunque a lo largo del tiempo vamos viendo que esto se vive con mayor naturalidad.  Mucha gente admite facilmente ir a su medico, a su especialista, pero reconocer la necesidad de ayuda psicológica es algo menos aceptado, aunque ya va siendo algo cada vez más aceptado. Los descubrimientos cientificos y los avances de la psicología, asi como el llamado "boca-oreja" con la experiencia de algunas personas que han sido ayudadas eficazmente a resolver su problema es lo que más ha ayudado a generalizar esta ayuda.   
Es normal que nos encontremos ante una decisión difícil a la hora de proponernos acudir a un psicologo, que nos lleve un tratanmiento clínico o simplemente nos aconseje a llevar o afrontar determinados aspectos de nuestra vida. 
El miedo a lo desconocido y las ideas negativas asociadas a la psicología y psiquiatría hace que muchas personas sean resistentes a pedir ayuda y les resulte más fácil acudir a su médico para una medicación, manteniendo tratamientos a través de médicos de familia que se centran en los síntomas expresados por el paciente y no en la base primaria del problema.
La primera pregunta con la que nos enfrentamos es: ¿Tienes que ir al psicólogo?
A pesar de que algunos profesionales no tiene un buen cartel en el ámbito de la psicología, por confundirla con una pseudociencia, cada día son más las personas que se animan a acudir a una consulta o a solicitar http://ayuda-psicologica.info. Cerca de medio millón de visitas y más de 1,000 consultas en este tiempo lo demuestran  Desde luego la necesidad de estar bien y mantener un estado emocional bueno es lo que las lleva a pasar por el couseling . Pero a menudo lo han dejado tanto que su estado general se encuentra muy deteriorado y buscan la panacea. Una varita mágica o un milagro. Recuerdo que en mis años de psicologo clínico solía decir a mis pacientes aquello de que "si lo que busca aqui es un milagro, se ha equivocado de sitio. Debe de ir a la Virgen de Lourdes". Algunos de l@s pacientes quedaban desorientados, pero otr@s lo entendían muy bien.   
La primera visita
Habitualmente podrás acudir a un psicólogo para una primera toma de contacto, así podrás comprobar el efecto que te causa el terapeuta y los razonamientos que te hace respecto al problema. Una primera llamada de telefono ayuda poco, pero un contacto más directo es más determinante. Una consulta inicial por email ayuda a centrar de qué se trata el problema y a orientar la posible ayuda.  Evidentemente, en una primera sesión, es complicado decidir cuál es el problema a trabajar, pero sí se pueden detectar algunos déficits comunicativos, autoestima, etc… que pueden orientarte. En tu consulta deja claro que quieres informarte de cómo sería la terapia y el tratamiento sin ningún compromiso, algunos terapeutas no admiten estos tanteos, pero cada día son más los que ofrecen una primera consulta gratuita o simplemente sin compromiso de continuación. Es importante que te sientas cómodo con el terapeuta, si por algún motivo sientes rechazo o incomprensión, la terapia no llegará a buen término y será mejor derivarte a otro profesional.
¿Cómo afrontar los síntomas?
En las primeras sesiones se realiza el diagnóstico y la evaluación de lo que te ocurre, para establecer unos objetivos terapéuticos y unos temas a tratar. Si necesitas reducir una sintomatología física como ansiedad es importante que busques una terapia que ataque el síntoma y el porqué para que te puedas encontrar mejor lo antes posible. A veces la ayuda de la farmacología con el apoyo del médico de familia contribuye a aliviar estos síntomas físicos y potencian el tratamiento. Estas terapias influyen en las conductas erróneas que hacen mantener el problema y en los razonamientos distorsionados que también cronifican el trastorno. Si aprendes a razonar de otra manera y modificas algunos comportamientos, es probable que mejore tu sintomatología. Dependerá de ti que aprendas de donde procede la base del problema y porqué se ocasionó, se puede ahondar en los orígenes; así tendrás claro qué es lo que no debes repetir y qué habilidades debes aprender para ello. Si solo atacas al síntoma, puede que el problema vuelva a aparecer y te encontrarás otra vez sin una estrategia para atacarlo.
 El tiempo que dura una terapia
Existen terapias de dos meses y terapias de dos años. No se puede decir cuanto durará, todo dependerá de la motivación y la actitud del paciente. Una adecuada concienciación del problema ayuda a acortarla. Una intervención precoz, cuando han comenzado los primeros síntomas, no sólo garantiza un mejor afrontamiento del problema y una prevención de las recaidas más eficaz, sino también la mayor rapidez en el tratamiento. Es difícil de calcular el tiempo, ya que va a depender de muchos factores. Ten en cuenta que en una terapia necesitas reaprender una serie de habilidades que en su día no te funcionaron para resolver algunos problemas. Este reaprendizaje necesita su tiempo para poder cometer errores y aprender de ellos. Además suelen aparecer otros problemas añadidos a lo largo de la terapia. En un principio no eran expresados por el paciente, pero determinados comportamientos en su vida cotidiana nos pueden dar muchas otras pistas a tratar, aunque en un primer momento el problema que tuviera fuese otro.
La empatía con el terapeuta también será un factor muy importante al igual que la confianza.
La elección del mejor terapeuta
El mejor consejo que puede darse a una persona que inicia una terapia nueva es que se involucre en los ejercicios y tareas que su terapeuta le enseñe y que se responsabilice de sus cambios, realmente el terapeuta es un orientador y no es quien tiene que cambiar. A lo largo de la semana es el paciente el que tiene que enfrentarse a su vida en la calle y el que tiene que ir probando distintos modos de solucionar sus problemas. Los prejuicios hacen que siempre encontremos razones para no pedir ayuda: "conozco a uno que esta peor que yo", "ufff, para que me va a ayudar a mi éste", "como le voy a contar mis problemas intimos a alguien?" "l psicólogo es para los loc@s" son algunas de las argucias más comunes para no buscar ayuda ante la recomendación de los demás. Es un paso extraordinario para cronificar el problema e ir a peor. 
También hemos de detectar a los vendedores de la ayuda psicologica: prometen ayuda eficaz en base a cuestiones muy internas/profundas, dificiles de identificvar por alguien que no sea él/ella, poco transparentes y alejadas de planteamientos cientificos, o bien no tienen una titulación (Licenciatura en Psicología), ni años de experiencia. Alejese de este ofrecimiento de ayuda.    
Los miedos al psicólogo
 Si sigue con una actitud pasiva buscando la salvación en su terapeuta no lo conseguirá y tirará la toalla. A menudo da miedo enfrentarse a nuestros problemas. Parece que el psicólogo nos va a descubrir algún trastorno imposible de sobrellevar. Nada más lejos de la realidad. Ten en cuenta que en la terapia se hablará de ti y de tu vida. ¿De qué tienes miedo? La mejor manera de mejorar es descubrir nuestros errores y trabajar para superarlos. Cuando los aceptes como parte de ti, ya no te darán tanto miedo. A los psicólogos acude gente normal con vidas normales, su único problema es que no son capaces de llevar las circunstancias de esa vida por el buen camino. A menudo equivocan necesidades, actitudes, comportamientos, emociones y tienen que aprender a recolocar todo eso para poder salir airosos de esas situaciones y poder dejar de sufrir por ellas.
Para l@s niñ@s y adolescentesAhora es fácil oír comentar a unos padres en la parada del autobús de su hijo, que el niño está recibiendo ayuda, o que ellos mismos la reciben. Es el adolescente, normalmente el que más impedimentos busca para evitar, lo que el supone, va a ser una norma más. Sin embargo, hace falta simplemente una sesión para que se den cuenta de que allí hay confidencialidad, apoyo y de ninguna manera se le enjuicia como él previamente pensaba.
A veces leemos pautas, recetas, sugerencias... de cuándo hay que acudir a un profesional de este tipo. No creemos que hagan falta tales ideas, simplemente cuando uno ve que él mismo no es capaz de superar el problema que le preocupa en un momento determinado, cuando ve que lo que él intenta no funciona.
En ocasiones nos vemos obligados a comentar a unos padres que su hijo no tiene por qué acudir,ya que por ejemplo, si el/la profesor/a ha dicho que el niño se ha comportado agresivamente en el colegio, igual hay que ver primero qué es lo que ese niño ha aprendido como "medio de defensa", o igual solo hay que decirle que así no lo tiene que hacer; ¿se han intentado otras alternativas? Porque ir al psicólogo no es ningún "trauma" para una persona adolescente, ni debe generar ningún sentimiento raro (no hay que estar "loco" para ir, como se entendía antes), pero tampoco hay que crear problemas donde no los hay. No es lícito que acuda por ejemplo un niño cuando no lo necesita, ¿qué puede pensar el propio niño de esto? ¿Qué sentimiento se genera en los padres? En nuestro centro de psicologos en Bilbao tenemos muy en cuenta que a las soluciones se llega, pero no tenemos intención de crear problemas donde no los hay.
Consejos prácticos:¿Cuándo debemos acudir al psicólogo?
•Cuando sintamos que la tristeza, la apatía y la falta de ilusión empiezan a agobiarnos y a emitirnos el siempre equivocado mensaje de que nuestras vidas carecen de sentido.
El negro o el gris tiñen frecuentemente nuestros pensamientos y nos vemos incapaces de encontrar algo positivo en nuestras vivencias cotidianas.
Todo a nuestro alrededor lo percibimos amenazante y nos sentimos solos, incomprendidos o desatendidos.
•Pensamos que la desgracia se ha cebado en nosotros y comenzamos a asumir que todo nos sale mal y que las cosas no van a cambiar.
•Estamos atenazados por miedos que nos impiden salir a la calle, relacionarnos con otras personas, permanecer en un sitio cerrado, hablar en público, viajar, etc.. Es decir, cuando el temor o la inseguridad nos impiden desarrollar nuestras habilidades y disfrutar de personas, animales y cosas que nos rodean.
•La obsesión por padecer graves enfermedades o contagiarnos de ellas nos lleva a conductas extrañas y repetitivas, de las que no podemos prescindir sin que su ausencia nos genere ansiedad.
•Nos sentimos "con los nervios rotos" y casi cualquier situación hace que perdamos el control y sólo sepamos responder con agresividad o con un llanto inconsolable.
•Nos damos cuenta de que fumar, beber o consumir cualquier otra droga, apostar..., se ha convertido en una adicción de la que no sabemos salir y que genera perjuicios importantes en nuestra vida o en la que de quienes nos rodean. Cuando decimos que lo tenemos controlado es quizás cuando estemos peor y necesitamos mayor ayuda.
El estrés empieza a mostrarse a través de sus síntomas psicosomáticos: insomnio, problemas digestivos, cardiovasculares, sexuales......
La ansiedad es una constante diaria, que impide la estabilidad y serenidad necesarias para mantener un pensamiento positivo, una conducta tranquila y el goce de los pequeños placeres cotidianos.
Los silencios, los desplantes o los gritos sustituyen al diálogo, y los problemas de comunicación enturbian nuestra relación con los demás.
Las dificultades sexuales afloran y vivimos la angustia que causan la impotencia, la falta de deseo o de sensaciones eróticas y, sobre todo, la imposibilidad de gozo y comunicación con la persona destinataria de nuestro amor.

Si sientes todos o alguno de estos síntomas no lo dudes. Solicita http://ayuda-psicologica.info para que tengas una adecuada respuesta a tus necesidades. Cuanto antes lo hagas siempre será mejor. Si conoces a alguien con estos síntomas, tu ayuda consiste en que acuda a un profesional de la psicología que le pueda ayudar a onos solicite a través de esta página ayuda. 

De todas formas haznos llegar tu experiencia y tu punto de vista haciendo un comentario. Son de mucha ayuda para la gente. 
Muchas gracias.    

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